Publicar comida

Desde que estoy en Facebook, cuando Mark Zuckenberg me invitó a ser parte de esta red social, hace muchos años, he visto cientos, no exagero, cientos de fotos de la comida de la gente.

A la gente le gusta publicar fotos de lo que come. Una búsqueda rápida en internet, cero científica ni muy profesional, dice que lo hacen porque: 1. es rápido; 2. genera muchos “likes” (es decir a la otra gente le gusta ver fotos de comida; 3. En ocasiones sirve para demostrar habilidades (si yo cociné lo que estoy fotografiando) y 4. Son fotos atractivas (en este punto difiero un poco porque, por citar un ejemplo, la cochinita es deliciosa pero NO atractiva, ni viva ni muerta ni cruda ni cocinada).

Yo casi nunca publico lo que como, excepto una breve temporada que me dio por hacer diversas recetas de charritos y postearlas, como para contribuir a la cultura culinaria local y a la variedad en la alimentación yucateca. Excepto eso, no acostumbro tomarle foto a la comida, se me hace porque soy muy muy comelona y golosa, y yo lo que quiero hacer con la comida es comérmela no fotografiarla.

No le había dedicado más pensamientos al tema hasta hoy, que vi un comentario en Facebook, precisamente, de una persona que me parece inteligente, diciendo que es de la peor educación publicar fotos de comida porque hay mucha gente que no tiene ni lo más indispensable para comer y ahí andan “contando dinero frente a los pobres” con sus fotos de sus exquisitos platillos.

Me dejó pensando y por eso escribo este post en mi blog. ¿Será entonces, una mala educación publicar lo que comemos? A mi me pasa un poco con las fotos de viajes. Pero en mi caso, dependen mucho de la persona. Si la persona que las publica me cae bien, es como que yo misma disfruto el viaje y me encanta ver las fotos y leer las anécdotas; más de una vez me ha motivado para investigar un poco más acerca del lugar y su historia. Pero si quien publica la foto del viaje me cae mal, entonces pienso: “QUEMA MUCHO EL SOL pero que necesidad tiene esta bruja de que todos sepamos a donde la llevó su escoba”.

Brujita con escoba

En cambio las fotos de comida me dan igual. Tal vez, porque a Dios GRACIAS tanto yo como mis hijos y mi familia y amigos, todos hemos comido caliente tres veces al día. REPITO: GRACIAS A DIOS. Por otro lado, si yo no viajo, no pasa nada, pero si no como, si pasan muchas cosas. Tal vez por eso sea más delicado publicar comida, que fotos de viajes.

Hay que tener cuidado con lo que se publica. ¿Qué si no?

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