La señora que vendía moños para el pelo

Esta era una señora que hacía con sus propias manos moños para el cabello y le quedaban hermosos.

Image result for moños para el pelo

Sucede que al lado de su casa, vivía su vecina, que le gustaban muchísimo los moños que ella costuraba.

Su vecina era riquísima, super riquísima, chorro multimillonaría de verdad. Vivía en una super ultra mansión y tenía aviónes helicótero barcos obras de arte, de verdad riquísima.

La vecina le gustaron tanto los moños que le compraba el 80% de todos los que hacía. La señora estaba feliz porque no tenía que estar ofreciendo sus moños a otras vecinas o amigas, ella tenía el 80% de su venta asegurada al ladito de su casa. Qué maravilla que la vecina super chorromillonaria estaba literalmente al lado, no a una cuadra, no a tres cuadras, sino que exactamente al lado.

Image result for moños para el pelo

Sucede que la señora que hacía moños tenía un montón de hijos, ella y su marido se habían puesto a procrear como conejos, por consiguiente su casa, que no era tan grande como la vecina millonaria pero si era muy bonita, su casa estaba llena de niños y habían llegado también a vivir otros sobrinos, cuñados, primos, tíos, abuelitos, total que había muchísima gente en esa casa.

Todos esos se dieron cuenta que podían pasarse a vivir a la casota de la vecina millonaria y al principio como que la vecina se sacaba de onda pero luego se dio cuenta de que los que se estaban colando de la casa de al lado con mucho gusto realizaban labores como limpiar el sumidero, lavar la piscina, lavar las ventanas y los abanicos, bajar los frutos de los árboles, limpiar las tuberías, los techos, en fin. Todas esas labores que la vecina millonaria y sus hijos (por cierto, todos gueritos de ojos claros) no querían realizar, los hijos y sobrinos de la señora de los moñitos con gusto le echaban muchas ganas. Tanto así que la señora millonaria comenzó a pagarles a los hijos, sobrinos de la vecina, una lanita para compensar el esfuerzo.

Ese dinero, los arrimados que se habían colado en casa de la vecina millonaria se lo mandaban a su casa de origen, de la señora que hacía moñitos, y era muy buena lanita, desafortunadamente la señora de los moñitos se había casado con un hombre muy corrupto que se chingaba toda la lana y la repartía entre sus compadres. A pesar de que ingresaba montones de dinero, tanto de la venta de los moños como de lo que mandaban los que se habían achocado en casa de la vecina millonaria, al parecer nunca tenían un peso precisamente por la deshonestidad y latrocinio del esposo Pedro Ramón Interian y sus amigotes y compadres, todos unas ratas de dos patas.

Image result for moños para el pelo

Así estaban las cosas cuando la señora millonaria decide cambiar de marido, ella tenía la costumbre de cambiar de esposo cada cuatro, a veces le duraban hasta ocho años. Después de tener un esposo negrito, la señora millonaria estuvo coqueteando con una mujer y finalmente se decidió por un hombre también rubio de ojos claro como ella. Este hombre era medio vulgar y maleducado, pero lo peor de todo es que odiaba con toda su alma a la señora que vendía moños y a toda su parentela que estaban viviendo en la mansión.

Hoy por hoy, la señora que vende moños está muy preocupada porque el nuevo marido va a dejar de comprar sus moños, o por lo menos, los comprará más baratos, con muchas restricciones y exigencias. La señora de los moños tendría que ver si otras vecinas u otras señoras se los compran pero eso significaría que se los van a mal comprar ya que saben del apuro en que se encuentra para venderlos lo cual les otorga ventaja en la negociación.

Además, la señora de los moños ya se había acostumbrado a entregar la mercancía al ladito de su casa, no será  lo mismo ahora que tendrá que llevarlos a la colonia Roma o a los Reyes o quién sabe dónde.

Image result for moños para el pelo

Además el nuevo esposo quiere que todos los arrimados se larguen de inmediato de la mansión, quizá permita que se queden algunos muy chambeadores que hacen los trabajos más sucios pero mucho otros que están ahí se tendrán que regresar a la casa de la señora que hace moños. Quién sabe dónde se van acomodar todos esos.

Para asegurarse de que no se sigan colando a la mansión el nuevo esposo ya dijo que va a contruir entre las dos casas una barda de 5 metros y que los arrimados la tendrán que pagar su construcción en lugar de mandar el dinero a la casa vecina.

Total, que la señora que vende moños está muy angustiada.

Comenta acerca del comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s