Comienza el tenis en el 2019

El tenis en el 2019 comenzará el 31 de diciembre de 2018, con el torneo de 250 puntos “Qatar Exxon Mobil Open” en el que jugarán Djokovic y D Thiem, entre otros.

El mismo 31 de diciembre comienza también el torneo “Brisbane International” en el que participarán Nadal y Murray, también de 250 puntos. Federer por su parte jugará un torneo de exhibición sin puntos de ranking que se llama Hopman Cup, en Perth, Australia.

El Abierto de Australia comenzará el 14 de enero, con la novedad de que a partir de este año habrá tie break en el 5to set, si los jugadores alcanzan el empate a 6, en lugar de seguir jugando eternamente hasta que uno pierda dos “games” seguidos, jugarán un tie break y que gane el mejor.

Djokovic ganó el US OPEN 2018 en la final vs Del Potro

Entre lo que podemos esperar en el 2019 está la dominación absoluta del Big Three, que con todo el dolor de mi corazón ya no es Big Four. Comienzan el año 2019 los tres ocupando Djokovic el #1, Nadal el # 2 y Federer el # 3. Éste último cumplirá 38 años durante la temporada y así como él hay varios treintones, siete de los top 10 están en sus treintas; por ejemplo, Isner y Nishikori.

Federer ganó su Grand Slam # 20 con el Abierto de Australia 2018

Hay jóvenes también jugando, en el top 20 hay seis jugadores en sus veintes, por ejemplo Zverev, Borna Coric y Kyle Edmund. La verdad es que el Big Three no están para nada en su mejor momento, pero con lo que están jugando basta para que sigan dominando ya que la competencia no es realmente de preocuparse.

2019 será el año del nuevo formato de la Copa Davis, que jugará una ronda de eliminatorias el 1 y 2 de febrero. Aparte de éstos, ya hay seis países calificados a las finales: Croacia, Francias. España, EUA, GB y Argentina; se jugarán en noviembre.

Ojalá que tengamos una temporada 2019 llena de sorpresas, buenos momentos, jugadas espectaculares, juego limpio y sobre todo que Andy Murray gane los cuatro Grand Slams y los nueve torneos Masters 1000. ¡¡Feliz Año Nuevo!!

La tribuna

En los programas de 12 pasos, como el que yo practico, existe una herramienta que se llama la “tribuna”. Es un mueble “podium” detrás del cual te paras y tienes 15 minutos para hacer catársis. Es una maravilla poder echar para afuera todo eso que te está comiendo por dentro. Las personas que te escuchan, no pueden o no deben decirte nada. No deben darte consejos ni ofrecerte ayuda. Si necesitas ayuda, más personal, para eso existe la figura del “padrino” a quien uno se acerca en privado y le pide que lo ayude.

Con frecuencia yo hablo de mis hijos en la tribuna. Y toda vez que es un instrumento de catársis, pues ni modo, he de admitir que hablo de mis hijos en tanto cuanto me generan dolores de cabeza. Ese es el chiste, compartir de viva voz las preocupaciones – los corajes –  los dolores – las penas – los nervios y la ansiedad.

Así lo hice hace algunos días y al bajarme de la tribuna, acto seguido hizo uso de ella una compañera joven, guapa y muy inteligente, para decir que ella no quería tener hijos nunca en su vida never ever in her life. Y la verdad me sentí muy mal. Me imaginé que ella, por escucharme, había decidido librarse o privarse de una de las más maravillosas bendiciones de Dios, y para mi, la más maravillosa de las bendiciones, que es, tener hijos.

Me hago la nota mental de compartir en la próxima tribuna…

  • La emoción que me dio el martes por la noche de ver a Pablo tocando su guitarra en el coro de la escuela
  • La tranquilidad que sentí cuando Andrés me hizo una descripción detallada de las fechas importantes de su escuela: día de ingreso, día de pago, pendientes, etc.
  • Lo fantástico que es cuando ambos se acercan y nada más porque sí, me dan un besito y un abracito
  • La felicidad que siento cuando se ríen de mis chistes, que me esfuerzo mucho en que sean muy chistosos, solamente para ver que se ríen de mis chistes
  • Lo orgullosa que me siento cada vez que los veo entrar por la puerta, o yo entro por la puerta y los veo. En 17 años, qué serían, ¿unas 50 mil veces?
  • Lo emocionante que es cuando les compro algo, que sé que les va a gustar, y sé que voy a disfrutar, yo más que ellos, ver la expectativa y el agradecimiento en sus caras
  • Lo agradecida que estoy con Dios de su salud, su personalidad, sus pensamientos, sus inclinaciones, sus parecidos, sus pequeñas ambiciones.

No tiene nada de facil. Solamente tiene todo de espectacular. Tener hijos es lo mejor del mundo.

El detalle de “Roma”

“Roma” es la película de Alfonso Cuarón producida por Netflix. Cinépolis y Cinemex se negaron a distribuirla pues solicitaron y no obtuvieron un período de exclusividad más largo. Algunos cines no comerciales la están “pasando”; ojalá la mayor cantidad posible de gente la pueda ver en cine. Yo la vi en la sala auditorio del Museo del Mundo Maya.

“Roma” está maravillosa. Bueno, ganó el “León de Oro” del festival de cine de Venecia, ganó 3er lugar en el festival de cine de Toronto, fue designada la mejor película del año por Time Magazine, y una lista enorme de premios y distinciones, que se puede ver aquí.

No voy a contar la trama pues este viernes 14 sale en Netflix. Es maravillosa, pero en varios niveles. A continuación me explico:

Ese día en la sala auditorio del museo del mundo maya estábamos mi marido, mi jefe y yo. Mi marido creció en la ciudad de México, mi jefe y yo aquí en Mérida. Mi jefe es unos diez años mayor que yo. Todos somos setenteros, vivimos nuestra infancia en los años setenta.

Mi marido estaba extasiado con lo que veía en la pantalla, pues le trajo al presente cualquier cantidad de recuerdos de su infancia. Mi jefe también, le trajo muchos recuerdos, porque muchas modas y costumbres que había en la ciudad de México o DF en los años setentas, también las habían aquí en Mérida. Lo mismo me pasó a mi, pero siendo mi jefe mayor que yo, sus recuerdos eran más vívidos; y siendo mi esposo del DF sus recuerdos eran más en cantidad.

La disfruté muchísimo, salí feliz del cine. Obviamente, así la disfrutaron también las personas de Venecia, Toronto, del Time Magazine, que no son de México ni vivieron aquí  en los setentas y con todo, no cesan de alabarla.

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“Roma” tiene un poco para todos. La trama es sencilla y hermosa. La fotografía está de “sin aliento” “breathtaking” como dicen en EUA. El detalle que logra Alfonso Cuarón no tiene comparación, es increíble lo mucho y perfecto que logra reproducir la vida en México en los setentas. La película te invita a eso, a fijarte en el detalle. Cuando la vean fíjense en lo que ocurre en el primer plano, en el segundo plano, en las esquinas de la pantalla, en todas partes. Por eso “Roma” es para todos, aunque cuenta una historia muy mexicana, porque estás en medio de la historia y descubres los detalles, y te llena de emoción como un detective que descubre la clave del misterio.

Está nominada al Globo de Oro como mejor película extranjera. Pienso ver la ceremonia con unos cuantos tomates listos para lanzarlos a la pantalla de la tele si no le dan el Globo de Oro a Alfonso Cuarón. Desafortunadamente no estaré en Los Angeles para tirárselos personalmente a los miembros de la Asociación de Periodistas Extranjeros de Hollywood, pero con las ganas no me voy a quedar, no señor.

No se pierdan Roma, por favor.

Lucía Filosofía

¡No puedo creer que he estado estudiando filosofía desde agosto y no lo había compartido en ninguna red social ni tampoco en facebook! Parece imperdonable.

Desde que salí de la carrera en el 95, he querido estudiar un posgrado. De hecho comencé a estudiar Administración Pública. Éramos en el aula, un grupo de abogados y yo. ¡No entendía nada! ¿Han escuchado hablar a un grupo de abogados entre ellos? Hablan castellano y sin embargo, no se les entiende nada.

Cuando comenzamos a ver derecho fiscal financiero, entendí que de plano esto no era para mi. Esto fue en 1996. Estudié dos trimestres de la maestría y la dejé, y me pasé los siguientes años explicando a mucha gente, porqué no había terminado lo que empecé.

Después me casé, tuve hijos, entré a trabajar… por una u otra razón, que puede ser falta de tiempo, falta de dinero, falta de que la maestría que yo quería estudiar (mercadotecnia) no se abría por falta de quorum… así van pasando las razones y con ellas los días y los meses.

Hasta que en esta primavera del 2018 me voy enterando que la Universidad Marista abre la convocatoria para estudiar una maestría en filosofía y ética. (Se llama: maestría en pensamiento filosófico y ético). Pensé: “esta es la mía”. Conseguí, gracias al rector Miguel Baquedano, una beca, y me inscribí feliz de la vida.

La primera sesión me moría de miedo. Mi conocimiento en filosofía se había reducido a lo que había aprendido en prepa, hace muchos años. Pensé que me iba a pasar igual que con aquella otra maestría para abogados, pensé que no iba a entender nada.

Mis temores fueron totalmente infundados. Está maravillosa. Estudiamos las diversas corrientes filosóficas cuyo objetivo es “el buen vivir” del ser humano; pensamiento de los seres humanos más brillantes de muchas centurias. Realmente fascinante poder ver como las mismas problemáticas de hoy, se aplicaban y existían desde el siglo VI antes de Cristo.

filosofía

Aprendemos a pensar de manera rigurosa, es una parte importante de la maestría. Esta habilidad ya la estoy poniendo en práctica tanto así que mi jefe me ha dicho un par de veces: ¡no puedo rebatir tus argumentos! — y yo pensando: ¡Claro que no! ¡porque son sólidos y están bien elaborados!

Hemos leído muchísimos textos. Nunca creí ni pensé que sería capaz de leer y entender a Sócrates, Leibniz, Hegel, Kant, Derrridá, Deleuze o Dussel. Ahora que he empezado, no puedo parar. Me parece interensantísimo lo que plantean y me ha abierto los horizontes en mi cerebro, en mi cabezota, de forma amplia y profunda.

Gracias a Dios que me aventé al ruedo, a la aventura de estudiar filosofía. Lo recomiendo muchísimo, muchísimo. Muchísisisiisisisimo.

Pablo Saturday Night

Mi hijo Pablo tiene 15 años. Me dice ayer sábado. “Mamá ¿puedo ir a la fiesta del amigo de un amigo?” Se me electrizó la piel. No puedo dar razones claras y profundas, solamente que eso que vaya a casa del amigo del amigo, no me hizo mucha gracia. “OK” le dije “puedes ir, pero, si tomas una gota de alcohol o fumas, te quedas encerrado en tu casa los próximos seis meses. Y prohibido comer halls, mentas, certz ni nada similar”

Me pasó la ubicación de la casa del amigo del amigo y estaba en una colonia, que no voy a decir cuál, pero que no es precisamente muy segura, desde mi punto de vista. “Pablo, ¿ya viste donde vive este muchacho?” “¡¡Ay mamá a ti solo te interesa que sean personas de dinero!!” “Hijo, muchas gracias por considerarme una wannabe, pero no es eso, sino que hay colonias más seguras que otras y esta no es muy segura que digamos”

Total que llevé al niño a su fiesta. Lo dejé y me fui a una fiesta sorpresa en casa de una amiga, esta sí, en una colonia fifí. Apenas acababa de saludar a las señoras que estaban en la reunión, también fifís, me llama mi hijo Pablo.

  • -¿Qué paso? -le dije
  • -Mamá, acaban de traer alcohol y cigarros, me quiero ir, vente a buscarme.
  • -Voy para allá.

En ese instante comencé a despedirme de las señoras, quienes me dijeron varios insultotes, (nada fífís) por irme tan pronto; en eso me habla de nuevo mi hijo. “Mamá, vino el papá de Patricio a buscarlo y nos dice que si nos deja en City Center un rato”. La verdad no me gusta que vaya al City Center, del que me han contado muchas historias del terror, pero ciertamente estaba buenísimo el chisme y también me daba pena que su sábado se haya arruinado, además que me había dado una buena prueba de madurez, así que lo dejé ir.

Un par de horas después lo fui a buscar a City Center… estaban él y su amigo sentados en una banca; me pareció un bebé, tan lindo, tan inocente, ay no sé, me dio mucha ternura.

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Al subirse al coche me contó. Cuando los papás del niño salieron a comprar las pizzas, unos muchachos “grandes” llevaron unas botellas de alcohol, las cuales solamente dejaron y se fueron. El amigo del amigo escondió las botellas. Otro de los muchachitos fue a comprar cigarros. Cuando vio que pasaba eso, fue que me habló mi hijo, para que lo vaya a buscar.

Lo felicité por su madurez. Me dijo Pablo;  “¡mamá, tú y papá son demasiado sobreprotectores!”. No sé porqué, pero lo tomé como un halago, un cumplido que me gustó mucho.

Lástima Margarito

En un restaurante de la ciudad de Mérida, cuyo nombre no mencionaré, uno puede, si quiere, preguntar por el “especial” de la casa. En caso de haber “especial” disponible, el mesero le trae a uno un delicioso “bistec” de venado. Está delicioso. La carne es suave y el sabor es exquisito.

Los venados son lindos; miedoso, huidizos, asustadizos. No estoy segura pero creo que están en riesgo de acabarse. Y también, son deliciosos.

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Como parte de la maestría en filosofía que estoy cursando desde agosto, hemos estado analizando las posturas de filósofos en temas de medio ambiente y ecología.

Sus argumentos a favor de los derechos de los animales son contundentes. Tienen toda la maldita razón. No hay, de verdad no la hay, con ganas de que haya, no existe, una justificación real, en el reino de la moral, para hacer daño a los animales. No se justifica usarlos para experimentación, no se justifica comérselos, no está bien que los fabriquemos en granjas para su consumo. No está bien.

El desarrollo de los argumentos es un poco largo, y a riesgo de caer en un peligroso simplismo, voy a resumir aquí algunos puntos, que no todos:

La pregunta fundamental se dirige al corazón del tema. ¿Quienes tienen derechos? ¿los animales tienen derechos tal como los individuos humanos?

Se dice que los animales no tienen derechos morales porque no tienen responsabilidad moral. Es decir ellos no pueden hacerse responsables de lo que eligieron. Sin embargo, hay seres humanos que tampoco pueden. Bebés, ancianitos, enfermos de esquizofrenia y otras enfermedades como Alzhaimer.

Lo mismo, acerca de la capacidad intelectual, que los humanos tenemos de realizar conceptualizaciones y ejercicios mentales avanzados y los animales tienen, en menor medida. Yo Lucía nunca podré hacer trigonometría más allá de la más básica y eso lo logré con mucho trabajo apenas suficiente para pasar el examen de 1 de prepa con el mínimo aprobatorio. El que yo no pueda hacer matemáticas no quiere decir que otra persona va a venir y llevarse mi pierna y comérsela. O que va a hacer experimentos conmigo para lograr mejores cosméticos. O que me va a meter a una jaula para admirarme.

Un caballo o un perro pueden tener más habilidades intelectuales que un bebé de una semana de vida; o que una persona con discapacidad memtal profunda. La pregunta no es si los animales pueden razonar o hablar, sino si pueden sufrir.

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Hasta hace poco tiempo, no se consideraba precisamente iguales, al menos en los EUA, a los seres humanos con piel oscura y a las mujeres. Ellos no tenían algunos derechos que los hombres de piel clara, sí tenían. ¿no será, que estamos haciendo algo así con los animales? La igualdad de los hombres no se basa en características, estatura, color de piel, sexo. La igualdad de los hombres se basa en un principio moral. ¿No será que esta igualdad abarca también a los animales?

Se dice que los animales no tienen derechos morales porque no tienen un alma; sin embargo, no es comprobable que los seres humanos tengamos un alma. Suponemos que la tenemos, y con todo, si es que es verdad que nosotros tenemos un alma y ellos no, eso debería ser nuestra obligación fundamental protegerlos.

En mi casa seguimos comiendo carne de animal por dos motivos: el primero porque de acuerdo a médicos y biólogos que consulté mis hijos necesitan proteína animal para crecer bien, idea de la que ya no estoy muy convencida; la segunda razón es porque tengo que buscarme el tiempo para aprender y enseñar a la persona que me ayuda con la comida a cocinar alimentos nutritivos sin carne. Mis hijos ya están grandes, creo que ya se la pueden pasar sin carne animal; y lo otro se resolverá de un momento a otro. Así que muy pronto, cuando vaya a ese restaurante donde dan venado, pediré kibis de trigo, otro platillo que les queda muy bueno en ese lugar del cual no diré su nombre.

First man — and I feel alright

La película “First man” del director Damien Chazelle, (quien tiene alrededor de 15 años de edad), tiene cosas buenas y cosas mejorables.

El relato de ocho años de esfuerzos para llegar a la luna, por razones de geopolítica internacional más que nada, está muy bien representado. Las naves que usaban estos valientes hombres para salir más allá de la atmósfera, comparado con lo que tenemos a nuestra disposición hoy por hoy en términos de materiales y tecnología, parecen latas de sopa Campbells son sus respectivas manivelas. Esa fue la primera idea que se me presentó en el cerebro con la película: “Yizuz. ¡Cómo ha cambiado la tecnología”

Miento.

La primera idea que se me presentó en la cabeza fue: “Yizuz. Qué guapo está Ryan Gosling” Mi marido, menos proclive y menos alabatorio ante la belleza masculina, comentó que la película tuvo demasiados “primeros planos” al rostro de Mr. Gosling. Yo lo celebro, que haya sido así.

La pobre Claire Foy, más conocida por su papel de Queen of England, Queen of UK and Queen of GB, no tiene realmente mucha relevancia en la trama. Logra muy bien su papel, no se le percibe ningún acento británico, y la pequeña intervención que exige sus dotes como actriz, la logra dignamente. Sin embargo desde mi punto de vista, sale sobrando un poco en la historia.

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Ryan Gosling está sensacional como Neil Armstrong, dándole al astronauta una personalidad tipo ingenieril que no le gusta hablar, no le gusta la gente, no le gusta la socialité, no le interesa más que su trabajo y que se aisla aún más en sí mismo cuando muere su pequeña hija de cáncer. A diferencia de Buzz Aldrin quien sí se adapta mejor al papel de “héroe” “famoso” “ídolo” y quien incluso, de repente, debería cerrar la bocota. Otra buena actuación la de este muchacho que hizo de Buzz Aldrin, Corey Stoll, quien también ganó una nominación al  Globo de Oro por “House of Cards”

A mi personalmente todas las películas que se desarrollan en los sesentas y setentas me encantan. De hecho, leí en el internet que no es raro que las personas buscamos historias que nos traen al presente nuestra niñez. Por eso me gusta también tanto, “That 70s Show” me recuerda muchísimo a mi etapa infantil.

Las escenas cuando están ellos adentro de los módulos lunares o naves especiales -están adentro de algo- me confundían un poco. Me hubiera gustado una toma más abierta de lo que sucedía también afuera de ellas para situarnos un poquito más. Mentalmente, me apoyé en la introducción a “Mi bella Genio” para darme una idea de lo que pasaba  por fuera.

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Lo mejor de la película (volvemos a “First Man”) son las escenas en la Luna. Se siente el vacío, el silencio, el miedo. De verdad está gente tenía valor, consciente o inconsciente, pero de que había huevos, habían muchos. Siendo ellos tres los únicos en la Luna, uno puede participar de esa gigantesca sensación de soledad; a Dios le doy gracias que no había ningún bebé lloroso o ninguna señora parlanchina en la sala de cine, y pude disfrutar de los momentos de silencio, en silencio.

“First Man” está un poco larga. Aún así, vale la pena verla; pues, ¿cómo cuentas algo así, brevemente?

Bohemian Rhapsody

Un día, de 1982, yo tenía 12 años, y era un día que no había clases por vacaciones o era sábado. Lo recuerdo perfectamente, nítido en mi mente. Andaba por mi casa, y por ahí me encuentro con este disco:

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Quién sabe de quién era o cómo llegó a mi casa. Un acetato, de vinyl, de los que se escuchaban por ambos lados, en un aparato que se llamaba “tocadiscos” o “tornamesa” que contenía una “aguja” la cual se posaba sobre el vinyl y sonaba la maravillosa música.

Lo puse en la tornamesa y esa fue mi introducción a la música rock. Ese fue el primer disco de rock que yo escuché y escuché, memoricé canciones, le di la vuelta miles de veces y observé la portada y contraportada hasta des-hacerla con la mirada.

El disco más vendido en la historia de la música en Gran Bretaña, no es Sgt Pepper o ninguno de los Beatles, no es Led Zeppelin o Rolling Stones, no es Oasis o Deff Leppard: es este disco de éxitos de Queen.

Queen es maravilloso. La película también lo es. Es muy inglesa, entretenida, con sus chistes y su forma lenta de narrar la historia, imperfectamente, con detalles que nunca se verían en una película hollywoodense (como la sesión de grabación de Bohemian Rhapsody); un poco una “novela rosa”, con su “bueno” su “malo” su “final feliz”. Su “suspense” (como la parte que llegan al millón de libras cuando ellos salen a cantar en Live Aid) .

La actuación de este chamaco, como Freddy Mercury, no tiene comparación. Lo digo firmemente, yo he visto toneladas de películas y buenas actuaciones y declaro: este muchacho le echó ganas, trabajó mucho y el resultado es impecable, impecable. Si no le dan algo, por lo menos una nominación, mandaré una carta muy firme a la Academia y aprovecharé reclamar otras injusticias, como cuando “Shakespeare in love” no le dieron “mejor película” o cuando a Edward Norton no le dieron “mejor actor secundario” por “Primal Fear”.

Las escenas de “Live Aid”, están maravillosas. Quisieron hacer el mismo efecto del estadio de fútbol en la película argentina “el secreto de tus ojos” y no lo lograron tan bien; pero tampoco estuvo mal, de hecho nada mal. Las escenas finales me emocionaron enormemente; no tanto a la que se sentó junto a mi en el cine que todo el tiempo me estuvo haciendo “sshhhh”

Qué linda, maravillosa película “Bohemian Rhapsody”. Es cuando disfrutas ir al cine, un rato agradable, buenas actuaciones, linda historia, buena música. Qué más puede uno pedir.

Se murió alguien que me caía mal

Es la primera vez que me pasa. Las personas que “se me murieron” antes, eran o parientes, personas mayores que yo, por ejemplo, papás, abuelos, tíos; o personas de mi edad más o menos mi generación, pero que me caían bien o no tenía el gusto de conocerlos.

Hasta que, esta semana, se murió una persona que me caía mal.

Yo también le caía mal. Se notaba clarito que él no me soportaba.  Y yo no sé si pude disimular mi desagrado, que sentí hacia él;  pero creo que no. Hay una idea en psicología que dice: “el otro sentirá hacia ti lo mismo que tu sientes hacia él”. Como sea, estoy segura de que yo le caía muy mal. Cuando hablaba, yo, él inmediatamente veia su teléfono con mucha atención como si estuviera viendo la Piedra Rosetta o el final de la serie de Luis Miguel. Incluso algunas veces, de plano, se salió cuando yo entré. Varias veces, lo caché subiendo los ojos al cielo cuando yo hice algún comentario.

Cuando me lo dijeron, “se murió Fulano” lo primero que pensé fue “chispas que mal me caía” pero, en cambio, dije: “¡pobre!”

Y sí, sinceramente me da pena, porque él no quería morirse, igual que nadie o la enorme mayoría no queremos morirnos.

Luego me dijeron: “¿vas a la misa”? y yo pensé: claro que no, si me caía re mal.  Sin embargo, realmente uno puede rezar por el alma de cualquiera aunque no me cayera bien. Incluso se entiende  que el valor espiritual es mayor si estás rezando por alguien que no es tu persona favorita en el mundo.

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Otra idea que he leído es que cuando alguien no nos cae bien, en realidad son defectos o problemas de UNO MISMO que le estás adjudicando al otro. Es decir, quien no me caigo bien es, yo misma, y le cobro la factura al otro que ni culpa se tiene. En efecto, él era muy parecido a mi, en muchos aspectos.

Una persona me dijo que cuando el que conoces es el que murió no tiene mucho caso ir ni al velorio  ni a la misa. Luego vas y no conoces a nadie y al único que conocías no está precisamente en la posición de saludarte ni platicar contigo. Esa persona me dijo “así que, si al único que conocía era el muertito, ¡pues no voy!”

Siguiendo esta lógica no fui, pues no conozco a sus deudos, a sus parientes, y al pobre, yo le caía bien gorda. Capaz se levantaba para decir que “saquen a Lucía de mi velorio, ¡cómo se atreve! ¡la desfachatez!”

Hubiera sido algo digno de contarse.

Blackkklansman, película de Spike Lee

Ayer vi esta película…

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Protagonizada por John David Washington, cuyo papá es Denzel, muchacho que heredó la galanura de su padre y creo que también las dotes de buen actor. La película se trata del primer policía de color del estado de Colorado, en EUA, que como parte de una investigación acaba formando parte del Ku Klux Klan, con su credencial y todo.

Es una buena película, dirigida por Spike Lee, protagonizada por Adam Driver (Kylo Ren), Topher Grace (Eric Foreman de That 70s Show), y también aparecen Alec Baldwin y Harry Belafonte.

Las escenas finales de la película, son grabaciones reales de lo sucedido hace un año en Charlottesville. Donde un grupo de neonazis y supremacistas blancos hicieron una manifestación con terribles consecuencias. Las imágenes son muy fuertes en esta parte final. El resto de la película, en cambio, es una comedia, con sus tintes serios. El racismo es algo muy serio después de todo.

Nunca entenderé como podían justificar el racismo en EUA hace tan poco tiempo como 50 años. Una explicación que leí en internet es que, los estados del sur de EUA tenían esclavos, para cosechar el algodón y para muchas labores. Cuando el ejército del sur de ese país pierde la guerra de “secesión”, la esclavitud es abolida en todo el país. Los dueños de los ahora libre esclavos, tenían un miedo atroz de que éstos cobraran venganza. Los esclavistas pensaban: después de estar dándole de latigazos y abusando de su familia, obligándolo a trabajar de sol a sol y maltratándolo, ahora que de la noche a la mañana es un ciudadano igual que yo, seguramente no se quedará tan tranquilo y buscará venganza.

Pero para su sorpresa, de los esclavistas, no fue así. Los que antes eran esclavos no buscaban venganza, buscaban ser libres. Como sea, con todo y su supuesta libertad, la situación en esos estados sureños era de verdad muy dura para ellos, así que comenzaron a migrar, al norte, al oeste, y así vemos hoy colonias importantes de afroamericanos en esos estados, y también en el llamado “deep south” donde los siguen tratando con la punta del pie, sobre todo Florida, Georgia, Alabama, entre otros.

Ahora como está la cosa de difícil con Trump que es un supremacista blanco de closet, alcanza hasta este lado de la frontera, con la forma en como se ha dirigido a nosotros los mexicanos a los que sinceramente menosprecia y considera que somos seres humanos de segunda catego.

Yo cuando he ido a EUA y me han preguntado mi raza, que te la preguntan por todo, no sé porqué, yo pongo “hispánica” pues eso soy, latinoamericana. Durante el tiempo que estoy ahí, me aguanto las majaderías  y malcriadeces de los estadounidenses (no les quiero decir gringos); lo más chistoso es que los más pesados son los que tienen apellidos Gomez, Perez o Gonzalez, así, sin acentos.

Mejor me sentí en Canadá donde todos los que vi son migrantes y todos son muy  pero muy amables. Si hay WASP 0white anglo saxon protestant) en Canadá no los vi y ni quiero verlos. En cambio vi personas que se portaron amabilísimas con nosotros. Qué necesidad de ir a EUA a que te “perreen”, cuando puedes ir un poquito más al norte y sentirte bien recibido y a gusto.

Bueno, volviendo a la película, vale la pena verla. La vi en internet, antes que me pregunten, si quieren les paso la liga, y si esperamos a que llegue al cine, pues mucho mejor. En estos meses ya comienzan las películas buenas, las que compiten por los oscares y los globos de oro, ¡buenísimo!

El salón de belleza

Por alguna razón yo soy muy canosa desde muy joven.

Para mi primer embarazo tuve dos doctores. El primer doctor que me atendió durante los primeros meses era un doctor español, muy tradicional, muy a la antigua. Me dijo que durante los nueve meses no podría pintarme el pelo. Eso fue hace más de 17 años y fue la última vez que vi mi pelo como es realmente, sin tinte. Está completamente blanco, sobre todo las capas exteriores que son las que importan porque las interiores nadie puede verlas.

Nada envejece más que el pelo blanco, dijo Kate Winslet alguna vez, antes de que se hunda el barco. Yo le doy la razón, para seguir la moda del pelo platinado o blanco más te vale que tengas 25 años o de lo contrario te estás echando encima unos cuantos kilos de vejez. (o litros, si quieres que la vejez sea líquida en vez de sólida)

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Desde muy joven me pinto el pelo para cubrir las canas, digamos desde que tengo 24, 25 años. Una vez saqué la cuenta de todo el tiempo que he estado en el salón de belleza, si cada sesión es de dos a tres horas, durante más de 30 años continuos (excepto los nueve meses de mi primer embarazo) más o menos he estado metida en algún salón de belleza durante todo un año. Así que este 21 de octubre del 2018 podemos decir que cumplí un año menos de  mi edad cronológica; ya que 12 meses enteros no los viví, solamente estuve en el salón belleza sentada frente a un espejo con una persona aplicándome color en la cabeza.

Se recomienda tener el pelo lo más sucio posible, porque de lo contrario arde muchísimo la aplicación en el cuero cabelludo. Con una brochita te ponen el tinte número 4.3 en la raíz del cabello; se deja reposar unos 45 minutos; se extiende al resto del pelo; se lava; y finalmente, se seca con secadora.

Estando allá, aprovecha uno para hacerse manicure, pedicure, tal vez un corte, depilarse las cejas y el bigote, en fin. El negocio del salón de belleza puede ser un negociazo porque nadie aguanta la tentación de “aprovechar que estoy aquí”. Luego el mismo que te aplica el tinte te ofrece productos para evitar la caída del cabello, para que no se decolore o para que quede hermoso, brilloso y sedoso.

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Mi cana es sumamente plateada y muy dura; no es fácil que se cubra. Además, el pelo me crece rapidísimo. Resultado: ya estaba visitando el salón cada 14 días, 17 días. A punto de empobrecer por culpa de mis canas, el caballero que se encarga de mi pelo, me dijo: “vamos hacer una extracción de color y después aplicamos un siete”. Dicho y hecho me decoloró el pelo, de tal forma que quedé como un pollito de esos de granja; después aplicó un siete. Mi pelo se ve como castaño claro rubio cenizo dorado yaba-daba-do.

Estuve seis horas en el salón, y qué bueno que valió la pena porque pasaron 23 días para que yo regresara a que me aplicaran tinte en las canas.

Son gajes del oficio, de tener más de 25 años.

Lucía niña y Lucía adolescente

Una persona que respeto mucho, (mujer como yo), ella muy profesional, inteligente, muy capaz. Me sorprendió grandemente hace algunas semanas cuando me dijo que había escrito la siguiente frase y colocado en su escritorio donde la podía ver y leer con frecuencia: “los demás no me quieren hacer daño”

Me sorprendió porque nunca hubiera pensado que ella, con su profesionalismo, capacidad, experiencia, siente lo mismo que siento yo. Y no es la primera vez que sé, de personas que tienen esa leve sospecha, de que los “demás” quieren lastimarnos.

Este convencimiento, de que la gente quiere molestarnos, lastimarnos, jorobarnos, viene de la imagen que tengo yo, de mi misma, que de-sa-for-tu-na-da-men-te puede ser muy pobre. Sucede que yo no puedo meterme en la cabeza de las otras personas ni ver son sus ojos. Cuando alguien me conoce o me trata, yo pienso que me evalúan igual que yo me evalúo a mi misma; me califican igual que yo me califico a mi misma, con muy bajos números.

Por eso cuando pienso “Fulano no confía en mi” es porque yo no confío en mi; si pienso “Fulano me quiere hacer daño” es porque yo pienso que merezco que me hagan daño; si pienso “Fulano me quiere lastimar” es porque yo soy muy capaz, también, de lastimarme a mi misma.

Esa imagen que de repente puedo uno tener de sí mismo, como muy baja, no tiene nada que ver con logros ni éxitos, tiene que ver con otras situaciones, muy largas de contar. Sin embargo, es una realidad. Que perjudica mucho en la vida en general, tanto para sí mismo como para los demás.

De repente encontré en mi casa un libro muy bueno que tiene algunos años ya de haberse publicado y que no había leído anteriormente. Se llama “Los seis pilares de la autoestima” del Dr. Nathaniel Branden. El libro es algo denso, no es de muy fácil lectura. No es “Condorito” pero tampoco es Schopenhauer. Me lo eché todo y al final viene una sección de frases para completar. (ejemplos aquí)

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Esas frases se completan rápidamente con lo primero que viene a la cabeza de uno y sirven mucho, al menos a mi me sirvieron para cambiar ciertas creencias o actitudes. Son más de treinta semanas de frases, y aún después hay una segunda etapa con otras treinta y tantas semanas más. Más o menos a la mitad de la primera tanda, vienen frases como estas:

  • If the child in me could speak, he/she would say… Si la niña en mi pudiera hablar, ella diría…
  • If the teenager I once was still exists inside of me… Si la adolescente que alguna vez fui, todavía existe en mi interior…
  • If my teenage self could speak, he/she would say… Si mi adolescente interior pudiera hablar, ella diría…
  • At the thought of reaching back to help my child self… Cuando pienso en ayudar a mi niña interior….
  • Etc.

Durante varias semanas, las frases tienen que ver con la niña que una vez fui y la adolescente que alguna vez fui. Medio intrigada por la naturaleza de las frases busqué en internet algo de literatura al respecto y encontré que efectivamente es muy importante lograr una buena relación conmigo misma, del presente, y conmigo misma, de antaño. Ni idea tenía que mi yo de niña/adolescente necesita que yo adulta esté pendiente de ella.

Aquí considero pertinente aclarar que yo no soy psicóloga ni coach de vida ni nada, solamente me gusta el tema y por eso escribo acerca de éste.

Total que me puse a escribir las frases y es muy importante que el mensaje que yo le entregue a mi yo adolescente y a mi yo infantil sea positivo porque aquí se trata de mejorar no de empeorar. Después de semanas de escribir las frases, pude observar que como por arte de magia, mejoró muy baste enorme mucho mi apreciación de mi misma, y por lo tanto la apreciación o la imagen de mi que yo pienso que tienen los demás. Por lo tanto, luego entonces, ya no ando pensando que todo el mundo me quiere joder y ya no ando viendo moros con trinchetes en cada esquina.

Y por lo tanto, mi nivel de ansiedad ha bajado muchísimo. La vida, que ya era muy disfrutable y agradable, ahora es más disfrutable y más agradable.

Como dijo Robert Kennedy: “Es a partir de innumerables actos diversos de coraje y valor que la historia de la humanidad se forma cada vez que un hombre defiende un ideal o actúa para mejorar la suerte de los demás o se opone a la injusticia. Envía una pequeña onda de esperanza, y cruzándose entre sí desde un millón de centros diferentes de energía y audacia, esas ondas crean una corriente que puede barrer la pared más poderosa de la opresión y la resistencia

 

El mundo sin problemas

No existe el mundo sin problemas. Con esta frase puedo terminar mi escrito y seguir lo que estaba haciendo (leyendo un entretenido libro sobre los Kennedy que se llama “Gracia y Poder”), más sin embargo me siento en la necesidad de elaborar mi punto.

Me gustaría saber si hay más personas, que como yo, consideran un ideal y hasta una obligación vivir una vida sin problemas. Esto puede deberse, en mi caso, a que yo pasé muchos años desde que nací hasta más o menos los 15 años, sin problemas. La escuela no me costaba trabajo, y al llegar a mi casa había comida y ropa y techo, había doctores cuando me enfermaba así como medicinas. Los niños no necesitan ni exigen más cosas para estar tranquilos para ser felices. Somos nosotros los adultos quienes les metemos esas ideas en la cabeza. Pero ese, es otro tema.

Después de muchos años sin prácticamente ningún inconveniente, más o menos a los 15 años se me presenta un pequeño problema, este es, que me gustaba un niño y que este niño no me hacía el menor caso. Esta situación se repitió durante muchas ocasiones más con otros muchachos, y siempre era la misma historia, el muchacho “X” me gustaba y él no hacía otra cosa que ignorarme. Esto me hacía sufrir porque no había nada que pudiera yo hacer para remediarlo (o lo que hacía no servía de nada) y este fue mi único problema durante muchos otros años más, digamos hasta que me casé, a los 29 años, con el único que sí me hizo caso y gracias al cual pude formar una familia.

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Comencé a ver de qué lado masca la iguana o a entender lo que es amar a Dios en tierra de indios o cualquier frase hecha similar, cuando nacieron mis hijos, primero Andrés y después Pablo. A partir de ahí (32 años exactamente) y a la fecha, que voy a cumplir 49 en cualquier momento, la vida, mi vida ha sido una serie de problemáticas para solucionar, a veces se incrementan a veces disminuyen pero nunca desaparecen. Tienen que ver con todo lo imaginable desde la generación de dinero hasta gastos que se tienen que hacer, hasta la tristeza de mis hijos por … sus problemas…  pasando por vestimenta, enfermedades (GRACIAS A DIOS NADA GRAVE, lo de “gracias a Dios” subrayado en negritas un millón de veces), saber cuándo dar permisos y cuando negarlos, cosas que se echan a perder en la casa, situaciones que tengo que resolver en el trabajo, fiestas que organiza mi vecino hasta las 3 de la mañana, lluvia que cae encima de la ropa tendida en el patio, personas que ganan la presidencia de la república y se rodean de ratas inmundas y corruptas para combatir la misma corrupción, presidentes de países vecinos que casualmente es el más poderoso del mundo y hacen cambios al tratado comercial más importante del país, aumentos en los precios de la gasolina y de casi todo lo que compra uno, viajes del marido, refrigeradores que se echan a perder, documentos que tiene uno que tramitar, cabello que debe de teñirse para que no se vean las canas, buscar tiempo debajo de las piedras para hacer algo de ejercicio por mandato del ginecólogo y por simple sentido común, y un largo, larguísimo etc.

En resumen lo que quiero decir con estos párrafos es que, desde mi punto de vista, es un error añorar y mirar con deseo a esos años (que fueron bastantes) en los cuales estuve casi sin problemas… me sucedió, cuando llegué a mi casa el viernes para descubrir que los cajones de las verduras del refrigerador se habían roto y que debido a eso la puerta no cierra bien; sentí un fastidio, un cansancio que aunado al de toda la semana, me hizo suspirar para que volvieran esos años en los que mi único problema era que Javier no me hacía caso.

Gracias a Dios puedo entender que eso es una tontería, ni Javier me va hacer ningún caso (lo cual celebro porque entiendo que está bastante neuras el pobre y además porque aprecio mucho a mi propio esposo), ni tampoco se va acabar el mundo por el refrigerador que se echa a perder. Hay tanta gente con problemas de verdad serios y pesados, hay gente que no tiene ni siquiera un poco de seguridad porque vive en países con guerra o porque vive en ciudades conflictivas; personas que no tienen salud aunque tienen dinero; en fin, quien soy yo para añorar un mundo sin problemas.

Bienvenidos los problemas ya que con el favor de Dios todo tiene solución. Por algo los manda el mismo Dios, ¿no es así?

Feliz Cumpleaños Armando

Hoy hubiera cumplido años Armando. Tenía uno o dos años menos que yo así que estaríamos celebrando sus 46 ó 47 años.

Armando murió hace algunos años, muy joven. Una muerte completamente innecesaria. Cuando estás en tus cuarentas no se supone que vas a morir. Se supone que estás a la mitad del camino y que ya tienes algo de experiencia en algunas cosas y absolutamente ni idea de qué hacer en otras muchas; en tus conversaciones ya puedes utilizar la frase “…hace veinte años…” y todavía te parece increíble que hace veinte años ya tenías credencial de elector y responsabilidades de adulto.

Tendremos cuarenta, tendremos cincuenta años, tendremos hijos y obligaciones, tendremos empleos y objetivos que cumplir, y sin embargo seguimos sintiendo también, lo mismo que a los 18, 20 ó 22 años. Mucha inseguridad, muchas dudas, muchas preguntas acerca de que si estoy haciendo lo correcto; deseos de mandarlo todo a volar y quedarme viendo la tele o durmiendo; ganas de reír y echar relajo sin tener una preocupación en esta vida. Nuestra mente vuela añorando esos años (hace más de veinte años que pasaron) de despreocupación y diversión; estamos volando mentalmente, cuando la voz de uno de nuestros hijos o de nuestro esposo/a o de nuestros colaboradores del trabajo nos despierta para hacernos pisar la realidad.

En fechas como hoy, facebook viene y te dice “Es cumpleaños de Armando, ¡ayúdalo a celebrar!” porque una de las novedades de la vida moderna es que tienes a facebook para mantenerte vivo el recuerdo de la persona que debería estar celebrando su cumple pero ya no está con nosotros. Armando, Alejandro, José Luis, son tres amigos que se fueron demasiado pronto y que nunca me imaginé que me costaría tanto trabajo reponerme de su ausencia, y sin embargo aquí estamos, con nuestros trabajos nuestros compromisos nuestros hijos nuestros pendientes, los pagos que tenemos que hacer, el inicio de curso escolar, el dentista de Pablo, el piano de Andrés, las cosas que te mantienen atado a esta vida, algunas muy disfrutables, otras no tanto, mientras piensas: hoy hubiera sido cumpleaños de Armando.

Feliz cumpleaños Armando, donde quiera que estés.

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Una más por Aretha

El día de hoy, 16 de agosto de 2018, supimos del fallecimiento de Aretha Franklin y ha sido la oportunidad para que personas muy importantes a nivel mundial, en el mundo de la música y de la política, gobernantes y líderes, publiquen algo, unas líneas, en honor de la incomparable Aretha.

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Yo también ya hice lo mío, publicando su foto en mi muro de Facebook, y secándome las lágrimas de tanto en tanto aquí en mi mesa donde trabajo (y donde todo el mundo me puede ver, así que he tratado de ser discreta con las de cocodrilo).

Es un misterio para mi, porqué me afecta más el fallecimiento de alguien que no conozco, que de otras personas que sí conozco. Cuando murió Philiph Seymour Hoffman, estuve triste varios días. Cuando falleció David Bowie, no me calentaba ni el sol, lo mismo con Prince. Todavía me siento apenada cuando escucho la música de Robert Palmer, la de Davy Jones o la de Linkin Park;  y ni que decir la de George o John.

En cambio, he de admitir que han fallecido personas que conozco, con las que hablé, que eran incluso parientes… y no me pongo tan triste ni me pesa tanto.

¿Será ridículo? No lo creo. Estas personas que no conozco en persona pero que me entregaron su arte -a  mi y algunos millones de personas más- estuvieron conmigo cuando estuve triste, cuando enojada, cuando contenta y cuando enamorada.

Me emocionó verlos actuando o cantando; me echaron porras cuando hacía ejercicio; me ayudaron a dormir en las noches inquietas.

Me preocuparon con sus problemas y me sentí feliz cuando los resolvieron o cuando lograron éxitos de ventas o rompieron records de taquilla. Me son tan familiares como la familia y puedo llamarlos, tal vez, mis amigos “famosos”.

Descanse en paz Aretha y ahora que está en el más allá rodeada de todos los que se nos adelantaron, nos quedamos con su música fabulosa, vibrante, su voz espectacular y única; hasta que nos llegue a nosotros el momento de dar el gran salto y tal vez nos encontremos en una de esas avenidas misteriosas, llenas de  maravillosa música como la que ella nos regaló Miss Aretha Franklin here on Planet Earth.

Ni la más inteligente ni la más tonta

Yo no me considero ni la más inteligente ni la más tonta. La más tonta, tal vez podría ser aquella del chiste que estaban tres mujeres en el desierto y llevan muchos días perdidas, están cansadas y con hambre, sed, adoloridas, en fin la situación no es buena. De pronto como siempre pasa en estos chistes encuentran una lámpara mágica, la frotan y aparece, claro que sí, un genio, que les dice que cada una tiene un deseo.

  • La primera pide irse a su casa con su familia y zaz concedido
  • La segunda pide irse a su casa con su familia y zaz concedido
  • La tercera dice “me siento sola, me gustaría ver a mis amigas…” y zaz concedido también.

Tal vez no soy tan tonta como la del chiste también creo que no soy tan inteligente como Madame Curie, Golda Meir, Indira Gandhi o como Luisa May Alcott o Jane Austen, Kate Middleton o Letizia Ortiz. O tan abusada como la Gaviota que al parecer es más lista que todas las antes mencionadas juntas.

Dicho esto, quiero aceptar, admitir, que no entiendo el problema del aborto.

Para mi está más que claro que el aborto es matar a otro individuo y que la diferencia entre matarlo antes de nacer o después de nacer es únicamente de tiempo o de edad. No entiendo porque la mujer que practica el aborto es “víctima” si ha tenido a su alcance cualquier cantidad de métodos anticonceptivos siendo uno de los más bonitos y baratos el que se conoce como cerrar las piernas.

Mi hijo mayor Andrés nació un 20 de octubre; el 7 de septiembre siguiente yo estaba en casa de una de mis mejores amigas porque era su cumple. Por eso no se me olvida la fecha. Era el cumple de mi amiga. Nos sentamos a echar el chisme y me dice ella “¿una cervecita?”; sabiendo que mi respuesta era invariablemente afirmativa, ya estaba destapando la bien helada cuando para su sorpresa le dije “no caray, no puedo. Creo que estoy embarazada”

Mi hijo Pablo estaba ya bien colocado en su lugar de gestación; nació el 8 de mayo, a las 38 semanas de gestación por lo tanto, cuando rechacé esa deliciosa cervecita, Pablo tenía 3 semanas de VIDA y más o menos este tamaño:

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De una de estas semillas, en tamaño real, aprox 0.4 cms. NO cuatro centímetros, sino el 40% de UN centímetro. Y de ese pequeño tamaño, Pablo estaba firmemente colocado y VIVO en su lugar. A mi no me lo cuentan. Se siente clarito cuando estás embarazada, se siente que una PERSONA está ahí, bien instalado/a.

Esta persona (pequeñita) no se tiene la culpa ni es su responsabilidad la forma en la que llegó a instalarse ahí, al vientre de la señora que lo está cargando. Si la señora no tenía planes de tener hijos, si es producto de una violación, si su pareja es un borracho pegador y mujeriego, si la señora utilizó métodos anticonceptivos que fallaron, la PERSONA ahi instalada adentro de ella no se tiene la culpa ni le vale un cacahuate, así como tampoco le importa al que trabaja en el Oxxo o al presidente de la república o al tío pancho de la misma señora.

El nuevo bebé, el presidente de la república, el empleado del Oxxo y el tío pancho, todos tienen en común que son personas independientes, ajenas a la señora, y que matarlos es un delito, está mal en el 100% de los casos.

Por eso me cuestiono mi inteligencia, porque por más que le doy vueltas al asunto, no entiendo, como puede estar bien matar a la semillita de sandía, (o dicho de otra forma: como puede ser un “derecho” el aborto), y en cambio no está bien matar al presidente, al del oxxo ni al tío pancho. Nunca lo entenderé.

Agradecemos al Sol su participación en esta historia

Con el “Sol” no me refiero al cantante de todos conocido, amado por unos, detestado por la Chule, odiado por otros más. Me refiero al astro que está al centro del sistema solar, fuente de energía desde hace billones de años y que seguirá proveyendo luz, calor y más energia durante algunos millones más.

Nosotros nos mudamos aquí donde vivimos hace varios años. Cuál no fue nuestra sorpresa cuando caímos en la cuenta de la forma más dolorosa posible de que en la periferia de la ciudad, se paga más por el kilowatt de electricidad. No sé porque yo tenía la idea de que sería más barato. Nanay de Paraguay.

RECIBO JULIO

Perdimos el subsidio al primer o segundo bimestre de vivir aquí. Llegaban unos cuentones tremendos de electricidad. En la casa de ustedes utilizábamos lo menos posible, iluminándonos prácticamente con velitas, siempre cuidando el consumo (“¡¡¡APAGA EL AIRE ANDRÉS!!!! ¡¡¡APAGA EL AIRE, PABLO!!!)… sintiendo que se salía el corazón cuando llegaba el recibo y haciendo literalmente sacrificios para pagar cada bimestre. No les voy a decir cuánto era, creánme, era una buena lana.

Siempre soñamos mi esposo y yo con tener páneles solares y le comentamos este sueño a nuestro excelente y querido amigo Raúl Monforte. Raúl  nos hizo algunos presupuestos y la idea era ahorrar el dinero pero en esta vida moderna siempre hay gastos y pagos; el tiempo iba pasando y no llegábamos al ahorro estipulado.

Hasta que un buen día, un maravilloso día, un magnífico día. Me habla Raúl Monforte. RIIINNGGG ¿sí bueno? … Me dice Raúl “pásame tu CURP y tu número del Servicio Social”. Inmediatamente le dí los datos requeridos.

Resulta que tenía yo un dinero en mi subcuenta del Infonavit. Yo trabajo desde los años 90s y nunca había utilizado el dinero de mi subcuenta. Un joven de nombre Juan Carlos de una empresa llamada ONIS VIDA hizo todos los trámites. LITERALMENTE hablando yo no tuve que mover ni un dedo. ONIS VIDA hizo todos los trámites con el Infonavit y con la empresa de Raúl, que se llama Ingeniería y Desarrollo de Yucatán.

Con un profesionalismo que ya lo quisiera el “Sol” (ahora sí me refiero a Luis Miguel), Ingeniería y Desarrollo de Yucatán llegaban a las 8 punto cero cero a mi casa, trabajaban todo el día y más pronto que tarde la instalación quedó lista. Luego tuvimos que esperar unas semanas a que la CFE hiciera el cambio de medidor. Y desde entonces, hasta ahora, nuestro recibo de luz eléctrica ha sido de CERO.

En este bimestre con el calor que nos ha enviado el Sol, (el de verdad), confieso que yo tenía un poco de miedo porque los aires han estado trabajando a todo lo que da. Pero cual no ha sido mi felicidad y algarabía cuando veo que mi recibo nos llegó, otra vez, en CERO PESOS.

No estoy de acuerdo con quienes dicen que no ponen paneles porque cuánto tiempo se van a tardar en amortizar la inversión. Es como que digas “mi casa me costó tanto dinero, si yo viviera en una casa rentada, ¿cuánto tiempo me tardaría en amortizar?” la casa de uno es su patrimonio, lo que dejará a sus hijos; también pienso yo que los paneles solares son una inversión, no un gasto.

Aún así, puedo decirles que con los tres bimestres que me llegaron en ceros yo ya amorticé la quinta parte de los paneles solares. En algunos pocos años ya desquité toda la inversión.

Esta será la última vez que hablo o publico de mis paneles solares porque ya estuvo bueno de estar faroleando. Lo comento porque pienso que es una excelente idea y pienso que mi experiencia puede ayudar a otra gente a tomar la decisión. Ojalá se animen, de verdad vale la pena.

El magnífico arte de derrotarse

Hay una oración muy bellísima que dice:

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

Esta es la oración que se reza en las sesiones de todos los programas de 12 pasos: AA, NA, Comedores compulsivos anónimos, Jugadores Anónimos, etc etc.

Los programas de 12 pasos buscan lograr que el adicto o la persona que está sufriendo, se “desenchufe” de su adicción, cualquiera que ésta sea, y se “enchufe” al único que nunca te va a dejar mal, nunca te va a fallar, nunca se va a equivocar: Dios. O un Poder Superior como cada quien lo concibe.

El paso # 1 es el paso de la “derrota”, en el que admitimos que no podemos con el problema que nos llevó al programa de 12 pasos. No puedo con el alcohol o drogas que consumo, no puedo con la comida que me como, no puedo controlar mi necesidad de jugar o de apostar, no puedo con ello, ya no puedo más.

Yo hace muchos años que voy a NA y gracias a eso he podido aplicar los doce pasos a otras situaciones de mi vida con muy buen resultado. Este paso particularmente, el de la derrota, me sirve para rendirme ante otras preocupaciones. Situaciones que tienen que ver con mis hijos, mi trabajo, la economía familiar, mi salud y la de los míos.

Comienza la “loca de la casa” a moverse como se mueve el ratón en la rueda del laboratorio, se mueve sin parar pero sin dirigirse a ningún lado y sin lograr nada. La “loca de la casa” es mi ego, cuyo único objetivo en esta vida es hacerme la vida de cuadros.

Entonces yo, me derroto. Le digo a Dios: “Dios. No puedo con este problema. Me rindo. No se me ocurre nada. No sé qué hacer. Ayúdame te lo pido por favor” Algo que hago mucho es escribirlo, tengo toneladas de libretas en las que escribo esos y otros pensamientos.

Si soy sincera en mi derrota, lo que sucede es que los veintes empiezan a caer. Con esto de los veintes no quiero decir que billetes azules con la cara de Juárez llueven hacia uno; me refiero a esa sensación de cuando se capta la solución al problema o se ve la luz al final del túnel; una especie de entendimiento que uno de repente, así como sorpresa, tiene acerca de la situación.

Las nuevas generaciones no conocen los teléfonos públicos de “veintes” lo cual es una pena porque para explicar esta sensación de “entender” o de “saber” o “descubrir la respuesta” no hay mejor frase que “me cayó el veinte”.

A veces ese veinte cae y no nos gusta mucho lo que dice, porque tal vez implica renunciar a algo que no queremos dejar que se vaya pero que es precisamente lo que nos está haciendo más daño. En mi larga vida me he dado cuenta que cuando renuncio a algo, con toda seguridad otra cosa llega, mejor, más bonito y que me hace mucho bien.

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He comprendido que a Dios le gusta que renunciemos, no entiendo porqué, ni me toca entenderlo, solamente puedo decir que en mi experiencia, así ha sucedido no una, varias veces.

Los programas de 12 pasos son maravillosos, al menos en mi experiencia, si de algo le doy gracias a Dios es que me haya mandado a los Neuróticos Anónimos. El nombrecito “neuróticos anónimos” esta algo feo, tal vez por eso no va mucha gente. Y también hay gente que le da pena, pero como a mi realmente no me importa lo que digan de mi porque en mi vida he aprendido que van hablar, aunque yo haga lo que haga, van hablar, así que mejor elijo hacer lo que quiero y que sigan hablando.

Feliz domingo a todos.

Dos películas de Richard Linklater

Richard Linklater es un director estadounidense que hace películas diferentes, al menos a lo que yo estoy acostumbrada a ver. Una de ellas, quizá la más famosa, es “Boyhood” película que se filmó en un lapso de 12 años. No pasa nada, no tiene trama (o muy poquito) su chiste es que Linklater tuvo la paciencia, y los actores y productores también la tuvieron para esperar tantos años y ver el paso de tiempo en la familia que protagoniza la historia.

Tiene otra, divertida película que se llama “School of Rock” con Jack Black, me gustó mucho porque habla positivamente de uno de mis grandes amores, la música rock. Hace algunos años salió a la luz “Everybody wants some” cuya trama se ubica en los ochentas, de nuevo una película en la que parece que no pasa nada, solamente es uno un observador de las costumbres y modas, lenguaje y actitudes de la época.

Recientemente vi otras dos películas de Richard Linklater. Una buena y una muy buena. La buena se llama “Last Flag Flying” con Steven Carrell, Bryan Cranston y Laurence Fishburne. La trama es un poco difícil de creer; me hizo llorar varias veces y el final es un final bonito. No es una película que me haya cambiado la vida pero tampoco me arrepiento de haberla visto.

La otra película en cambio, es fantástica. La encontré como por casualidad y creo que eso le puso un ingrediente de la emoción que se siente cuando “descubres” algo. Protagoniza Jack Black, otra vez. Leí en Wikipedia que Linklater siempre trabaja con los mismos actores, además de Jack Black, Matthew McConaughey y Ethan Hawke son de sus favoritos.

Esta película fantástica de que hablo se llama “Bernie”. En un pueblito muy pequeño del sur de los EUA, vive Bernie, un hombre bondadoso y simpático. Soltero, sin hijos, trabajaba en la funeraria. Era muy devoto, como son muchos en el sur de ese país, devoto cristiano. Le gustaba cantar en el coro y participaba en obras teatrales a beneficio de diversas causas benéficas. Todo el mundo en el pueblo lo apreciaba mucho.

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Bernie tenía la costumbre de visitar a los deudos de los muertitos, y llevarles flores o regalitos para expresar su simpatía. No hizo la excepción con Marjorie quien había enviudado del rico del pueblo, el dueño del banco. Marjorie es la fabulosa Shirley Mclaine, quien hace papel similar al de “Magnolias de Acero” sin las partes chistosas. Una verdadera insoportable mujer. Sin embargo, Bernie se gana el corazón de Marjorie y se hacen muy amigos. Muy amigos. Muy muy muy muy amigos.

La cosa no va por donde están pensando sus mentes cochinas porque Bernie al parecer era gay. Simplemente eran muy amigos y ya. Pero esta mujer, extremadamente  neurótica, controladora, extremo dominante, no puede evitar maltratarlo psicológicamente con comentarios y actitudes. Un buen día. Bernie no puede más con sus humillaciones y sin más agarra un rifle y le dispara por la espalda. La mata.

La mete en un refrigerador. En un congelador más bien.

Aquí comienza lo más interesante porque sucede que todo el pueblo como uno solo, apoyan a Bernie. Todos están de acuerdo con el asesinato. Marjorie era tan insoportable con todos y él era tan amable y cariñoso, que increíblemente justifican la acción, el vil asesinato de esta mujer.

Bernie comienza a gastarse el dinero de Marjorie, pero todo lo usa para otras personas. Para él no gasta ni un dolar, lo que hace es ayudar a mucha gente y obsequiar muchos regalos a niños y personas que necesitaban ayuda. Eso incrementó si es posible, la solidaridad del pueblo hacia Bernie.

El juicio tiene que cambiarse de lugar, a otro pueblo, increíblemente porque la simpatía y la solidaridad hacia Bernie es demasiado. Al contrario de lo que normalmente pasa, que tienen que cambiar el juicio de lugar porque la gente odia al asesino y quiere verlo freírse en aceite, en este caso pasa lo contrario.

Por supuesto todo está basado en una historia real.

Jack Black hace un papel espléndido como Bernie. Yo le hubiera dado el Oscar el Emmy y el Tonny. Y hasta el Grammy.

Vale la pena verla. ¿Condenan a Bernie por el asesinato de Marjorie? Eso solo viendo la película podrán saberlo.

Mamá que trabaja

En mi lugar de trabajo, Fundación Bepensa, la estructura es como sigue: hasta arriba el Presidente del Consejo, luego el Consejo, luego el Gerente y luego dos jefes de proyectos, uno de los cuales soy yo. Hace algunos días, regresando de Tizimín, el Gerente le dijo al Presidente: “Fernando, ¿cuándo quieres que nos reunamos para revisar pendientes?” Fernando le contesta, medio serio medio en broma, “¡Cuándo Lucía quiera! ¡qué decida Lucía!”

Todavía medio sin entender, le dije “Fernando, a tus órdenes” Su respuesta fue: “las últimas dos juntas te saliste a la mitad. Así que tú eres la más ocupada. Así que ¡tu pon la fecha!”

Roja como un tomate, o como el logo de Coca Cola, tuve que reconocer la absoluta verdad del comentario. La junta anterior tuve que salir antes de tiempo porque era la obra de Teatro de mi hijo Andrés. Y la junta anterior a ésta, igual me tuve que retirar antes de que termine por que era el festival de fin de curso, también de mi hijo Andrés.

Roja como el logo de Coca Cola, y muy muy apenada, le dije bajito:  “…es que junio es un mes muy complicado…”

Cuando se es una mamá de trabaja, yo no puedo hablar por las demás mamás, pero puedo hablar por mi. Yo como mamá que trabaja me queda muy claro que mi prioridad es ser mamá. Mis jefes lo saben y también mis patrones y creo que se lo he dicho a toda la empresa. Primero mis hijos. Fin de la discusión.

Eso no quiere decir que yo soy la mejor mamá del mundo, lejos de eso, ni que me vayan a dar un premio por mis extraordinarias dotes como madre y esposa, para nada. Solamente quiere decir que en la vida hay prioridades y para mi me queda claro cuales son las mías. Tampoco quiere decir que yo dejo tirado el trabajo, que no cumplo mis objetivos, que no repongo el tiempo de trabajo que me conceden para ver cosas de mis hijos;  y que lo hecho todo, de la mejor manera posible, haciendo mi mejor esfuerzo.

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Soy una mamá que trabaja feliz porque me encanta lo que hago, y en Bepensa nunca de los nuncas me han negado un permiso para atender situaciones que tienen que ver con mis hijos. Mi esposo también está muy pendiente y ahí la vamos llevando. Y mis hijos han tenido que aprender que hay cosas que no se pueden hacer porque su mamá trabaja.

Quedamos en que la próxima vez que nos veríamos sería el tres de julio y … no voy a poder ir por un trámite de mi hijo Andrés que a fuerza tienen que ir ambos papás. Parece chiste. Muerta de la verguenza le pedí muchas disculpas a Fernando, y él, de lo más amable y comprensivo, supo entender.

Así es esto, en la vida hay prioridades.