Saber hacer las cosas te da seguridad

Saber hacer lo que haces te da seguridad. Por ejemplo. Tienes un examen. Estudias bien. Llegas a la prueba con la seguridad de que sabes lo que tienes que saber. Contestas las preguntas con facilidad. Sacas buena calificación. Eso te motiva para repetir la misma conducta. La cereza del pastel, es que los demás te admiran, secreta o públicamente, por lo que has logrado.
Otro ejemplo. Un deporte. Al principio no sabes muy bien cómo hacerlo. Qué movimientos, qué tácticas. Perserveras en tu entrenamiento. Vas aprendiendo, vas haciéndolo mejor. El círculo virtuoso se repite una y otra vez. Logras triunfos. La gente te aplaude, ganas dinero.
El chiste de las carreras universitarias es aprender las herramientas, contar con los conocimientos, poder practicar lo suficiente para que tengas la seguridad en ti mismo y en lo que sabes necesaria y suficiente, en este caso ambos, para ser razonablemente exitoso en lo que haces. El conocimiento te da seguridad.
Viene el conflicto en mi vida. La labor más importante que tengo que hacer, realmente la razón por la que estoy en este mundo, no sé como se hace. Y ese desconocimiento me provoca inmensa seguridad y hasta un poco de rechazo.
Esto de lo que hablo, es la maternidad. Mis hijos están cerca en edad. No tengo un hijo mayor con el que puedo practicar y adquirir conocimiento, para aplicarlo con los más chicos. Mis dos hijos crecen juntos y viven las mismas experiencias al mismo tiempo. Mi desconocimiento del tema no termina nunca, porque las nuevas experiencias se van dando y yo, simplemente, no sé qué hacer.
Libros he leído, conferencias he escuchado, consejos me han dado y no me ha servido de mucho. La realidad se presenta de formas diferentes y novedosas.
La inseguridad con la que desarrollo mi labor maternal, me está acabando los nervios. Está bien, es el precio que me toca pagar para sacar adelante a mis hijos. No me quejo. De verdad que no, Le echo muchísimas ganas. Hago todo lo posible. Creo que está funcionando. Veo a mis hijos sanos, contentos, jugando y llendo a la escuela. Uno está un poquito pasado de peso, pero es solucionable, nada de vida o muerte.
Eso no quita que cada paso que doy, lo hago con una profunda inseguridad. Preguntándome veinte veces si estoy bien o si la estoy regando.
in god we trust
Ponerlo en manos de Dios, esa es la única respuesta. Ya que yo no tengo las respuestas. Dios dirá. Hasta los billetes lo dicen: "In God we Trust"

	

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