De lo que huye el hombre muere

Mi papá #pájaro tenía un temor horrible a caerse de la hamaca. Corrijo, tenía terror a que la hamaca se cayera mientras él estaba adentro. (¿o se dice “encima”?)

Cuando se iba acostar en su hamaca, seguía un ritual que consistía en comprobar que el hamaquero estuviera bien pegado a la pared, y que la “S” que estuviera bien colocada; que la soga estuviera bien enganchada en la “S” y que la hamaca estuviera bien amarrada a la soga. Siempre colgaba la hamaca a un centímetro del suelo, apenas lo necesario para que pudiera mecerse sin topar con el piso. Era muy cuidoso con el asunto porque, como he dicho, le preocupaba mucho que la hamaca se cayera y pudiera quebrarse un hueso o la cadera. Decía que si se quedaba “inútil”, postrado en una silla de ruedas, nosotros, sus hijos, lo íbamos a llevar todas las tardes al parque de la Alemán a que se quede ahí sentado horas de horas bajo la lluvia y la caca de los pájaros.

Un día llego a casa de mis papás y mi mamá me dice “se cayó la hamaca de tu papá”

Gracias a todas esas precauciones arriba mencionadas, no le pasó nada, más que un sentón. “Pero, ¿¿qué pasó??” le pregunté a mi mamá. Su respuesta fue “Ya ves. De lo que huye el hombre muere”

A lo largo de mi larga vida he corroborado esta frase many, many times. Aquella mujer que era maestra de un gimnasio, estaba en perfecta condición, comía sus licuados proteínicos y cuidaba mucho su alimentación, jamás fumaba ni bebía. Antes de cumplir los 50 años la invadió un cáncer.

Otra señora que conozco que ha luchado durante años de años para tener dinero, ha trabajado horas de horas, ha emprendido negocios, ha pasado la mayor parte de su vida intentando ser rica; hoy por hoy tiene más de 70 años y aún pide prestado para llegar a fin de mes.

Sería una inmadurez y una tontería pensar que el camino a seguir es dilapidar el dinero, volverse una floja, dedicarse a la cochinita y a ver tele, o en el caso de mi papá #pájaro, colgar la hamaca con las sogas raídas o colgarla tan alta que queda horizontal y dura como una puerta. Nada de eso.

Image result for hamaca yucateca

Solo que estas experiencias nos hacen pensar, al menos a mi, que aquello que me obsesiona, seguramente me va alcanzar, de una u otra forma, acabaré bajando la guardia y en ese momento ZAZ me caerá encima. Parece chiste, sin embargo los ejemplos que he presenciado, me hacen pensar que no es chiste, que es una realidad la frase “de lo que huye el hombre muere”

Así que, eso que me preocupa, lo pongo en manos de Dios, y observo encantada como la ansiedad desaparece, pues se la he dejado a Dios. Me siento tranquila y dejo de huir de aquellas ideas o miedos que en realidad no existen, solamente están en mi imaginación. Para que luego no me vaya a pasar como a mi papá y se me caiga la hamaca.

 

Comenta acerca del comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s