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Características del chile habanero

habaneroEl chile habanero es el mejor chile del mundo. Su nombre científico es Capsicum chinense por un tremenda confusión, ya que los taxonomistas del siglo XVIII vieron que había mucho en China y le dieron ese nombre. Se han encontrado habanero con fecha 6500 años antes de Cristo en el Perú.

El lugar con mayor producción de chile habanero del mundo es la Península de Yucatán. Es uno de los chiles más picantes del mundo, de acuerdo a una clasificación que se llama “Scoville” el habanero rojo es el tercer lugar y el habanero común es el cuarto lugar en la lista de picazón.

El habanero es, otra razón más, para que los yucatecos sintamos felicidad de haber nacido y crecido por aquí. Cuando vamos a otros lugares de México, y llega la hora de la comida, aparece una salsa que no es precisamente salsa. Es tomate, cebolla picaditos, con vinagre (dónde quedó la naranja agria por Dios) y chile serrano también picadito.

En el primer bocado o primer taco, los yucatecos ya nos comimos toda la “salsa” y seguimos como si nada, mientras los compañeros de mesa tienen lágrimas en los ojos y se abanican la boca con la mano.

La comida yucateca es deliciosa, y con chile habanero alcanza niveles celestiales. Sin embargo, sucede que, sin chile habanero, ya no nos sabe a nada, ninguna comida. Cuando viajamos a países en los que no se come chile, lo único que encontramos es salsa Tabasco. Consumimos un frasco por comida sin sentir ni lejanamente el delicioso picor del habanero. Al regresar a Yucatán, saliendo del aeropuerto, lo único que pedimos es una parada a la salbutería de confianza para comer delicioso habanero como Dios manda. Casi casi bebemos la salsa sin comida.

El habanero es malo para la dieta. Si vamos a la Pilarcita, y estamos a dieta, tenemos dos caminos:

-¿Qué le sirvo, señora? Me dice la también señora que prepara los tacos.

Lucía, a dieta, pide: “uno de cochinita por favor”

-¿surtida?

Lucía, a dieta, dice: “no, que sea especial”.

SIN HABANERO, Lucía se come su taco y toma su agua purificada Cristal. Actúa prudente y maduramente. No se siente feliz pero se siente orgullosa de sí misma.

CON HABANERO, Lucía, después de comer, pide la cuenta: “me dice cuanto le debo por favor?”

-Son dos de cochinita, uno de pocchuc, uno de empanizado y dos de escabeche, más dos cocas.

NO SE PUEDE HACER DIETA con habanero. Al primer bocado, se siente el familiar ardor, picor, en la lengua, paredes de la boca, y en esa sección que está entre los dientes y los labios, así como en los mismos labios. Mi cerebro me pide MAS de esa sensación, ¡MÁS MÁS MÁS! Comienzan a fluir líquidos por mi nariz, abro la boca aspirando bocanadas de aire, buscando alivio… pero quiero ¡MÁS MÁS MÁS! Los ojos me lloran y mi nariz está roja como la de un payaso. No importa, quiero ¡MÁS! ¡MÁS habanero! MÁS!habanero 2

El habanero NO provoca malestar estomacal ni gastritis, ampliamente comprobado, y respaldado por médicos. Lo que sí hace, es que cobra salida. Pero, vale la pena pagar el precio, con tal de seguir siendo esclavos del delicioso incomparable chile habanero.

Acerca de las salsas… la que me gusta es una marca “marín cut”. Lo cierto es que rara vez compro salsas de habanero porque la señora que cocina hace unas deliciosas con ajo y cebolla y el habanero asado que son una exquisitez.

La cochinita

Nosotros los yucatecos nos sentimos muy orgullosos de ser yucatecos. Cuando he tenido la oportunidad de viajar y conozco personas, y estas personas saben de donde soy, invariablemente el comentario es “¡Qué bonito es Yucatán!” “¡Qué amable es la gente de Yucatán!” “¡Me encanta Mérida (o Tixkokob, Dzemul, Caucel, Yobaín, etc)” A esos comentarios yo siempre respondo “gracias” como si Yucatán fuera mio o como si yo lo hubiera inventado.tixkokob

En una de estas conversaciones, la persona con la que hablaba llamó la atención sobre esto. “¿Porqué das las gracias?” me dijo. “Yo soy del DF, si alguien me dice que le gusta el DF, no doy las gracias” Un tercer sujeto ahí presente le hizo la siguiente observación: “nadie nunca te ha dicho que le gusta el DF”

“Bueno”, dijo mi interlocutora, “es verdad. Pero si alguien me dijera acerca del DF, yo no daría las gracias, como hace Lucía” “No te preocupes, nadie nunca te va a decir que le gusta el DF”

La persona que me hizo el comentario, antes de que le destrozaran el ánimo, tenía un buen punto. Yo doy las gracias cuando alguien chulea Yucatán como si fuera mio o como si yo lo hubiera creado, y no hice ninguna de las dos cosas, solamente tuve la suerte de nacer aquí y ahora vivo aquí junto con mi familia. Todos mis antepasados son de aquí, hasta llegar a Adán y Eva, que seguramente también eran yucatecos, dado que vivieron la mayor parte de su vida en un Paraíso.

Cuando le dices a las personas de otros lugares que eres yucateco, muy posiblemente te mencionen la comida, deliciosa, que comemos por aquí. La comida yucateca es, desde mi punto de vista:

a) deliciosa

b) engorda

c) llena de grasa y colesterol

d) se basa en la carne de puerco

e) indispensable consumir chile habanero y naranja agria

f) se complementa perfectamente con cerveza fría

g) mejor si se elabora con manteca

h) hay formas de hacerla bien y otras formas de hacerla que resultan en un insulto grave

Con respecto al inciso (h) puedo comentar lo siguiente: yo viví en México cinco años y me recomendaban mucho un lugar en Polanco que se llama “Turix”. “¿Ya fuiste al Turics? ¡¡Hacen una cochinita buenísima!!” Yo, me preguntaba a mi misma: “¿Qué será eso de Turics?”

turixTotal, me insistieron tanto que llegué a Polanco al famoso Turics. Para empezar, se llama Turix y se pronuncia TURISH, como el insecto de alas largas que vemos volar cerca de los focos de nuestras casas, ya sea en Mérida o en Progreso.

Mi segunda impresión fue lo lleno que estaba el lugar. Lleno atascado, de hombres con saco y corbata y mujeres con saco y falda, personas que salieron a comer “cochinita” en su jornada laboral.

Entrecomillo la palabra “cochinita” porque eso que comí aquel día en la colonia Polanco no era, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia, cochinita. Lo único que tenían en común, desde mi punto de vista, lo del restaurante Turix y la cochinita, era la carne de puerco. Nada más.

La cochinita se come en puesto o en restaurantes sencillos tipo la Pilarcita. También se come en las casas. Puede ser “surtida” o “especial”. Los tacos te los sirven literalmente humedecidos en grasa. El francés, si se prefiere esta modalidad, está calientito. La cebolla morada acompaña la carne. La salsa de habanero está aguada y se pone en un botecito de plástico encima de la mesa de Coca Cola. Si es para desayunar, se acompaña precisamente de una Coca Cola bien fría, aunque yo particularmente prefiero Cristal Negra.

Si estás despierto a las cuatro o cinco de la mañana, por los motivos que sea, mejor es ir al mercado a comerla. Es buena para la cruda.

A menos que sea en mi casa, no soy aficionada a pedir cochinita en restaurantes tipo los Almendros o la Tradición o el Guacamayo o Eladios. Para mi, la cochinita es mayormente un desayuno.

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¡Viva la Cochinita! ¡Viva Yucatán!