Pagar Miseria

¿Qué es pagar miseria? Pagar miseria es cuando haces algo que tu conciencia te dice que no está bien y sin embargo lo haces por las razones equivocadas. Después de hacerlo, te puedes llegar a sentir bien unos momentos, tal vez unas horas, y después, ¡zaz! A pagar miseria.

Me explico. Voy a comentar brevemente de dos realidades:

Es una realidad que nadie nos quiere hacer daño. Nadie, ni una sola persona en este mundo quiere jorobarnos, fastidiarnos, nos odia, le caemos mal, ni nada de eso. La gente está demasiado clavada en sus propios asuntos para estarse fijando en nosotros, esa es la verdad.

Otra realidad es que los demás hacen el efecto espejo con nosotros. ¿Quieres saber cómo eres realmente? Fíjate en la persona que mas mal te cae. Ese que no soportas, no tragas, te choca, te revienta. Exacto. Así eres tú. Igualito. Realmente, lo que te cae mal del otro no es el otro, eres tú reflejado en el otro.

Estas dos aseveraciones son así, son innegables y aunque no nos guste, eso no va a cambiar las cosas.

Sucede que uno, dejándose llevar por su inmadurez, hace cosas, acciones, palabras en contra de aquel o aquella que o me odia –según yo- o le caigo mal –otra vez, según yo- Puede que esas acciones tengan éxito, es decir, puede que logre fastidiar ala persona en cuestión.

Acto seguido, me siento embriagada con la ola de poder, el  sabor del triunfo, la falsa seguridad en mism@. Todo para qué. Para qué algunas horas o con suerte algunos días después, comience la pagadera de miseria.

Todos somos buenas personas, esto también es una realidad. Somos buenas personas que cometemos actos malos.

Hace poco pagué muchísima miseria. Comencé a crearme historias en la cabeza acerca de determinada persona que me había hecho esto y me había hecho lo otro. Todo eso estaba solamente en mi mente, no en la realidad. Me fabriqué historias y me las creí toditas. Estaba yo verdaderamente ofendida por lo que el otro “me había hecho”. Tanto así, que hice algo en su contra, algo para perjudicarl@.

Inmediatamente después de haberlo hecho sentí el oleaje de poder. The Power Trip. “Ahí está”, pensaba mi mente enferma; “yo tengo la razón; hice muy bien en hacer lo que hice. Es más, ¡debí haberlo hecho mucho tiempo antes! En realidad soy muy paciente y buena. ¡No debería de aguantar tanto!”

El Power Trip decae unas cuantas horas o con mucha suerte unos días después, y comienza la pagadera de miseria, también conocida como cruda seca.  Hice algo que no está bien, hice caso de mi mente loca y de mis historias auto inventadas, y a consecuencia una persona va a sufrir por ello. Sé muy bien que hice mal.

Para evitar que esto vuelva a suceder, hay varias estrategias, desde ignorar a nuestra imaginación desbocada, hasta rezar aquella oración atribuida a San Francisco, “Señor, Hazme un Instrumento de tu Paz”. Y siempre recordar que nadie quiere hacernos daño, y que ese quien me cae mal, en realidad me está representando a mi misma.

He dicho.

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