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F*R*I*E*N*D*S

Se ha desatado la controversia en Twitter acerca de Friends. Una usuaria preguntó, ¿cuál es la historia que te parece más controvertida? He aquí algunas respuestas muy interesantes e intrigantes:

El cambio físico de los protagonistas de «Friends»

Mónica y Richard siempre fue una mala idea como pareja; no está bien que tu novio sea amigo de tus papás y alguien que te conoció siendo adulto, cuando eras niña. En cambio, hay otras voces que opinan que Chandler y Kathy deberían haberse quedado juntos; y Monica debería haber terminado con Richard. Monica y Chandler no tienen sentido como pareja.

Mike (esposo de Phoebe) es muy pesado. David (el científico) era un personaje mucho mejor y agradable de ver y debería haber terminado con Phoebe, en lugar de Mike. Mike fue increíblemente egoísta cuando decidió que solo quería casarse con Phoebe cuando alguien más se lo iba a pedir.

Janice es realmente guapa y buena persona; todo el grupo son horribles con ella solo porque tiene una voz nasal.

Chandler no debió dejarse manipular para gastar todos sus ahorros en una boda

Joey + Rachel eran una mejor pareja que Rachel + Ross, éste último siempre fue muy manipulador y quejoso

Ross debería haberle dado una patada a ese tipo que se comió su sándwich. ¿Sabes lo irrespetuoso que es eso? Otra persona abre el refrigerador de la oficina y se come tu cena.

Tenían un estilo de vida completamente irreal para sus ingresos. Mónica era chef y Rachel mesera. ¿Cómo podrían un chef y una mesera costear ese apartamento en Manhattan?

Chandler sube y baja de peso según cambian las temporadas, y nadie dice nada al respecto

Ross y Rachel estaban “on a break”, es decir, habían “cortado” como pareja. Aún así, Ross no debió haberse acostado con la chica de la fotocopiadora, el mismo día que “cortó” con Rachel quien supuestamente era el amor de su vida.

Joey era muy bruto, o no lo era en absoluto. El episodio en el que “habla francés” es la cumbre de su tontería, un episodio bastante incómodo.

La historia de Rachel y Joshua no tiene ningún sentido. Aparentemente, Jennifer Aniston había estado tratando de llevar a su novio al programa por un tiempo, pero cuando hicieron un papel para él (Joshua) estaban terminando y ella comenzaba a salir con Brad Pitt. Es por eso que la química está mal y tuvieron que acortar la historia para sacarlo del programa.

Rachel nunca debió haber bajado del avión

Nuevas acciones en el mar

Hoy 4 de agosto hice algo nuevo. A mi edad, 50 años, no se hacen muchas cosas nuevas, y hoy tuve una idea y la puse en práctica y fue un completo fracaso, pero fue algo nuevo que no había hecho antes.

Me gusta meterme al mar. En Mérida le decimos “bañarnos en el mar”; ya adulta descubrí que en otras partes le dicen “meterse al mar” “voy a nadar” o de otra forma, pero eso de “bañarse” solamente por estos lares lo decimos.

OK decía yo que me gusta bañarme en el mar. Lo malo es que me aburro muchísimo cuando estoy dentro del mar. Cuando hay gente con la que puedo conversar, perfecto, no me aburro. Pero en estos días mis hijos y yo estamos en Telchac y ellos no son muy marinos y la única que se “baña” en el mar soy yo. Me encanta, además es muy saludable, pero me aburro mucho ahí metida yo sola.

Hoy se me ocurrió una esplendorosa idea. “Voy a meter mi libro al mar, y puedo leer mientras me baño”. Mi libro y mis lentes, sin los cuales no puedo leer nada. El mar está bastante bajo, de tal forma que avancé y avancé hacia adentro del mar, por lo menos unos 100 (o más) metros y aún me llegaba el agua a la cintura. De color verde esmeralda, bellísimo.

Me puse los lentes y me puse a leer mi libro, así parada, pisando la arena, adentro del mar. No good. Motivos del fracaso:

a) debido a que hay menos gente, hay más peces. Se pasean a buena velocidad junto a mi y a veces chocan conmigo. Por lo tanto, no se puede uno concentrar en su lectura si los peces están rozando.

b) las olas venían y cuando pasaban donde yo estaba, yo subía y bajaba un poco, junto con la ola. Me pegué así una tremenda mareada. Si no hubiera estado leyendo, no pasa nada, es el vaivén natural de las olas. Pero tratar de leer y entender lo que leo, al mismo tiempo que sube y baja con las olas del mar, imposible. Me dí una buena mareada.

c) el libro se estaba mojando.

Por lo tanto, me salí del mar, dejé el libro en la playa, junto con mis gafas, y me volví a meter otros 30 minutos. Me aburrí muchísimo, pero no importa, vale la pena, con tal de bañarse en el mar.

Publicar comida

Desde que estoy en Facebook, cuando Mark Zuckenberg me invitó a ser parte de esta red social, hace muchos años, he visto cientos, no exagero, cientos de fotos de la comida de la gente.

A la gente le gusta publicar fotos de lo que come. Una búsqueda rápida en internet, cero científica ni muy profesional, dice que lo hacen porque: 1. es rápido; 2. genera muchos “likes” (es decir a la otra gente le gusta ver fotos de comida; 3. En ocasiones sirve para demostrar habilidades (si yo cociné lo que estoy fotografiando) y 4. Son fotos atractivas (en este punto difiero un poco porque, por citar un ejemplo, la cochinita es deliciosa pero NO atractiva, ni viva ni muerta ni cruda ni cocinada).

Yo casi nunca publico lo que como, excepto una breve temporada que me dio por hacer diversas recetas de charritos y postearlas, como para contribuir a la cultura culinaria local y a la variedad en la alimentación yucateca. Excepto eso, no acostumbro tomarle foto a la comida, se me hace porque soy muy muy comelona y golosa, y yo lo que quiero hacer con la comida es comérmela no fotografiarla.

No le había dedicado más pensamientos al tema hasta hoy, que vi un comentario en Facebook, precisamente, de una persona que me parece inteligente, diciendo que es de la peor educación publicar fotos de comida porque hay mucha gente que no tiene ni lo más indispensable para comer y ahí andan “contando dinero frente a los pobres” con sus fotos de sus exquisitos platillos.

Me dejó pensando y por eso escribo este post en mi blog. ¿Será entonces, una mala educación publicar lo que comemos? A mi me pasa un poco con las fotos de viajes. Pero en mi caso, dependen mucho de la persona. Si la persona que las publica me cae bien, es como que yo misma disfruto el viaje y me encanta ver las fotos y leer las anécdotas; más de una vez me ha motivado para investigar un poco más acerca del lugar y su historia. Pero si quien publica la foto del viaje me cae mal, entonces pienso: “QUEMA MUCHO EL SOL pero que necesidad tiene esta bruja de que todos sepamos a donde la llevó su escoba”.

Brujita con escoba

En cambio las fotos de comida me dan igual. Tal vez, porque a Dios GRACIAS tanto yo como mis hijos y mi familia y amigos, todos hemos comido caliente tres veces al día. REPITO: GRACIAS A DIOS. Por otro lado, si yo no viajo, no pasa nada, pero si no como, si pasan muchas cosas. Tal vez por eso sea más delicado publicar comida, que fotos de viajes.

Hay que tener cuidado con lo que se publica. ¿Qué si no?

Las barras de acces – no de pan francés

Yo soy una persona convencida de que las cosas pasan por algo. Y que los tiempos de Dios son perfectos. Todo lo que sucede a uno durante el día, durante su vida, sucede en el momento exacto, que tiene que pasar. No antes ni después.

Tengo esta amiga muy querida que conozco desde la infancia. Ella se ha vuelto experta en el tema de “barras de access” que es un forma de terapia, novedosa, para “reacomodar la energía”. Esta definición es mía y la terapia va mucho más allá de eso, pero como no soy docta en el tema no quiero agregar mucho más. Solamente comentaré que está clarísimo que somos energía, todo es energía, y esta sube y baja como los elevadores, ayudando o perjudicando según hagamos uso de ella.

Desde hace cuantos AÑOS veía yo las publicaciones de mi amiga acerca de los cursos que ha tomado, de las terapias de “barras de acces”, de cómo se ha certificado para hacerlo de forma profesional, y siempre siempre yo, al ver sus publicaciones, pensaba “yo quiero ir a eso. me interesa ir a eso. Quiero tomar una sesión. Voy a sacar una cita” El pensamiento se quedaba en eso, pensamiento y nunca lo convertí en acción… hasta ayer.

Le llamé a principios de la semana por otra cosa completamente. Ella trabaja en un negocio de bombas de agua, hidroneumáticos, aires acondicionados e instalaciones eléctricas, eso es lo que entiendo que hace en su negocio. Le llamé para pedirle una cotización para una de esas cosas, para instalar en mi casa. Una cosa llevó a la otra y quedamos en que me daría una sesión de “Barras de Acces” el miércoles a las 6 pm.

Me dijo “vente aquí a mi oficina, aquí mismo por las tardes doy las sesiones”

Llegó el día y la hora y yo pensando que en medio de las bombas, los hidroneumáticos y los aires acondicionados habría por ahí una mesita donde yo me acostaría para la terapia. Fue una muy agradable sorpresa ver como tiene adaptado un amplio espacio perfectamente acondicionado para ello. Muy agradable, relajante, limpio y sanitizado.

LAS BARRAS DE ACCESS CONSCIOUSNESS, LO ÚLTIMO PARA REDUCIR EL ...

Me hizo la terapia y lo que puedo comentar al respecto son los siguientes puntos:

a) el momento perfecto para recibir la terapia fue este, en que me estoy divorciando y mis hijos están encerrados desde marzo, amén de que estamos viviendo en una situación única en la historia de la humanidad que se llama Corona. (desafortunadamente nada que ver con la cerveza o con lo que se pone la reina en la cabeza). El momento perfecto para recibir mi 1a terapia de barras de access fue precisamente este.

b) Durante la terapia, el tiempo se detuvo. Sucedió algo que según yo, se llama “estado de flow”. Cuando estás haciendo algo que te gusta mucho, que te apasiona, el tiempo como se detiene. Estando en la terapia, según yo habían pasado 5 minutos y ya había terminado la sesión de 45 minutos.

c) Al terminar, sentí un muy fuerte deseo de estar yo sola, con mis pensamientos y aprovechando al máximo la sensación de bienestar. Quizá un poco egoísta, pero creo que para alguien que está todo el santo día o en el trabajo o limpiando la casa o con sus hijos, precisamente lo que necesitaba era encerrarme un rato dentro de mi misma. Llegué a la casa de ustedes, les dije a los dos seres humanos del género másculino que viven aquí (a los cuales vagamente reconocí como mis hijos) que me iba encerrar en mi cuarto, y me dediqué el resto de la tarde a disfrutarme a mi misma

d) Sentí paz interior, calma, relajación, como de estar flotando en gravedad cero. Para hacer una comparación, que nunca será exacta pero de algo servirá; hay una película que se llama “Frist man” con Ryal Gosling, haciendo el papel de Neil Armstrong. La escena donde está solo en la Luna. Completamente solo en una inmensidad, curiosamente segura, sin miedo, sino con paz y tranquilidad maravillosa. Algo así me sentí.

Por supuesto que voy a regresar, mis hijos también los voy a mandar a que tomen sus terapias de “barras de access”. Estoy encantada con la experiencia, que llegó en el mejor momento.

Libro acerca de la honestidad

Acabo de leer el libro titulado “La honesta verdad acerca de la deshonestidad” del investigador Dan Ariely, especialista en Economía del comportamiento. Rescato algunas ideas que me parecen interesantes, en este tema fascinante: 

No es tan dificil ser un poco deshonesto cuando se trata de “cosas” en vez de “dinero”. Por ejemplo, un niño le dice a su papá que pasó un mal día en la escuela porque no tenía lápiz. Su papá comenta “me lo hubieras dicho y te traigo lápices de mi oficina”. 

¿Alguna vez te has sorprendido, cuando  llega el cerrajero a tu casa, que en unos segundos abre la puerta con su ganzúa? Yo he pensado, mientras le pago: “qué le impide a este hombre a volver mañana y entrar con toda facilidad a mi casa”. El libro explica que los cerrojos existen para mantener honesta a la gente que ya es honesta. Un porcentaje de la gente es honesta y siempre  lo será; otro porcentaje, son deshonestos y siempre lo serán; pero la gran mayoría, serán honestos siempre y cuando no haya las oportunidades a la mano. O como quien dice, en arca abierta, el justo peca.

Nuestra voluntad o deseo de hacer trampa disminuye cuando contamos con “recuerdos morales” como los diez mandamientos o los códigos de conducta. Por ejemplo, si antes de contestar un cuestionario o llenar un formato firmamos una promesa de decir verdad, es muy difícil que hagamos trampa o contestemos insinceramente

Existe algo llamado el “factor fudge” (fudge como el chocolate). Si podemos ser deshonestos y de alguna forma disfrazarlo para que no nos sintamos mal, o no sintamos remordimientos, es muy probable que, en efecto, seamos deshonestos.

Hacer trampa se simplifica cuando para hacerla, hay que tomar varios pasos y no hacerlo directamente. Por ejemplo, soy el autor intelectual pero no el material. 

La trampa o la deshonestidad se puede explicar con el famoso experimento del gato de Schrödinger, un físico austríaco que en 1935 describió el siguiente escenario: un gato está sellado en un caja de acero con un isótopo radiactivo que puede descomponerse o no. Si se descompone, sucederán una cadena de eventos que provocarán la muerte del gato. Si no, el gato seguirá viviendo. En la historia de Schrödinger, mientras la caja permanezca sellada, el gato está suspendido entre la vida y la muerte y tampoco puede decirse que está vivo o muerto. La historia del gato de Schrödinger podría ser útil aquí cuando lo que hacemos, no existe, o no tiene categoría de bueno / malo, hasta que esté escrito o hasta que nos atrapen, hasta que sea parte de la realidad objetiva.

Schrödinger's Cat / Useful Notes - TV Tropes

Una vez que alguien (o alguna organización) nos hace una favor, nos volvemos parciales a todo lo relacionado con el benefactor, y que el la magnitud de este sesgo aumenta a medida que la magnitud del favor inicial (en este caso el monto del pago) aumenta.

El concepto de “ego depletion” quiere decir que las decisiones que tomamos cuando estamos cansados o estresados son peores. Si hemos estado resisitiendo la tentación todo el día, al llegar la tarde o la noche, ya no tendremos fuerzas par seguir resistiendo. Un buen consejo es enfrentar las situaciones más difíciles o más complicadas temprano por la mañana. Y en ocasiones, lo mejor es simplemente ceder a la tentación, darnos un “break” a nosotros mismos.

Existe un concepto que se llama “external signaling” que consiste en demostrar a los demás quienes somos por la forma en cómo nos vestimos. Pero, a pesar de lo que creemos, lo cierto es que no tenemos una idea muy clara de quienes somos realmente y hacemos lo que los demás hacen. Usar una bolsa marca Prada original nos puede hacer cambiar nuestro comportamiento de una manera sútil, y lo mismo si usamos una imitación hecha en China de la misma bolsa Prada. Usar ropa de imitación hace más sencillo para la persona cometer otros actos de deshonestidad. A esto se le llama el “what the hell effect”, que se podría traducir como “el efecto me vale madres”

Debe quedar claro que un acto inmoral puede hacer que otro más probable y que los actos inmorales en un área pueden influir en nuestra moralidad en otras áreas.

Cuando nosotros y quienes nos rodean somos deshonestos, comenzamos a sospechar de todos, y sin confianza nuestras vidas se vuelven más difíciles en casi todos los sentidos.

Al parecer hay una relación entre las personas altamente creativas e imaginativas y la facilidad o propensión para mentir o cometer adulterio, hacer trampa o ser deshonestos. 

Los comportamientos deshonestos son altamente imitables. Es más posible que nosotros realicemos esas conductas si tenemos un amigo o un pariente o alguien cercano que las haya hecho también.

Lo mismo pasa en las empresas -como en el caso Enron- o algunos gobiernos. Cuando algunos comenten fraude o son corruptos, “contagian” a los cercanos, que su vez contagian a los respectivos cercanos, y llega un punto en el que casi todos son parte de la trampa.

Tendemos, como seres humanos, a ver las infracciones menores como sin importancia y sin consecuencias. Es un error. Lo cierto es que no deberíamos obviar ni olvidar ni los más mínimos hechos deshonestos, sobre todo si se trata de políticos, celebridades, o directores generales de grandes empresas.

Los humanos tenemos un debilidad por hacer “trampa altruista”, incluso si apenas conocemos a la persona que podría beneficiarse de nuestro mal comportamiento. Esto es, llevar a cabo acciones deshonestas porque beneficiamos a un tercero. Lamentablemente, parece que incluso el altruismo puede tener un lado oscuro.

En un alto grado, lo que nos detiene de “portarnos mal” no es la posibilidad de que nos atrapen y castiguen, sino el remordimiento y sentimiento de culpa que viene después. La buna noticia es que todos tenemos un “compás moral”. El problema está en mantenerlo funcionando. 

Hacer favores o dar regalos a la gente es una forma comprobada de ganar su lealtad. Por eso las farmacéuticas y muchas otras empresas lo hacen. Los regalos hacen una labor de “presionar” nuestro botón de la reciprocidad.Las personas con cargos o responsabilidades de toma de decisión, deben hacer lo posible para no aceptar regalos ni siquiera invitaciones a cenar. 

No queda más que reconocer que un cierto nivel de deshonestidad es inevitable en nuestra sociedad tal como la vivimos hoy. La vida no es blanco y negro, y nuestras motivaciones con frecuencia “chocan” contra otras motivaciones.Puede existir algo como “demasiada honestidad”. Al contrario, Kant pensaba que nunca se justifica una mentira. Kant creía que la honestidad era una marca, un producto de una mente racional, y que la racionalidad era el fundamento de la diginidad humana. Por lo tanto, mentir era una falta de dignidad. 

Como comentario final, agrego que a mi me gustaría ser como Kant y no mentir nunca ni que nunca me mintieran. Es un sueño “guajiro”. Imposible de lograr. ¡Lástima!

10 Curiosidades acerca de Yucatán

1. Aparentemente, la historia del nombre que nos han contado muchas veces, es correcta. El conquistador español Hernán Cortés, cuya inteligencia le dictó que estos seres humanos, que vino a encontrar después de meses de haber salido de España,  seguramente hablaban castellano, preguntaba y preguntaba “¿Dónde estamos?” o “¿Cómo se llama este lugar?” y los locales le contestaban: “No te entendemos” “No te entiendo”, cuyo sonido sonaba como a “Yucatán”. Era 1519.

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2. Durante los últimos 150 años a la actualidad, la economía del Estado se ha determinado en su mayoría por tres sucesos: La guerra de castas, el auge henequenero, y el turismo.

3. La Guerra de Castas de 1847  fue una rebelión de los indígenas mayas en contra de los descendientes de españoles que habían impuesto una organización social que los favorecía (a ellos, los descendientes de españoles). Al finalizar la Guerra, los indígenas controlaron la parte sureste de la península, donde implementaron un sistema de cultivo tradicional; mientras que en la parte controlada por los descendientes de españoles, se fomentaron actividades de tipo comercial o mercadeo.

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Guerra de Castas en Yucatán

4. Toda la Península consiste en la porción visible o expuesta de la Plataforma de Yucatán

5. Hace 65 millones de años un meteorito cayó en la zona de Chixchulub y  una de las consecuencias de este impacto fue la desaparición de la vida que habitaba el planeta Tierra. El “anillo de Cenotes” es una evidencia que trata comprobar esta teoría.

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Anillo de cenotes

6. La palabra “Cenote” viene del maya dzonot que quiere decir “pozo“, es el resultado del colapsamiento de la superficie caliza propia de la región, que al colapsar, expone el agua subterránea. El agua de los cenotes es muy clara, es agua de lluvia que se va filtrando lentamente por la superficie.

7. Yucatán se encuentra dentro del “Cinturón de Huracanes del Atlántico”; por otra parte, fuertes tormentas llamadas “Nortes” se forman con rapidez en cualquier época de año. Aunque los “nortes” pueden llegar a tener fuertes vientos y pesadas lluvias, finalizan en poco tiempo, a veces solamente una hora, y no dejan daños.

8. Los glifos mayas, tienen en su estructura cierta semejanza con el japonés.

9. Fray Diego de Landa era un sacerdote franciscano que simpatizaba con los mayas y los defendía de los españoles; sin embargo, siendo un devoto católico sentía aborrecimiento por los ídolos y otros objetos de culto, por lo que ordenó la quema de cientos de estas imágenes, estatuas, esculturas, códices, dibujos. Solamente sobreviven tres códices: el de Dresde, el de Madrid y el de París.

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Códice de Dresde

10. La numeración maya, vigesimal, claramente está relacionada con cinco dedos en manos y pies = 20 dedos. Solamente tiene tres representaciones; el punto, la raya, que podrían ser una piedrita y un palito que utilizaban para sacar cuentas; y sorpresivamente, el cero, que representaban con una conchita.

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La felicidad se escribe con “K”

Existe un aparato que se llama Karcher. Bueno, la marca es Karcher, el aparato en sí no tengo idea de cómo se llama. Ahora les pongo una foto.

Este aparatito lo que hace es que lo conectas a la toma de agua y tiene un motorcito y el agua sale con una fuerza increíble, a través del disparador que parece una pistola con el cañón muy muy largo.

Es un poco complicado de manejar porque se enredan las tres mangueras: la de agua, el cable que lo conecta a la electricidad y el cable de la pistola con el cañón larguísimo.

Entonces cuando vas moviendo el aparado de un lado a otro se van enredando los tres cables o mangueras y es un relajo. Fuera de ese detalle, el aparatito es una maravilla.

Si eres una neurótica/o de la limpieza, como yo… (bueno yo soy neurótica en muchos temas, pero sobre todo en esto de la limpieza) este es como un sueño hecho realidad. De verdad se los digo. Lo juro por esta.

La Karcher limpia a profundidad todo a donde dirijas el chorro de agua. Miriñaques, cortinas, no de tela sino las otras las enrollables, ventanas de vidrio, abajo de la estufa, abajo de la nevera o refrigerador, las esquinas de las paredes, le quita las manchas negras al piso de cemento, abajo de los muebles de la cocina, el lavabo para lavarse las manos, para lavar los platos, adentro del inodoro…. es una experiencia super divertida estar echando agua y viendo como desaparece hasta el último polvo más escondido y con el mismo chorro de agua lo vas empujando y empujando lejos, lejos, lejos.

Al chorro de agua que queda en el suelo, le echo para complementar una generosa porción de vinagrre para que haga de desinfectante y de verdad, se ven los resultados notablemente.

Claro que después viene la jalada de agua, pero bueno a esto he buscado algunas opciones para quien no quiere hacerlo: una, es decirle a la asistente del hogar que ella o él jalen el agua. Dos, no muy recomendable y nunca lo he hecho, es dejar el agua a que se evapore solita. Con cuidado de no darse un porrazo con el piso mojado sobre todo si es porcelanato que es super resbalosísimo. Y tres, pues agarrar el jalador y jalar toda esa agua, que es cierto está mezclada con bicho muertos y polvo y otras cosas nada lindas, sin embargo se siente alegría en el corazón ver como una va sacando todas esas basuras de su propia casa.

A mi me gusta jalar (el agua con el jalador, cabe la aclaración para todos los que se lavan el pelo con Easy Off) y me gusta ver como el piso se queda sequísimo cuando jalas con mucha fuerza.

Finalizo comentando que nadie me dio comisión, ni la empresa Karcher ni el lugar donde la compre, la ferretería Fernandez que está aquí cerca de Cholul.

Que no pase un día más y ¡disfruten su Karcher!

Megxit

Megxit es el nombre que se le da a la salida de Harry y Meghan de “The Firm” como se le llama a la Familia Real Británica.

Dios no te permita que digas frente a un miembre de la Commonwealth que es la Reina de Inglaterra o la Familia Real Inglesa, porque te contestan, muy serios, que Inglaterra únicamente es un país de los que forman el Reino Unido de la Gran Bretaña. Aunque me tarde un poco más en decirlo.

Muy pronto –el 11 de agosto– se publicará un libro llamado “Fiding Freedom” acerca de esta situación. Es un poco como la versión de ellos, Harry y Meghan, acerca de todo esto que está pasando. Los autores dicen que entrevistaron a más de cien personas cercanas a ellos dos y que llevan dos años investigando el tema.

En resumen, el libro dice que a Harry no le gustaba el trato que le daban ni a él, ni a su  mujer. Que sus actividades las dejaban como “plato de segunda mesa” dando preferencia a las de William y Kate. El distanciamiento entre ellos cuatro fue un factor clave en la decisión que tomaron de salirse de la familia real y refugiarse en Canadá y/o EUA.

La tensión se podía cortar con un cuchillo

El libro explica como William se ha enfurecido y permanece muy disgustado por la salida de Harry de la Familia Real. Y dice también, que quien de verdad quería irse era él, no ella, como muchos piensan. Ella, en cambio, hizo todo lo posible para que se quedaran en Londres. Dijo: “I gave up my entire life for this family. I was willing to do whatever it takes. But here we are. It’s very sad’.”

Los que se encargan de la organización de todo, los que están “detrás del trono”, veían con preocupación como Harry y Meghan eran muy queridos, temiendo que le robaran popularidad al heredero del trono y su bella esposa. Ese era parte del motivo por el cual, digamos que “relegaban” un poco a Harry y su american wife.

Veremos que sucede. Por ahora, viven en California, y al parecer, están felices ahí. 

Más que el divorcio, el encierro

Mis hijos han reaccionado con bastante tranquilidad a esto del divorico, a Dios gracias. Todo el suceso fue algo completamente inesperado. Mi ex esposo (que raro llamarlo así) trabaja en el área administrativa de un Hospital muy grandote. Con esto del Corona, decidió rentar un airbnb para aislarse, durante el mes de abril agarró sus chivas y se fue. Cuando terminó el mes del aislamiento, volvió a la casa, nos dijo a todos que ya no quería vivir aquí, y se volvió a ir, ahora sí for good. Se fue el 15 de mayo y para mediados de julio firmamos el divorcio.

Si me preguntan acerca de razones o motivos más pronfundos, al día de hoy no tengo ni idea, pero si quieren pueden llamarle a él, por inbox o por whattsapp les doy su número. Y de paso me cuentan el chisme por favor porque yo misma no sé muy bien qué mosca le picó.

Dicen que muy pronto podrás divorciarte en el Oxxo. Así de sencillo es el trámite. También es verdad que mis hijos, uno es mayor de edad y el otro ya casi, así que no había mucho campo para discutir, temas como “qué días te toca a ti, que días a mi, vacaciones, navidades” todo eso ni vale la pena discutirlo porque a esa edad los hijos hacen pretty much lo que les da la gana.

Ellos hablan mucho con su papá, quién es un EXCELENTE papá, y lo visitan los domingos. Los he notado tranquilos y de acuerdo con la decisión de su papá. Lo que más bien creo que les está afectando, es el encierro.

Yo y todos los seres humanos que no viven en Corea del Norte, a esa edad 17, 18 años, estás en todos lados menos en tu casa. Por ejemplo yo, esa edad llegó a mi vida en 1987, 88. ¿Qué hacíamos? Nos achócabamos en casa de alguna amiga, y llamábamos por teléfono al niño que nos gustaba sin decirle quién éramos, por supuesto. Me acuerdo que mi amiga y yo le hablábamos al niño que me gustaba a mi y le decíamos que yo era “Marissa” y ella era “Andrea” como en el programa ese de “Ensalada de locos”. Era cuando en las casas había más de un aparato teléfonico y al levantar la bocina se escuchaba lo que decían por la otra línea. Qué anticuado suena todo esto.

Ya están un poco mayores que en la foto

Otra cosa que hacíamos era treparnos al coche y dar roles por las casas de los niños que nos gustaban, pasando frente a su casa con la lejana esperanza de verlo entrar o salir. También íbamos al cine, íbamos a Sanjuanistas los domingos, íbamos al Club Campestre (coladas, porque no éramos socias), íbamos al boliche que está cerca del Roger’s, veíamos películas. Es decir, nunca estábamos en nuestras casas.

Ambos fueron a terapia una sola vez, y no han querido regresar. Dicen que no quieren regresar con el terapista. Lo mejor que podría pasar, es que llegue la famosa vacuna y se acabe esta pesadilla. Para que toda la economía comience a recuperarse, para que la gente se deje de morir, y para que mis hijos puedan tener vida normal de adolescentes.

¡Me animo!

Comenzó el 2020 sin mayor novedad. Nos llegaban mensajes por todos lados aclarando que el año no se debe escribir solamente los dos últimos dígitos, como hacemos con los otros años de nuestra vida, sino que se debe escribir completo. “Está bien”, pensé. “No me cuesta nada escribir 2020 en lugar de solamente 20” Nada más me decía que este sería un año de locura.

Ya para fines del año pasado escuchábamos que en China había un virus muy contagioso y peligroso. “¿China?” nos decíamos a nosotros mismos “mientras no sea el pueblo que está entre Mérida y Campeche, no pasa nada”. Tan confiados nosotros, creyendo que nada nos iba a pasar. Esa forma de pensar es muy adolescente, by the way.

Llega marzo y todos a encerrarnos en nuestras casas, los niños ya no van a la escuela, uno ya no va a la oficina, se cerraron hoteles, restaurantes, tiendas de ropa, distribuidoras automotrices, se suspendió la industria de la construcción, se paró el mundo. TODO EL MUNDO. No la ciudad de Mérida, no el estado de Yucatán, no nuestro México lindo y querido. Todo el mundo estamos en las mismas, algunos peor, otros mal, pero ninguno, ninguno, bien.

Por ahí de abril llega a nuestra hermosa Península de Yucatán una tormenta tropical llamada Cristobal, así como Colón, que se quedó estacionada como seis días e inundó poblaciones y las casas de todos.

Y para acabarla de amolar, la semana pasada, a mediados de julió, firmé el divorcio después de casi 22 años de vida conjunta. 21 de casados. Por iniciativa de él, así que peor tantito.

¿Cuál ha sido mi respuesta cuando las cosas no salen? Escribir. Escribo desde que soy niña, aprendí a leer sola y me puse a escribir cuentos e historias. Me gusta escribir cosas amenas y entretenidas, ya que no soy ninguna intelectual. Me sirve de catársis y me sirve para compartir lo que pasa por mi cabeza. Pasan tantas cosas por mi cabeza que no he logrado ser específica y hacer de este blog unitemático. A pesar de que todos los sitios de “tips” para escribir blogs lo recomiendan. No más, no puedo. Pasan demasiadas cosas por mi cabeza.

He decidido meterle más carne al asador, monetizar el blog y lograr una mayor audiencia con el favor de Dios. Escribir regularmente, con disciplina y tal vez en una de esas pueda ayudar a los lectores a distraerse un ratito. ¿Qué es lo que busco? Distraerlos y brindar un momento agradable. No busco pontificar ni enseñar nada, si ni con mi vida puedo, menos me voy a poner a dar lecciones. No, qué horror.

Pero si logro que pasen unos minutos agradables, misión cumplida. Y la cereza en el pastel es que evitaré no volverme completamente loca entre el encierro, la pandemia, el divorcio y la economía que se está haciendo pedazos.

La foto, obviamente, no es actual. Es de 1990 más o menos.

Gracias por leerme, de verdad, de todo corazón, muchas gracias por leerme.

Nicolás y Alejandra + COVID 19

¿Ustedes ya vieron la película “Nicolás y Alejandra”? Es una super producción realizada en 1971 que narra los últimos años de los últimos zares de Rusia. Es una buenísima e interesantísima película, bien hecha, bien narrada, bien actuada, bien todo.

Después de ver la película, leí dos o tres libros acerca del mismo tema: de los últimos zares de Rusia que vivieron una trágica vida -obviamente, con los bolcheviques y Trostky, Lenin y demás- pero aún antes de eso tenían al hijo hemofílico y se metieron en algunas guerras muy innecesarias vs Japón y otros vecinos. Además que cayeron unos inviernos tremendos y los rusos se morían de frío o de hambre o de ambos.

En uno de los libros que leí, se analizaban los diarios personales del zar Nicolás II. En los días cuando estuvieron encerrados en Yekaterinburgo, donde finalmente morirían asesinados por los revolucionarios, Nicolás escribía mucho su diario íntimo. Decía, todo el tiempo, que estaba siguiendo la Voluntad de Dios. Insistía, en que esa era la Voluntad de Dios y que él tendría que obedecerla hasta el fin.

Explican los mismos libros que había una facción fuerte del ejército ruso que quería continuar con la monarquía, los zares, la Rusia Imperial, no quería que llegaran ningunos bolcheviques y se dirigían hacía Yekaterinburgo a rescatar al Zar y su familia para presentar un pie de lucha ante los revolucionarios.

Pero Nicolás, no quiso. Porque para él, lo más importante era la Voluntad de Dios. Estaba convencido de que la Voluntad de Dios era obedecer a los militares de la revolución que los mantenían encerrados.

Estos tiempos del COVID cuando estamos aceptando la voluntad de otras personas, que de ninguna manera son Dios, sino que son autoridades elegidas en unas elecciones suficientemente transparentes. Ellos tienen fuerza, cuerpos policíacos, guardia nacioanl, y tienen los argumentos para decirnos que no podemos salir de nuestras casas porque ponemos en peligro a nosotros mismos y a los demás. Es como vivir en una de esas teorías de la conspiración.

En una parte de la película mencionada, “Nicolás y Alejandra” el otrora Zar de todas las Rusias, emperador de un territorio enorme donde se le veía casi como un Dios, con derecho divino de gobernarlos, simplemente agradecia a Dios el hecho de estar vivo, de estar con su familia y que su familia estuviera viva. Con vida. Eso es todo. No pedía más.

Así estamos nosotros, no pedimos más que estar vivos, estar sanos y tener comida tres veces al día. Y lo que podamos hacer para ayudar a quienes no tienen tanta suerte como nosotros.

Si no han visto “Nicolás y Alejandra”, veánla. Vale mucho la pena.

Globos de Oro y Dawson’s Creek

Quien lo iba a decir que la chavita rubia que salía en Dawson’s Creek en los noventas se convertiría en una excelente actriz de primer nivel. Yo no me lo hubiera imaginado, nunca.

La chica se llama Michelle Williams y en la serie se llamaba Jen. Salió ayer ganadora de un Globo de Oro como mejor actriz y aprovechó para echar su discurso.

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Que padre cuando las entregas de premios eran para entregar premios y ver lindos vestidos elegantes. Ahora son convocatorias políticas y llamados a la toma de conciencia, cada quien defendiendo sus propias causas, algunas muy buenas como el medio ambiente, otras muy malas como el aborto.

Ricky Gervais, el conductor británico a quien se le pidió que fuera irreverente y cumplió más o menos bien, dijo algo así como “no nos estén aleccionando acerca de sus causas políticas, si ustedes han ido a la escuela menos tiempo que Greta Thunberg, ¿qué autoridad moral pueden tener para darnos lecciones?”

Los actores y actrices de Hollywood eran más divertidos cuando no tenían ese complejo mesiánico de salvemos al mundo. En el mejor de los casos sirve para que nos hagan pensar un poco, en el peor de los casos fue como hizo ayer la chica Michelle Williams que en Dawson’s Creek se llamaba Jen.

Habló a favor del aborto, que le llaman “derecho a elegir” y motivó a las mujeres a votar “pensando en ellas mismas y no como hombres”, porque los hombres han estado votando pensando en ellos durante muchos años y “ya nos toca”.

¿Qué es exactamente eso de votar “pensando en nosotras”? Esto es como un llamado a la venganza y un llamado a la autodestrucción por consecuencia. Todos estos años de supuesta dominación masculina tampoco han estado tan malos. Como mamá que trabaja, estoy encantada y me gusta mucho mi trabajo pero también es una chinga y en más de una ocasión he visto con algo de envidia o mucha envidia a mis amigas que solamente son mamás y amas de casa. La violencia masculina vs femenina es muy grave muy desagradable y debe terminar al 100% pero eso no quiere decir que tengamos que dividirnos en hombres vs mujeres, una idea destinada al fracaso más completo.

Michelle Williams es muy bonita, muy buena actriz, PERO su papel es darnos lecciones ni sermones. ¿Qué tal que los que son políticos o los que son líderes de algún culto, se pongan de actores? López Obrador protagonizando novelas…

Lo que el viento se llevó y Endgame Avengers

Este año 2019 se cumplen 80 años del lanzamiento de “Lo que el viento se llevó”. Me cuesta trabajo creer que ya pasaron 80 años. Una vez más corroboramos, que el tiempo pasa volando.

Yo la fui a ver de niña, con Fluida y Eléctrica. Fuimos al cine Fantasio o al Cantarell. Uno de esos dos. Como muchos, quedé muy impresionada. Una maravillosa obra de una extraordinaria historia escrita por Margaret Mitchell. En esos entonces, los años 40, 50 hasta los 70, hacían películas con calma. Se tomaban el tiempo para contar la historia. Para disfrutar la música (había intermedio de dos minutos, durante el cual, se escuchaba el tema de la película); para conocer a los personajes, para apreciar los paisajes, para ver las actuaciones y la belleza de Vivian Leigh. Sabe Dios cuantas niñas fueron bautizadas con el nombre Vivian y su derivado Vivianna gracias a ella. Deben ser muchas.

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“Fast forward” al año 2019 y la película Avengers Endgame que rompió records de taquilla. Mis hijos y esposo, quizá más mi esposo que mis hijos, estaban emocionadísimos; compraron sus boletos con anticipación y se presentaron en el cine nerviosos y desesperados, también de muy larga duración, unas tres horas. Quizá es lo único en lo cual tienen algo de similitud ambas películas: La duración y los records de taquilla.

Por lo demás, para mi, las diferencias que hay entre las dos películas de cierta forma nos comunican las diferencias entre la vida y el mundo de 1939 vs 2019. No las voy a describir aquí. Son tan obvias como las dos películas lo presentan.

Yo prefiero las de antes… la vida de antes y las películas de antes… soy una anticuada.

La lista

“Mamá” me dice mi hijo Pablo. “¡Tengo una fiesta de quince años!”

-Way hijo -le dije- ¿cuándo te vaya a buscar ya vas a tener 30? Te vamos a extrañar…

Una vez hechas las debidas aclaraciones, acerca de que la fiesta era el cumpleaños número 15 de su amiga, me dijo que necesitaba traje, es decir saco y corbata. “A ver la invitación” le dije. “No hay” me dijo. “Bueno,  a ver el intransmisible” (palabra 100% yucateca que nadie más entiende en todo México) “No tengo” me dice.

-A la niña de  la fiesta se le acabaron los intransmisibles y me dijo que estoy en “la lista” que con decir mi nombre puedo pasar.

Mi mente voló a los años 80 y 90. La primera vez que fui a una “disco” (no se les llamaba “antros” se les llamaba “disco” “discoteque” o decíamos que íbamos “a bailar”) era una que se llamaba Zac Nah que estaba por el cine Colón. A esa solamente fui una sola vez. A las que sí fui bastante más veces fue a “Tequila Rock” “Bimbombao” y “Kalia” en la puerta de las cuales había un ser humano de apellido Ferraez y una cadena.

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La gente se paraba afuera para esperar que los dejaran pasar. No había en Mérida esa costumbre de otros lugares como México o Cancún que decían el número de personas. “Somos dos” o “Somos cuatro” eso aquí no pasaba.

Me imaginé a mi hijo Pablo, de 15 años de edad, con su traje, su saco y su corbata, esperando en la puerta de la fiesta, que alguien abriera la cadena y lo dejara pasar. Esperando… 10 minutos, 15 minutos… viendo como los demás, con sus intransmisibles, entraban nomás llegaban.

-Noooooooo -le dije a Pablo– nada de “la lista” si no tienes intransmisible no puedes ir.

Al día siguiente Pablo me pidió que le hable a la mamá de la niña cumpleañera. La señora muy amable me garantizó que Pablo entraría sin problemas y que cualquier cosa pida que la llamen. Que se le habían acabado los instransmisibles pero que no habría ningún problema.

El doctor Solís, su pediatra, hace varios años me ofreció una medicina para que no crecieran más. Para que se quedaran así, chiquitos, nenés. Lo hubiera aceptado.

“La Luna”



La Luna está tan hermosa que me ha inspirado a componer un poema. Se títula: “La Luna”


La Luna está hermosa y redonda

Así como yo

Después de Navidad

Qué casualidad que en uno de sus hemisferios

Está la bandera de Estados Unidos

Y en el otro la de China

Igualito que aquí en la Tierra

Luna redonda

Si es cierto lo que dicen

Que en un futuro

Irremediablemente colisionarás con la Tierra

Ojalá caigas encima de Cholul

Para poder guardarte

En mi cajón


Fin

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Audífonos

Mi hijo Pablo para la Navidad del año ante pasado (la del 2017) pidió una pequeña tornamesa para hacer mezclas de canciones. No costaba cinco pesos, tampoco era lo  más caro del mundo. Lo pensamos, sacamos cuentas. Total que se la compramos.

500 pesos

Un año después… Pablo la vendió y le ganó un poco de dinero, unos 500 pesos más. Hasta aquí todo bien. De repente, en otro día, veo a Pablo con unos audífonos muy sofisticados que sacaba de una cajita. ¿Y eso? – le pregunté. Me dice que son inalámbricos, que se los prestó su amiga del salón de clases. ¡Wow qué modernos! le dije.

Pablo me contestó: “Con el dinero de vender la tornamesa, quiero comprarme unos como éstos” “¿Ah sí?” le dije. “¿Y cuánto cuestan los audífonos inalámbricos?”

500 pesos

Me dijo una cantidad… que casi me da una embolia ahí mismo en el salón de belleza para hombres donde estábamos esperando pacientemente que le hagan su corte de pelo.

No voy a decir la cantidad que cuestan los audífonos, más sin embargo, es importante para darnos una idea y entender lo de mi embolia. Así que pondré la cantidad escondida en esta publicación. ¡Suerte para encontrarla!

500 pesos

Medio injertada en pantera, y tratando de dismular un poco para que no me vayan a correr del lugar… le dije… a mi hijo Pablo… que está como loco… si cree… que puede gastar esa cantidad de dinero… en unos… ¡¡¡AUDÍFONOS INALAMBRICOS!!!!

500 pesos

Aquí en mi blog, seré honesta, y abiertamente lo diré, aunque sé que le voy a caer mal a varios. Se me hace una ridiculez darle a niños de 14 ó 15 años, cosas como lentes Ray Ban, bolsas de marca Coach, celulares Iphone X, etc. Aunque tengas el dinero. Digo, si además de todo, te estás endeudando o estás dejando de pagar colegiaturas hacer esas extravagancias, ya estamos hablando de otro nivel. Asumo que las personas que hacen este tipo de gastos tienen el dinero suficiente para hacerlos. Pues con todo y eso, se me hace una barbaridad.

500 pesos

Por supuesto que podemos decir que estoy como esos animalitos que comen nueces, de cola frondosa y que andan por los árboles coníferas, porque yo no tengo el dinero para comprar ni las bolsas ni los lentes ni el Iphone. Y por supuesto que algo hay de eso. Por supuesto que tengo envidia. A mi me gustan las cosas finas y caras, pues a quien no. No soy el Dalai Lama.

500 pesos

Sin embargo, creo, repito, CREO, que si tuviera el dinero, tampoco lo haría. ¿Qué van a querer estos niños, cuando tengan 25 años, 30 años, 35 étc, si a los 15 ya andan con estos lujos? ¿Qué necesidad hay de que los demás vean que tengo el dinero para pagar esos artículos? En México hay tanta pobreza tanta carencia que decirle a tu hijo de 15 años te doy unos lentes de cinco mil pesos cuando hay niños que no tienen ni que comer, no creo que sea el  mensaje adecuado. Porque una cosa es que yo trabaje y me gané el dinero y me compré mi coche o mi casa o mis lujos; y otra es que me lluevan del cielo sin qué ni para qué.

500 pesos

El tema es controversial, como tantos otros. Finalmente somos libres de hacer lo que queramos mientras no perjudiquemos a terceros. ¿no es así?

Green Book

Me encantó la película Green Book. Es una película dulce, bien hecha, bien narrada. Me hizo sentir esperanza, la película “Green Book”.

Las personas de color en los estados del sur de los EUA vivían bajo las leyes “Jim Crow” que eran terribles. Incluían desde insultos y desprecios, hasta no poder sentarse en el mismo lugar que los blancos en los restaurantes o conciertos, no poder asistir a la misma escuela de los blancos, o acciones mucho peores -como el linchamiento- por casi cualquier cosa. Y esto, simplemente por el hecho de tener la piel de otro color.

La película “Green Book” se trata de un virtuoso pianista con la piel oscura que tiene que viajar por el sur de EUA para dar unos conciertos y se apoya en Vigo Mortensen, quien es un ítalo americano de NYC para que lo ayude a defenderse de los inevitables ataques. La película vale mucho la pena porque es como un cuento muy dulce, narrado con delicadeza, con amor. Excepto una escenita en una regadera que para  mi gusto sale sobrando, toda la película es eso, un lindo y muy disfrutable cuento de hadas, lleno de esperanza.

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No entiendo muy bien a qué se refieren las personas que hablan de las “minorías”. Homosexuales, personas de color, judíos, mujeres… todos esos grupos y varios otros han sido descriminados, asesinados, perseguidos, han sido objeto de ataques extremádamente violentos por situaciones que no son su culpa. Yo soy mujer y no es mi “culpa” simplemente nací así. No soy blanca, mi tonalidad es amarilla como la de los Simpson, pero sea como sea mi tono de piel, no hice nada para recibirlo, así me tocó.

Recientemente es que estos grupos están recibiendo respeto, validación, están siendo aceptados, entonces resulta que son “minorías” que nos quieren imponer su “ideología”. ¿Cuál es esta “ideología” exactamente? ¿La de “no me maten por favor”?

Cuando supe que en Brasil con el nuevo presidente Jair Bolsonaro “las niñas vestirán de rosa y los niños de azul” pensé: si yo hubiera tenido una niña, siempre hubiera estado de azul. Yo misma, Lucía, casi siempre estoy de azul o de negro. Destesto los colores pastel. Nada de verdecito, rosita o amarillito para mi. No me da la gana. Por lo tanto mis hijas, a las que yo educaría como yo quiera, pues supuestamente tengo esa libertad, estarían de azul, all the time, same as me.

Esta gente de extrema derecha que siembra el odio y el temor, está muy tonta si piensa que se va a salvar de recibir exactamente eso: odio y temor. La señora del azul y rosa, está imponiéndose sobre los derechos de la gente de ser padres según quieran. (dentro de los límites del trato digno y los derechos infantiles básicos). Que no se espante si el día de mañana cuando yo no esté en la posición de privilegio de trabajar en el gobierno, aquellos a los que ella obligó a usar rosa, la obliguen a ella a usar lo que ellos quieran.

Por eso Green Book, es tan buena película, pues devuelve amor, y esperanza, a un tema que representa un capítulo muy oscuro de la historia de la humanidad.

La novia ilusionada

Erase una vez un señor que se llamaba Eduardo y todos le decíamos “Huayo”. De hecho yo le decía “tío Huayo” por esa costumbre tan yucateca de decirles “tíos” a todos los adultos que te encuentras en el camino mientras vas creciendo.

Cuenta la anécdota que un día el tío Huayo fue a una boda y que la novia, primorosa vestida de blanco con su ramo de flores y llena de ilusiones, se le acercó y dijo: “Don Huayo ¡qué felicidad! ¿Cómo ve usted? ¿Me va a ir bien?” y tío Huayo le dijo “claro que no, linda, a nadie nos va bien, ¿tú porqué vas a ser la excepción?”

Ahorita que estoy estudiando filosofía, me tocó exponer acerca de “las cuatro nobles verdades” del budismo. Estas dicen (extra simplificado) … 1. La vida es sufrimiento debido a que siempre estamos deseando o ambicionando o anhelando algo…  2. este estado de “desear” algo y por lo tanto de sufrir, parece ser constante … 3. hay una forma de finalizar este ciclo …  4. la forma de romper este ciclo de sufrimiento es siguiendo el “noble camino óctuple”

Según las enseñanzas del Buda, si estás sufriendo es porque hay algo que deseas. En esta vida moderna, cada vez con más frecuencia proviene del deseo de algo material, pero también puede ser salud, o lograr algún objetivo, perdonar alguna ofensa, descansar, algo está en nuestra lista de deseos y mientras lo obtenemos, sufrimos, y cuando lo obtenemos, comienza el deseo de otra cosa, así que el sufrimiento continúa.

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Tal vez no era el momento ni el lugar, pero el tío Huayo, tenía toda la razón del mundo.  La vida es difícil, problemática, todos nos toca nuestra cucharada de sufrimiento diaria o semanal, o de varias veces al día o de muchas semanas enteras.

Lo que el Buda decía, que el sufrimiento se acabará cuando renuncies a los apegos, cuando permites que todo pase, hasta la ciruela pasa. Es una sugerencia que puede servirnos, cuando nos encontramos sufriendo, mejor dejarlo pasar, mejor ponerlo en manos de Dios y dejarle a él la chamba de arreglarlo.

Luego entonces, para este 2019 que hoy comienza, mis deseos son … que fluya. No apegarse, no aferrarse.

Mis deseos son, qué todo pase. ¡Hasta la ciruela!

Qué rápido pasa el tiempo

Si algún comentario he escuchado este 2018, más allá de las capacidades de nuestro nuevo presidente o las palabras “caravana” o “casa de las flores” o “salte de mi vida”, es el comentario: “¡Qué rápido pasa el tiempo!”

Parece que fue ayer que cambiamos de año y henos aquí, cambiando de año otra vez. Hay algunas explicaciones para esto:

a) Porcentajes. Cuando teníamos 5 años, un año representaba el 20% de nuestra vida. Cuando tienes 50 año, un año es apenas el 2%.

b) Recuerdos almacenados. Cuando eres niño, todo es nuevo, y todo es emocionante. Los recuerdos más cargados de emociones son los que mejor se almacenan. Lo que podría describir como “importante” en mis primeros 10 años de vida son muchas cosas novedosas, entre amigos, escuela, aprender habilidades, conocer lugares. Y lo que puedo describir como “importante” de que cumplí 40 a los 50 años, son, ¿qué? ¿ocho o diez eventos?

c) Otra razón de porqué sentimos que el tiempo pasa más rápido es el tiempo de ocio. Cuando estamos en las redes sociales o viendo tele o jugando juegos digitales, el tiempo como que fluye más rápido… en la vida moderna invertimos más tiempo a éstas acciones. Entramos a Facebook o a Instagram muchas veces durante el día y cada vez son varios minutos y estos minutos pasan muy rápido.

Según un estudio, que se puede consultar aquí, la sensación del tiempo que pasa muy rápido alcanza su máximo alrededor de los 50 años y a partir de esta edad en adelante, vuelve a tomar un ritmo más nivelado. También tiene que ver que en estas edades, antes de los 50, uno está en la etapa productiva, de trabajo, tal vez estudios, hijos chicos, haciendo muchas cosas al mismo tiempo y mientras más actividades tenga uno, menos tiempo para hacer cada actividad por separado.

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Este 2018, pasó rapidísimo. Parece que fue ayer que se llevaron a cabo los juegos olímpicos de invierno de Pyeonghang; que nos enteramos de la desgracia en Parkland, Florida, en la que murieron 17 jóvenes; parece que fue ayer que le dieron calidad de vitalicio al Presidente de China, abriendo la posibilidad para que otros países, “democracias”, caigan en lo mismo; no hace ni cinco minutos que Cuba tiene un presidente que no se apellida Castro: Miguel Díaz; se siente como de la semana pasada, que Donald Trump abandonó el acuerdo nuclear de Iran, y que se casaron Harry y Meghan.

Que los dos presidentes de Corea del Norte y del Sur se encontraron en la frontera y que el de EUA visitara al de Corea del Norte porque creyó que por eso le darían el Nobel de la Paz y así poder decir que ya le “ganó” a Barack Obama…

Nos parece tan reciente cuando Francia ganó el mundial, y cuando sucedió el único momento del año en que como mexicanos nos unimos en una sola voz, y eso fue no para las elecciones presidenciales, sino cuando el Chucky Lozano metió el glorioso gol vs Alemania.

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Parece que fue hace cinco minutos que celebramos el rescate de los niños en Tailandia y su entrenador; y que por fin ganó López Obrador unas elecciones presidenciales; y que en Gran Bretaña salieron a las calles para pedir un segundo referendum relativo al Brexit, mientras que AMLO mandó hacer uno para tener según él, “respaldo social”, y cancelar la construcción del aeropuerto de Texcoco.

Parece que fue ayer, que nos enteremos de las muertes de Aretha, Stan Lee, Billy Graham, John McCain y el periodista Jamal Khashoggi.

El 2019 tal vez pase igual de rápido, lleno de momentos, interesantes, positivos, retadores, bonitos, inteligentes, enriquecedores y de mucho buen humor.

FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS.

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Facebook y la verdad

Facebook tiene una herramienta divertida, que te permite ver lo que publicaste este día desde que comenzaste a utilizar la red social.

Cómo ya he dicho antes, yo fui una de las primeras personas en usar Facebook por invitación de Mark Zuckenberg y Eduardo Saverin, buenos amigos míos con los que he perdido contacto porque ellos tienen mucho dinero y yo prefiero no llevarme con gente que tiene mucho más dinero que yo.

Los recuerdos que Facebook me presenta mediante esta herramienta, alcanzan al 2010. Son ocho años, casi nueve años, de recuerdos. No es poca cosa. Me asombra lo sincera abierta honesta y transparente que era en esos entonces. Cuando lo leo hoy, fines del 2018, me digo “way que sincera”. Sin embargo, en esos entonces, los que me seguían en Facebook eran contadas personas, que eran amigos de verdad, en la vida real. Como dicen “in the flesh”.

Hoy por hoy tengo muchísimos amigos de facebook que no tengo el gusto de conocer personalmente. En este año, cayeron las solicitudes de amistad por oleadas. A casi todas dije que sí, excepto a las que tenían un tinte comercial muy descarado. Es muy improbable que les compre nada, así que, para que perder su tiempo y el mío.

Por lo tanto ya no me siento muy en confianza de publicar más que chistes. O cosas que no tienen mucha profundidad personal.

Algo que me han comentado mucho, mucho en mi vida, es que soy muy honesta. Me felicitan por mi honestidad. El comentario no ha sido reprobatorio, ha sido, al contrario, admirativo. “Qué honesta eres!” me dicen. A lo que yo respondo: “¿gracias? ¡gracias!”

Lo agradezco de corazón, cualquier cosa buena, comentario agradable que me digan lo agradezco de corazón. Pero honestamente, ejem ejem, no tengo nada que agradecer. Es como que me feliciten por tener la nariz larga o por tener intestino grueso y delgado. Es algo con lo que yo no tuve nada que ver, sino que me cayó del Cielo, lo tengo de nacimiento.

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Me llama la atención, que les llame la atención, mi honestidad. Y me ha traído ciertas consecuencias. No siempre positivas. Pero, visto “a toro pasado”, evaluando toda mi vida de honestidad, (que tampoco es cierto que siempre he sido honesta); me ha traído más bondades que perjuicios ser honesta. Hay gente que utiliza la honestidad para ser cruel. Alguna vez me tocó trabajar con una persona así. Con el pretexto de ser “frontal” te decía todas las cosas que lo estaban matando a él, acerca de sí mismo, pero como si fueran tuyas. Era devastador. Fueron tres años muy difíciles para todos los que trabajamos con él, bueno, por lo menos para mi. Hasta que lo corrieron.

Digamos que ser honesta es una buena política pero hay que tener cuidado en que no se convierta en arma de ataque.

Ahora que estoy tomando clases de filosofía, nos enseñan que Kant decía que la mentira nunca está justificada. Le dije a la maestra que estoy de acuerdo con Kant. Nunca es buen momento para mentir. Me puso el ejemplo, que si yo viviera en la casa donde estaban Anna Frank y su familia escondidos. Y llegan los nazis, la SS o la Gestapo, y me preguntan: ¿hay alguien escondido en esta casa?. Si contesto afirmativamente, nos lleva el tren a todos, a mi por esconderlos, y a ellos por judíos. Así que lo mejor sería mentir. Eso me dijo mi maestra. Claro tiene razón, pero sucede que yo vivo en Mérida, Yucatán, en el 2018, en mi casa no estoy escondiendo a nadie, y realmente no tengo pretextos para mentir… El tema es muy muy complejo. Extenso y complejo.

Pero bueno, la verdad es que con Facebook, ya no puedo ser tan honesta. Pues tengo muchos amigos que no conozco y no sé como se tomarían mis honestos comentarios. Tampoco quiere decir que voy a mentir. Sino que, publicaré chistes, fotos de animales bonitos, tal vez comentarios acerca de algunas noticias.

Cosas de la vida moderna.