Jesús cura la Lepra

La meditación de hoy habla de cuando Jesús curó a un leproso que le dijo “si tu quieres…”
Y Jesús contestó: “quiero”.
El leproso quedó sano, y aunque Jesús le dijo que fuera discreto, no obedeció y se lo contó a todo el mundo.
Esta escena del evangelio es como una alegoría de la Confesión, a la que acudimos con humildad y le pedimos a Cristo que nos limpie del pecado, el cual es peor que la lepra.
Si me siento triste y vacía, es por la falta de Dios en mi vida. Ayudar a otros a acercarse a Dios en la confesión es una labor que debemos hacer, no es opcional, es mandatoria.

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