Azucena Villaflor, la mamá de un desaparecido

Hoy, 10 de diciembre, es el “Día de los derechos humanos”, de acuerdo con las Naciones Unidad. En otras noticias, un día como hoy pero de 1977 desapareció Azucena Villaflor en Argentina.

azu 2Azucena tenía cuatro hijos, era empleada, su esposo también. Un buen día (o un mal día) su hijo Néstor y la esposa de éste, Raquel, desaparecen. Era 1976 y en Argentina vivían una dictadura  militar de esas de pesadilla, que llevaba a cabo lo que elegantemente llamaban “Proceso de Reorganización Nacional”. Los comportamientos más bajos de humanidad, dicho de otra forma.

Jorge Rafael Videla y Leopoldo Galtieri son dos de los gorilas que formaban parte de esa junta militar que hizo lo que quiso con la Argentina, violando todos los derechos humanos conocidos.

Azucena comienza la búsqueda de su hijo y su nuera como buenamente pudo, haciendo gala de un valor y un coraje dignos de admiración. Ella y otras mamás comienzan a marchar en la Plaza de mayo, frente a la Casa Rosada, los jueves alrededor de las 3 de la tarde.

Un diez de diciembre, Azucena y otras mamás asustadas, publican una lista de sus hijos “desaparecidos”. Esa misma noche desapareció. Se considera que la echaron viva de un avión volando, junto con dos monjas francesas y otras dos madres de la plaza de mayo.

Mis respetos a la Sra. Azucena y a todas las mamás que sienten esa horrible desesperación de saber en el corazón que su hijo o hija vive sin saber dónde están. Deseo de todo corazón que en ninguna parte del mundo nunca el ser humano vuelva a caer tan bajo como esos miliares argentinos cayeron.

Algunas personas he escuchado que defienden esas acciones de tipo militar. Que porque traen progreso económico, paz social, algunas ventajas para el país como un todo, si los ejecutores del mando (gobierno, junta militar, dictadura, como se llame) se ponen un poco “duros”. Puede que sea cierto. No estoy de acuerdo, pero defiendo su derecho de pensar como sean.

Sin embargo, aunque fuera cierto, aunque tengan razón, viéndolo desde la perspectiva de mamá que soy, ahí el argumento pierde toda su fuerza. Ninguna mamá debe sufrir ese dolor. Aunque el hijo haya hecho lo que haya hecho. Incluso los gorilas militares, que violaron todos los derechos humanos, ni ellos merecen que se les castigue o se les torturen de manera sumaria sin juicio. Ellos también tienen mamás.

Para saber más del tema, en esta página o en esta otra.

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