Cómo parecernos más a Suiza.

¡Ah, Suiza, Suiza! El país de los relojes Cú-Cú, de la neutralidad, de los chocolates y de la perfección que habla y camina: Roger Federer.

Un país donde todo funciona; hospitales, escuelas de primerísimo nivel gratuitos o muy baratos, legisladores que no tienen nada de qué legislar, derechos humanos en su máxima expresión.

¡Queremos ser como Suiza! Podemos… en el aspecto de SEPARACION DE RESIDUOS SÓLIDOS.

Suiza ocupa el primer lugar mundial en reciclaje. Para ellos es sumamente importante no tener basura. ¿Depósitos de residuos? ¿Qué es eso? ¿Grandes extensiones de terreno llenas de desperdicios, extremádamente mal olorosos y con zopilotes? ¿Familias que viven en la basura, exponiéndose a una barbaridad de enfermedades? Para los suizos debe ser como un cuento de terror, algo que no existe en la realidad.

Aquí mismo, en Mérida, podemos tener los mismos hábitos de reciclaje que tienen nuestros amigos suizos. No se trata de inventar el hilo negro, se trata de seguir con lo que ya existe y ha demostrado tener éxito en otros países.

En casa generas, tú y tu familia, cierta cantidad de residuos. NO es lo mismo residuos, que basura. Basura es cuando ya no puedes darle otro uso. Por ejemplo, me sueno la nariz con un kleenex, y se acabó, esta toalla desechable ya no tiene otro uso, ya no queda más remedio que echarlo al bote de la basura.

En casa hay muchos residuos que no deben convertirse en basura. Envases de vidrio, de plástico PET o de Poliuretano, papel periódico, revistas, cuadernos y libretas, latas de aluminio, todas esas cosas, son solamente ejemplos de los materiales que se pueden reciclar.

¿Para qué lo vas a convertir en basura, si se puede reciclar? Se pueden entregar a los compradores de subproductos, y ellos lo venderán a negocios donde se encargarán de procesarlo y utilizarlo como materia prima.

He escuchado incontables historias y anécdotas que tienen que ver con el dinero que se juntó vendiendo subproductos: “Fulano le pagó su fiesta de XV años a su hija, vendiendo latas durante tres o cuatro años” Es buena idea hacer negocio de algo que pensábamos que era basura, pero es mejor idea hacerlo por querer evitar que nuestros hijos y nosotros mismo, vivamos en medio de la basura y de las ratas.

Separar la basura no es fácil, conlleva una cantidad de trabajo extra. Lo fácil es echarlo al bote de la basura, dejarlo en la banqueta y que el camión recolector se lo lleve al depósito. De esta manera ya lo convertiste en basura. Es mucho más complicado y cansado, lavar los depósitos de vidrio; vaciar aplastar y tapar los de PET #1 o vaciar y tapar los de HDPE; vaciar, aplastar las latas de aluminio; ordenar en pacas o paquetes los cartones o revistas, etc. Muchas veces estos subproductos deben esperar un buen tiempo a que se junten bastantes para que valga la pena hacer el viaje a donde se encuentra el comprador. Pero vale la pena. Cuidar nuestro planeta vale mucho la pena. ¿No están de acuerdo?

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