El hombre que prefirió vender su casa antes de…

Había un hombre que vivía en otro estado de la República Mexicana y puso un restaurante. De tacos y carnes asadas. Corrían, como dice la canción de la “puerta de alcalá” los años noventas. Le fue muy bien con su restaurante, trabajó mucho e hizo mucho dinero.

El restaurante tenía varios cocineros, uno de éstos tenía una hija joven. Nuestro hombre, el dueño de restaurante se enamora de la hija de uno de sus cocineros. Estaba casado, por lo tanto, termina la relación con su esposa y contrae nupcias con la joven hija de su cocinero.

Para calmar un poco las aguas, y buscando un nuevo comienzo, el hombre se cambia de ciudad aquí a Mérida. Pone también un restaurante, y también le va muy bien. Construye una casa grande, con mucho jardín, una casa amplia de un piso con todas las comodidades. Comienza, pues, el “resto de su vida”

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Este hombre nos visitaba con alguna regularidad. Amable, muy conversador. Un domingo por la tarde llega y nos dice. “Voy a vender mi casa” Ricardo y yo mudos. Bueno, no totalmente mudos, porque alcanzamos a decir: “¿tú casa nueva? ¿porqué?” Mi esposa quiere que se la ponga a su nombre, nos dijo. Ya le compré un departamento en Villas del Sol, ya le compré un terreno en Conkal. Y ahora quiere que le ponga mi casa nueva, a su nombre. Y no lo voy hacer. ¡¡Prefiero venderla, antes de regarlársela!!

Dicho y hecho, la próxima vez que pasamos frente a su casa, estaba cerrada, y tenía un letrero de “se vende” colgado en la puerta. Los regadores se prenden automáticamente de día y de noche y las luces eléctricas lo mismo, por la noche. La casa no se ha vendido.

En lugar de disfrutar los resultados de tantos años de trabajo, de disfrutar la nueva etapa junto a su joven esposa, vivir tranquilamente “el resto de su vida”… prefiere vender la casa. Decía que la mujer no lo dejaba en paz, había intentando convencerla, “ya te compré un terreno y un departamento” ella insistía en que quiere la casa y eso no iba a suceder, nunca iba a ceder. Prefirió vender la casa que ponerla a su nombre.

Cosas de la vida. Gajes del oficio.

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