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Bohemian Rhapsody

Un día, de 1982, yo tenía 12 años, y era un día que no había clases por vacaciones o era sábado. Lo recuerdo perfectamente, nítido en mi mente. Andaba por mi casa, y por ahí me encuentro con este disco:

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Quién sabe de quién era o cómo llegó a mi casa. Un acetato, de vinyl, de los que se escuchaban por ambos lados, en un aparato que se llamaba “tocadiscos” o “tornamesa” que contenía una “aguja” la cual se posaba sobre el vinyl y sonaba la maravillosa música.

Lo puse en la tornamesa y esa fue mi introducción a la música rock. Ese fue el primer disco de rock que yo escuché y escuché, memoricé canciones, le di la vuelta miles de veces y observé la portada y contraportada hasta des-hacerla con la mirada.

El disco más vendido en la historia de la música en Gran Bretaña, no es Sgt Pepper o ninguno de los Beatles, no es Led Zeppelin o Rolling Stones, no es Oasis o Deff Leppard: es este disco de éxitos de Queen.

Queen es maravilloso. La película también lo es. Es muy inglesa, entretenida, con sus chistes y su forma lenta de narrar la historia, imperfectamente, con detalles que nunca se verían en una película hollywoodense (como la sesión de grabación de Bohemian Rhapsody); un poco una “novela rosa”, con su “bueno” su “malo” su “final feliz”. Su “suspense” (como la parte que llegan al millón de libras cuando ellos salen a cantar en Live Aid) .

La actuación de este chamaco, como Freddy Mercury, no tiene comparación. Lo digo firmemente, yo he visto toneladas de películas y buenas actuaciones y declaro: este muchacho le echó ganas, trabajó mucho y el resultado es impecable, impecable. Si no le dan algo, por lo menos una nominación, mandaré una carta muy firme a la Academia y aprovecharé reclamar otras injusticias, como cuando “Shakespeare in love” no le dieron “mejor película” o cuando a Edward Norton no le dieron “mejor actor secundario” por “Primal Fear”.

Las escenas de “Live Aid”, están maravillosas. Quisieron hacer el mismo efecto del estadio de fútbol en la película argentina “el secreto de tus ojos” y no lo lograron tan bien; pero tampoco estuvo mal, de hecho nada mal. Las escenas finales me emocionaron enormemente; no tanto a la que se sentó junto a mi en el cine que todo el tiempo me estuvo haciendo “sshhhh”

Qué linda, maravillosa película “Bohemian Rhapsody”. Es cuando disfrutas ir al cine, un rato agradable, buenas actuaciones, linda historia, buena música. Qué más puede uno pedir.

Lucía y los asesinatos

Mucha, mucha gente, por haber leído mi “blog” me ha felicitado por mi valentía. A lo cual, yo respondo “muchas gracias”; sin entender a qué se refieren.

Nunca les he preguntado, creo que hubiera sido lo más fácil, preguntarles, a qué se refieren con que soy muy valiente por escribir mi blog. Yo no siento que estoy siendo especialmente valiente por escribir “cosas que pasan por mi cabeza”. Sinceramente agradezco el cumplido, por favor no me malinterpreten; solamente que no alcanzo a ver qué fue lo que escribí, que me coloca a la altura de los Hermanos Flores Magón y su periódico “Regeneración”. Bueno, quizá no tanto.

En esta ocasión, que escribo esto, hoy si voy a publicar en mi blog algo que he requerido mucho valor para publicar. He pensado mucho escribir acerca de este tema porque en efecto me da miedo reconocer públicamente que me encantan ¡los asesinatos!

Antes de que le hablen al 911 (no me preocupa mucho porque posiblemente nadie conteste) o me manden aquí a su casa a la Procuraduría, el FBI o la Interpol, quiero aclarar que no me gusta practicar asesinatos de ninguna especie. El otro día andaba por aquí una araña bastante grande que se estuvo paseando a gusto por la sala y la cocina, hasta que llegó mi esposo y la invitó a salirse de la casa, cosa que ella hizo medio ofendida pero sin ofrecer resistencia.

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Me refiero a las historias de misterios no resueltos, casos de crímenes misteriosos, casos de asesinatos famosos.. por citar algunos ejemplos:

Los Hermanos Menendez  — O.J. Simpson — Caylee Anthony — Amanda Knox — Efraín Calderón Lara — Enrique VIII — Columbine — Fam. Kennedy y Marylin — Mark David Chapman — Ted Bundy — Unabomber — 11 de Septiembre — Zodiaco — etc etc

He comprado libros, he visto vídeos, he visto películas… el tema me fascina.

En algunos casos de teorías de la conspiración es dificil no dejarse llevar por la evidencia que presentan estos documentales. Caso específico, la teoría de que lo sucedido el 11 de septiembre, fue un “auto ataque” realizado por la Fam. Bush y los banqueros de la Reserva Federal de EUA –entre otros grupos– con objetivos capitalistas. El Al Qaeda se ha adjudicado muchas veces el atentado. Aún así uno no puede dejar de preguntarse acerca del edificio “7” que agarró y se cayó así, solito, sin que le diera ningún avión; o de como se parecen muchísimo el derrumbe de las Torres Gemelas a los derrumbes de edificios viejos que se hacen con explosivos; o el hecho del avión 93 que no quedó rastro del mismo, ni un pedacito, en el lugar donde cayó…

Así que entre las cosas que pasan por mi cabeza, me parece que voy a agregar una sección más que se llamará “misterios no resueltos”. ¡Qué lo disfruten!

El valor de tu nombre en Mérida

Nuevamente recibo visitas en mi blog, con la alegría más alegre doy la bienvenida a este escrito de mi amigo Eduardo Cabrera. Nos habla acerca de los nombres en Mérida, en inglés y en español. Para leerlo en el blog original, click aquí

O, también aquí mismo lo puedes leer:

El valor de tu nombre en Mérida

Nombre y Apellido

En un mundo donde el crédito a la palabra ya no se aplica en ningún tipo de transacción comercial y el honor es casi un valor que se quedó sólo como anécdota para la serie Juego de Tronos, el nombre y el apellido sigue siendo para los meridanos casi un valor excepcional que nos distingue de otras ciudades.

Porque ya no se trata sólo del uso del Nombre y Apellido como sinónimo de prestigio y posición social de una persona; ya no es aquel binomio que nos habla de entrañables y acrisoladas virtudes que acompañan a una persona desde el nacimiento, bautizo y hasta su muerte sino de la incorporación de estos dos elementos de identidad y prosapia a la mercadotecnia moderna.

Hoy, el nombre y el apellido de cualquier persona –conocida o desconocida- como marca de algún producto o servicio no sólo parece estar de moda sino que surge con mayor fuerza, casi como una respuesta a una presunta desconfianza del consumidor local frente a la presencia de las firmas de grandes corporativos, o al revés, quizá sea un mecanismo de identidad escondido ante la invasión de cadenas y consorcios que nos traen los mares del neoliberalismo.

En el nombre y el apellido como marca o patente los meridanos se reconocen y también aprenden a reconocer al otro, aunque para ello tenga que sacrificar el nombre de pila y en cambio prefieran revivir la muy meridana costumbre de resaltar la sonoridad de sus diminutivos: por varias generaciones la repostería yucateca ha sido el caldero ideal para esta mezcla de familiaridad y mercadotecnia: Beatriz Casellas, Tere Cazola, Ily Medina, Chata Cámara, Cecy Medina, …ante ésta evocación sutil, cualquiera pensaría que ese pastel que estás comiendo fue preparado por las mismísimas manos amorosas de alguna de éstas personas y no por algún joven uniformado de alguna franquicia extranjera con ese gafete “En Entrenamiento” pegado a su playera.

“Es de la Chata Cámara”, dirás, pero aunque en tu vida te acercaste a conocer la historia y la amplia dinastía de ésta familia de rancio y noble abolengo meridano, o si nunca te diste cuenta siquiera que hay una villa Mercedes Cámara en la avenida Colón, lo importante es que sabes que lo que tienes en tus manos es un postre de “La Chata Cámara”.

No hay duda de su origen. Es un postre de “La Chata Cámara” y sobre esa verdad ontológica no puede haber más dudas existenciales.

No fue el mismo trato delicado en el caso de los hombres: David Arceo, la leyenda de la electrónica todavía está al frente de su negocio en Plaza Fiesta, la única plaza en Mérida en la que encontrarás a firmas yucatecas de los ochentas que han sobrevivido al cataclismo invasor: Rocketerías, Chabeli, y también Huacho Martín, la única tienda que según decía el difunto de Pepe Mena, se daba el lujo de  sacar a la gente del establecimiento para poder cerrar, cada noche, durante los 365 días del año.

Otros nombres cuyas marcas evocaron ese pasado de la generación X son el de la vieja alcoholemia, como Luis Achurra y  Pepe López; y más para acá, del lado de los millenials, a Manuel Delgado; Nacho Cejudo, José Barroso y Rigel González, de quien se cuenta, se daba el lujo de hacer sufrir a las encopetadas damas del Club Campestre con una lista de espera de hasta con más de un año de anticipación.

José Díaz Bolio –la avenida que lleva su nombre es la sede de la mayoría de estas reposterías y negocios- decía que los yucatecos estuvimos condenados a socializar porque el Caminante del Mayab no encontraba accidentes geográficos que le convirtieran en un sujeto huraño, que tuviera que defender su territorio o su milpa del enemigo a punta de machete. Las piedras, las serpientes, los alacranes y las tarántulas hicieron que el yucatanense camine de un lado a otro, siendo la persona más comunicativa, conversadora y sociable que se pueda encontrar.

La comunicación de boca en boca también ha sido la causa por la que el nombre y el apellido sean la consumación del “engagment” mercadológico entre la forma de ser tan aspiracional de los meridanos, ese estilo de vida que ama con locura todo aquello que suene, huela, se vea norteamericano o inglés y ese afán por mirar a los demás por encima del hombro.

De la repostería al salón de belleza no hubo diferencia: pasando por Gladys Castañeda, Frank de la Lastra y Alejandro Cano (las leyendas urbanas cuentan que en realidad éste último se llama Idelfonso Canul antes de partir la Ciudad de México) hoy, estos expendios de belleza meridanos representan la cúspide del uso del nombre y el apellido como sinónimo de gloria y realización plena.

¿Cómo no sentirse en la cumbre del éxtasis si te has hecho rayitos con el mismísimo Embajador de la Belleza en México? “Más allá de la Belleza” señala en su slogan, el exitoso diseñador capilar.

Florecientes como hongos en temporada de lluvias, al igual que las plazas comerciales suburbanas del norte de Mérida hoy existe todo un verdadero tejido social en torno al culto al binomio “Nombre-Apellido” plasmado en letras de acero cursivas que adornan estos espacios:  Misael Perera, Cristina Méndez, Amaury Orta, Blanca Chí, Rafa Velasco, Gastón Manzanero, Ricardo Lugo, Germy Terrón, Zuley Díaz, Vero Valencia, Karla Lara, Ricardo Kuri, Maricarmen Parra, y un sinfín más de luminarias que harían palidecer hasta la mismísima alfombra roja en Cannes.

Entrar a estos templos del culto al cuerpo deben ser la máxima experiencia toda vez que te encontrarás ese “algo” que te separa de los mortales. En ese Olimpo de distinción te sentirás en otro país, cuando desde la puerta leas: Diana Bastarrachea “Nails Salon”Woooow. 

O por ejemplo, Saraí Ramírez “Make up”. O por ejemplo, Dani Ancona “Lashes”. O sea, I´m keeping up with the Kardashians.

Tenía mucha razón  Díaz Bolio cuando se quejó del agotamiento de la fuente de riqueza, del oro verde, en Yucatán. Ante las decisiones y las imposiciones de fuera, expresó que los yucatecos poseemos un espíritu de superstición, de creer en la divinidad infalible de lo que viene del centro, y por otra parte, que padecemos de un profundo complejo de inferioridad que no se atreve a levantar la cara un aún ante el desastre.

Las cosas de Yucatán

Han de seguir como están.

Pero no es tu caso. Tú eres un gran emprendedor ya tienes la receta mágica. Es cuestión de engagment como dicen los mercádologos del altiplano. Por ejemplo, puedes sacar la pecera a la puerta de tu casa y poner una cartulina que diga:

Pepe&Toño  

“Guppie Breaders Since 2017”.

Si ya estás cansado de la falta de personalidad de tu puesto de discos pirata puedes probar con esto:

Roberto Caamal and Sons.

Clon Masters

Si vendes bolita puedes crear unas fabulosas tarjetas de presentación para acreditar los beneficios sociales de esta arraigada costumbre yucateca.  

Calín López 

“Tropical Croupier”.

Ya lo sabes, el nombre y el apellido venden. Hoy más que nunca. Usalos, tú sabes para qué eres bueno.

Cosas que me costaron un huevo (de Fabergé)

Uno de mis antepasados se llamaba Ramón Arias y era muy buen amigo del último Zar de Rusia, Nicolás Romanov o Nicolás II de Rusia.

El Zar le regaló a mi antepasado un huevo de Fabergé. En una ocasión vino a Mérida a visitarlo, y mientras se tomaban unos helados en la sorbetería “Colón”, ya que el pobre Zar se moría de calor, le dijo a mi bisabuelo: “друг Ramón, я представляю один из моих самых заветных яйца, так что вы меня помните. Позаботьтесь о нем много. Мои яйца являются бесценными, и это не является исключением”

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Quiso el destino que yo heredara el huevo. Aquí está:

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Tristemente, el huevo, lo perdí. Sucede que en mi vida he tenido que aprender algunas enseñanzas que la misma vida se ha empeñado en darme, y cada uno de estos aprendizajes me ha costado  mi precioso huevo (de Fabergé) Si yo hubiera sido más dócil, menos necia, estas cosas las hubiera aprendido sin sufrir la pérdida de mi valioso huevo.

Cosas que me costaron un huevo (de Fabergé) aprender:

  1. Todas las veces que he sentido miedo, he sido una tontolina. Muchas veces he sentido miedo al futuro, al qué dirán, a las consecuencias o represalias, a lo que las otras personas me harán o hablarán de mi. He sentido miedo a la pobreza, miedo al fracaso y al rechazo. Todas esas veces he sido una tontita, ya que el miedo es falta de fe. Lo único que necesito es tener fe. Y Dios, que me ama, no permitirá que esos miedos se lleguen a cristalizar. Esta es una verdad como el sol que nace por la mañana. Quien tiene fe, no tiene miedo. Me costó mi huevo de Fabergé aprenderlo, pero, lo he aprendido, e intentado poner en práctica, un día a la vez.
  2. Cuando hay una persona que te cae mal es porque tú tienes eso que te cae mal de la otra persona. Por ejemplo yo tuve la desfortuna de convivir tres años con un personaje originario de un país que no es el nuestro. Este hombre era metódico (como yo) perfeccionista (como yo) y tenía un fuerte sentimiento de victimización (como yo en aquel entonces) Resultado: no lo soportaba y tampoco él a mi. Gracias a Dios ya no lo veo, y Gracias a Dios me di cuenta de esto que les estoy diciendo. Eso  me sirvió para aprender una valiosa lección, de que ser metódica, perfeccionista y pensar que todo el mundo me quiere chingar son equivocaciones y debo de pedirle a Dios que me remueva esos defectos de carácter-
  3. Me toca a mi remover mis defectos/pecados. Negativo. Esto no me toca a mi. Le toca a Dios retirármelos. A mi lo que me toca es pedirle a Dios que  me los quite, desear con toda mi alma ya no tener esa ira esos celos esa conmiseración ese coraje ese resentimiento ese miedo, pedirle a Dios que me remueva esos defectos de carácter y me toca a mi ser vigilante si alguno de ellos quiere asomarse, estar lista para pedir a Dios que me aleje de la tentación o que me aleje de la persona que me está haciendo perder la serenidad.

Gracias a Dios ya he aprendido estas lecciones y no crean hay veces que todavía practico estas actitudes algo necias y completamente innecesarias. Haberlas aprendido valió la pena aunque ya no tengo el huevo conmigo. Definitivamente ha valido la pena.

Como dijo el Zar a mi bisabuelo: “Имеют ли волю Божью стоит потерять все свои яйца в мире (даже Faberge)”

Mi hija ya es universitaria: Entre la razón y la Fe.

Tenemos un invitado de lujo en mi blog. Se llama Eduardo Cabrera Ruiz. Su blog se llama “KEP SHAM” aquí lo pueden encontrar. Es para mi un honor contar con Eduardo como “bloguero” invitado. ¡Bienvenido, Eduardo!

Su aportación se llama “Mi hija ya es universitaria: Entre la razón y la Fe”. Helo aquí:

Finalmente llegó el día. La despedí con su uniforme universitario y el aparato que desde los 10 años forma parte de su organismo para sobrevivir en una, o varias de sus redes sociales. Al fin y al cabo tendré que acostumbrarme a la idea de que es una Millenial, esa generación que, según dicen, es más crítica, exigente y volátil.

La vi entrar al corredor universitario con esa frescura que ya creía olvidada. Esa ingenuidad de los años mozos, donde el único trabajo posible era estudiar. Y reconocí que estaba emocionado. Apenas días antes,  completé la carta escrita a mano que le hice al nacer, pero que nunca terminé y guardé en un archivero para cuando cumpliera los 18 años y así pudiera darle algo de significado a ese momento de llevarla para obtener ese carné de identidad que a su edad, sólo sirve para oficializar la entrada al antro.

…Lo mismo deberán sentir algunos de mis compañeros de generación con algunos de sus hijos…,- pensé.

La vi perderse por los pasillos de la Universidad. Decenas de autos. Señalética. Muros de concreto prefabricados y guardias de un puesto de control distrajeron mi pensamiento. Antes de volver a poner en marcha el auto de regreso, la memoria cruel y oportuna me trajo aquel comercial que por la radio y la televisión nos recetaba el Banco del Atlántico cuando el papá de Ricardo Rosado asumía la gerencia regional de la firma y el Festival de la Canción estaba en su más alto rating.

“Todo un océano de posibilidades” -pensé mientras veía a mi hija adentrarse por los pasillos de su nueva casa de estudios.

Porque más allá de las aguas agitadas del desempleo juvenil en México, las olas del Brexit inglés y su impacto en la arenas infinitas de la juventud global, asomó en mí la angustia solitaria que cualquier padre puede sentir en el camino de una hija. Mi niña, que ayer veía La Sirenita de Disney no puede ser la misma que hoy, 18 años después,  navega en las aguas turbulentas de un modelo de estudio y formación tradicional universitario que ya no encaja en mi mundo.

Disminuí la velocidad del auto, porque pensaba que hoy los estudiantes del nivel superior ahora buscan modelos rupturistas de formación, cuestionan los formatos tradicionales universitarios, debido a que al egresar no encuentran una correlación positiva entre el alto costo monetario o temporal de ese estudio y la efectividad para encontrar trabajos apropiados. Todo un escenario que empezó a darme escalofríos.

¿Qué más podría recomendarle un padre a su hija? El sentimiento protector de un padre estaba en su punto más alto. Únicamente me consoló el hecho de haberle escrito, en aquella carta a mano, -a la antigua- que nunca, por lo que más quiera, deje de tener fe.

Querida hija, ¿Cómo decirte que el hombre tiene necesidad de conocimiento, tiene necesidad de verdad, porque sin ella no puede subsistir, no va adelante? Pero al contrario, la fe, sin verdad, no salva, no da seguridad a nuestros pasos. Se queda en una bella fábula, proyección de nuestros deseos de felicidad, algo que nos satisface únicamente en la medida en que queramos hacernos una ilusión.

O bien se reduce a un sentimiento hermoso, que consuela y entusiasma, pero dependiendo de los cambios en nuestro estado de ánimo o de la situación de los tiempos, e incapaz de dar continuidad al camino de la vida.

Querida hija mía, inicias la Universidad, pero no olvides que tan necesario es recuperar la conexión de la fe con la verdad pues hoy aun es más necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos.

En tu cultura contemporánea y posmoderna se tiende a menudo a aceptar como verdad sólo la verdad tecnológica: es verdad aquello que el hombre consigue construir y medir con su ciencia; es verdad porque funciona y así hace más cómoda y fácil la vida.

Image result for COLLEGE GIRL FROM BACKHoy parece, mi pequeña, que ésta es la única verdad cierta, la única que se puede compartir con otros, la única sobre la que es posible debatir y comprometerse juntos. Porque verás, la gente tiene miedo de mostrarse tal cual es, y a menudo, los jóvenes como tú tienen a reducir la verdad a la autenticidad subjetiva del individuo, válida sólo para la vida de cada uno.

Una verdad común nos da miedo, porque la identificamos con la imposición intransigente de los totalitarismos. Sin embargo, si es la verdad del amor, si es la verdad que se desvela en el encuentro personal con el Otro y con los otros, entonces se libera de su clausura en el ámbito privado para formar parte del bien común. Esa es la verdadera Universidad, esa es la experiencia que debe caracterizarte a tu paso por esta etapa.

Espero que entiendas precisamente por su conexión con el amor, la luz de la fe se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz. La fe, nacida del amor,  puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre.

Se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos.

Desearía escribirte más cosas con el paso del tiempo. Pero el tiempo ha pasado. Los artistas de mi época van muriendo y la página de la Semana Hace 50 años del Diario de Yucatán se acercan peligrosamente a mi núcleo de interés literario.

El ruido de un claxon me sacó de mis cavilaciones. Era una de esas señoras que hacen ronda en su 4 x 4. Allá por Villas La Hacienda, mientras pasaba por lo que fue la casa paterna de Carla Sansores. Claro, estaba por llegar al Pocito, no me extrañaba.  Y en mi radio, la canción noventera que me encantaba pero que hoy ya no me gusta tanto….¨Loosing my religion…” ¿Será?.

Mis hijos estudiando fuera

Un sueño que tengo, es que mis hijos estudien fuera, en otro país, en otra ciudad, sus carreras. Preferentemente que se vayan juntos para que se apoyen y acompañen. Me gustaría también, que se vayan un año previo para aprender inglés, de intercambio.Que tengan lo que yo no tuve, y siempre quise. Claro que luego sucede que no es lo que ellos quieren, sin embargo, repito: me gustaría.