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El magnífico arte de derrotarse

Hay una oración muy bellísima que dice:

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

Esta es la oración que se reza en las sesiones de todos los programas de 12 pasos: AA, NA, Comedores compulsivos anónimos, Jugadores Anónimos, etc etc.

Los programas de 12 pasos buscan lograr que el adicto o la persona que está sufriendo, se “desenchufe” de su adicción, cualquiera que ésta sea, y se “enchufe” al único que nunca te va a dejar mal, nunca te va a fallar, nunca se va a equivocar: Dios. O un Poder Superior como cada quien lo concibe.

El paso # 1 es el paso de la “derrota”, en el que admitimos que no podemos con el problema que nos llevó al programa de 12 pasos. No puedo con el alcohol o drogas que consumo, no puedo con la comida que me como, no puedo controlar mi necesidad de jugar o de apostar, no puedo con ello, ya no puedo más.

Yo hace muchos años que voy a NA y gracias a eso he podido aplicar los doce pasos a otras situaciones de mi vida con muy buen resultado. Este paso particularmente, el de la derrota, me sirve para rendirme ante otras preocupaciones. Situaciones que tienen que ver con mis hijos, mi trabajo, la economía familiar, mi salud y la de los míos.

Comienza la “loca de la casa” a moverse como se mueve el ratón en la rueda del laboratorio, se mueve sin parar pero sin dirigirse a ningún lado y sin lograr nada. La “loca de la casa” es mi ego, cuyo único objetivo en esta vida es hacerme la vida de cuadros.

Entonces yo, me derroto. Le digo a Dios: “Dios. No puedo con este problema. Me rindo. No se me ocurre nada. No sé qué hacer. Ayúdame te lo pido por favor” Algo que hago mucho es escribirlo, tengo toneladas de libretas en las que escribo esos y otros pensamientos.

Si soy sincera en mi derrota, lo que sucede es que los veintes empiezan a caer. Con esto de los veintes no quiero decir que billetes azules con la cara de Juárez llueven hacia uno; me refiero a esa sensación de cuando se capta la solución al problema o se ve la luz al final del túnel; una especie de entendimiento que uno de repente, así como sorpresa, tiene acerca de la situación.

Las nuevas generaciones no conocen los teléfonos públicos de “veintes” lo cual es una pena porque para explicar esta sensación de “entender” o de “saber” o “descubrir la respuesta” no hay mejor frase que “me cayó el veinte”.

A veces ese veinte cae y no nos gusta mucho lo que dice, porque tal vez implica renunciar a algo que no queremos dejar que se vaya pero que es precisamente lo que nos está haciendo más daño. En mi larga vida me he dado cuenta que cuando renuncio a algo, con toda seguridad otra cosa llega, mejor, más bonito y que me hace mucho bien.

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He comprendido que a Dios le gusta que renunciemos, no entiendo porqué, ni me toca entenderlo, solamente puedo decir que en mi experiencia, así ha sucedido no una, varias veces.

Los programas de 12 pasos son maravillosos, al menos en mi experiencia, si de algo le doy gracias a Dios es que me haya mandado a los Neuróticos Anónimos. El nombrecito “neuróticos anónimos” esta algo feo, tal vez por eso no va mucha gente. Y también hay gente que le da pena, pero como a mi realmente no me importa lo que digan de mi porque en mi vida he aprendido que van hablar, aunque yo haga lo que haga, van hablar, así que mejor elijo hacer lo que quiero y que sigan hablando.

Feliz domingo a todos.

La Loca de la Casa

La loca de la casa es un término que utilizaba Santa Teresa para referirse a su imaginación, que se empañaba en interrumpirla cuando ella estaba en profunda oración.

La frase es la mejor descripción que he leído acerca de mis pensamientos. Me han molestado mucho toda mi vida y no me han servido para nada. Ya bien cumplidos los cuarenta años me vino a caer el veinte de que los pensamientos solamente causan ansiedad e inquietud y no nos traen nada bueno.

Me refiero a lo siguiente: digamos por ejemplo que estoy en mi vehículo y estoy manejando del punto A al punto B. En mi mente se producen una serie de pensamientos: “…mis hijos …mi trabajo…  mi familia (las tres: de origen, nuclear y política)… los precios… mis actividades… mi salud… la salud de los otros…” y muchísimos temas más, muchísimos pensamientos más, todos inútiles.

Gracias a Dios, descubrí que esos pensamientos no sirven para nada. Yo antes pensaba que me ayudaban a resolver algún problema o situación que me estuviera preocupando. Luego también caí en la cuenta que la misma acción de preocuparse no sirve para puta madre. (perdón por la palabrota)

Ahora lo que hago es intentar mantener en silencio mi mente el mayor tiempo posible. Es sumamente difícil. Lograr que la mente se mantenga en silencio es … pues eso, muy díficil de lograr.

Cuando busco la solución a algún problema de los que siempre hay, mejor mantengo mi mente callada. Así, de repente, como de la nada, aparecen las soluciones. (las manda Dios) Para que podamos escuchar a Dios, tenemos que tener una mente silenciosa. Los pensamientos son generados por el ego, que como siempre, solamente busca hacernos sufrir.

Es cuando mi mente ha estado callada que me he sentido mejor, no solamente en términos de tranquilidad y paz interior, sino también de salud, aprovechamiento del tiempo, solución de problemas, respuesta a dudas y a la acción que debo tomar o dejar de tomar con respecto a lo que me está tocando vivir en ese momento. Al contrario, el desfile incesante de pensamientos discurriendo por mi cabeza, no solamente no sirve de nada sino que además, me quita muchísima energía. Genera toda la ansiedad del mundo. Generan incluso, otros problemas, inventados y que solamente existen en mi mente, no en la realidad.

He podido identificar, más o menos, los momentos en los que mi mente comienza con sus cosas. Son: cuando voy en mi coche manejando, sobre todo en carretera; y cuando salgo a caminar, los primeros kilómetros, la “loca de la casa” me ataca sin piedad. Para los episodios en coche, gracias a Dios, caí en la cuenta que si me pongo a pedir por las demás personas, la loca se calla. Entonces si pasas junto a mi mientras estoy manejando, seguramente estoy hablando “sola”, no es que esté hablando sola, estoy pidiendo a Dios por los problemas de las personas que conozco y las que no conozco.

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Escuchar música con atención, fijarme con mucho detenimiento en lo que me rodea, escribir, también me ayudan a mantener a la loca en silencio. La mujer está decidida a molestarme a que yo le haga caso a que me sienta con miedo y preocupaciones. Con el favor de Dios yo no debo de permitir que se sienta viva (la loca de la casa) pues cada vez que ella se siente así, yo me siento dolida, o preocupada, o temerosa, o cansada, y nada de eso es Voluntad de Dios.

Santa Teresa decía de su imaginación “El postrer remedio que he hallado, a cabo de haberme fatigado hartos años…, es que no se haga caso de ella más que de un loco, sino dejarla con su tema”

Santa Teresa tenía toda la razón.

Salir a caminar

Aquí afuerita de la colonia donde vivo, hay una magnífica ciclopista. Desde que vivo aquí en agosto del 2011, he usado la ciclopista para caminar.

Al principio salía con mi bicicleta. Compré una para eso; lo cierto es que no me gustó para nada, ya que cuando me encontraba en la misma pista con otra bici o con un peatón, me iba de lado y estuve a punto de caer no una sino varias veces. Además, me perseguían los perros de los vecinos (los perros propiedad de los vecinos) en más de una ocasión tuve que salir en mi bici armada con salchichas que les tiraba a los perros para distraerlos y poder pedalear lejos de ellos… nunca he sido muy ducha con la bici es la verdad.

Así que mandé la bici a volar y comencé a usar dos mis piernas para avanzar por la ciclopista. Dentro de las muchas, muchas bendiciones que debo agradecer y agradezco a mi Poder Superior, está ciertamente la de esta ciclopista.

He salido a caminar más o menos tres veces a la semana desde el 2011, así que podemos decir que ya lo hago de forma regular, ya son casi siete años. En esos siete hermosos años de hacer este ejercicio, no he bajado ni 500 gramos, ya que la caminata no es un ejercicio que digamos sirva para quemar muchas calorías. Cuando le echo muchas ganas, llego a caminar unos 7 ú 8 kilómetros, lo cual me sirve para quemar 350 calorías aproximadamente. Llegando a mi casa me zumbo un vaso de exquisita Coca-Cola y ¡listo! ahí fueron recuperadas las mismas.

Más bien, mis caminatas lo que buscan y ciertamente logran es lo siguiente:

aves selva bajaa) Contacto con la naturaleza. La ciclopista está rodeada de árboles y arbustos, los cuales tienen en sus ramas diversos pájaros, ardillas, insectos, y muchos de ellos, flores. Cuando salgo por la noche, las flores sueltan un aroma…mmmm… celestial. Cuando salgo de día, los pájaros están pía y pía, comunicándose quien sabe qué cosas muy interesantes. Cuando salgo a las 6 pm, exactamente a esa hora, la bandada de “piches” se van volando todos juntos hacia los árboles donde pasarán la noche, que sospecho son los de la glorieta del “Pocito”. Van haciendo mayúsculo escándalo, y cuando llegan a su árbol, antes de quedarse dormidos, también pegan unos cuantos gritos.

luna llenab) La luna y las estrellas. Cuando salgo a caminar de noche, la luna me acompaña y camina conmigo. A veces, también hay muchas estrellas. Hay tramos a los que no llega la iluminación artificial y se pueden apreciar las bellas estrellas del cielo yucateco, bellísimas, en todo su esplendor. De la luna, ¿qué más puedo decir si no se ha dicho todo? Tanto si es redonda o en cuarto creciente o cuarto menguante, con su conejo o sin su conejo, la luna es una excelente compañera echándome luz y siendo eternamente bella bella cada vez que me la encuentro.

c) Mis pensamientos…NOT. La “loca de la casa” que decía Santa Teresa. Todos tenemos en nuestros cerebros una loca que nos está diciendo cualquier cantidad de pendejadas y tonterías. Alimentada por mi ego, la pobre loca que habita mi cerebro, rara vez tiene razón. Prefiero que esté callada la condenada. Cuando puedo o quiero caminar más de 4 km, mejor aún superando la barrera de los 5 kms, la loca se queda callada. Es cuando me comienza a dar trabajo el esfuerzo de caminar, empiezo a sentir un poco que los músculos me molestan y que tengo que concentrarme en mi respiración. Esos momentos son mágicos, que es cuando estoy realmente viviendo aquí y ahora. Son momentos maravillosos, cuando mi ego se queda en silencio.

d) Mi música. Siempre salgo a caminar con mi teléfono al cual he dotado de una buena dotación de canciones, que pueden ser animadas como “Tarzan Boy” o nostálgicas como “Life in a Nothern Town” o tristes como “Blower’s Daughter” o buenísimas para elevar el paso y el ritmo como “Stayin Alive” pero no la versión de los Bee Gees, sino la versión de N-Trance.  Amo la música y salir a mis caminatas me da la oportunidad de escuchar por lo menos una hora si no es que hora y media de excelentes canciones.

20171231_161332Pues bien, helo aquí. La felicidad no tiene nada que ver con dinero. Salir a caminar me cuesta cero pesos. Gracias a Dios que tengo un par de extremidades para caminar, que tengo la ciclopista cerca de mi casa y que tengo un lindo teléfono para oír la música. Gracias a Dios por todos los árboles, pájaros y flores que me encuentro y Gracias a Dios por la luna, que ciertamente no la puso ahí para mi, pero que me gusta pensar que la puso ahí para que me acompañe en mis caminatas.

 

Durante muchos años he caído en una especie de prisa y autodemanda por cubrir necesidades reales o imaginarias.

Tengo casi 45 años y siento que toda mi vida he trabajado para marcar con palomita el pendiente de la lista. Terminar la primaria, la secundaria, terminar la carrera, titularme, matrimonio, hijos, empleo, en fin.

to do list

Eso no estuvo ni bien ni mal, solamente así se dieron las cosas y se acabó. Y ahora, quiero agarrar mi lista y tirarla a la basura. Ya no quiero vivir resolviendo pendientes. Quiero disfrutar y tranquilizarme, quiero vivir sin prisa.

Un día a la vez. Siendo razonablemente feliz en esta vida, e inmensamente feliz en la que viene. Si Dios quiere, claro.

Yo sé que, la gente que me quiere me quiere aunque no cumpla metas. No es por eso que me quieren. Me quieren porque sí. Si dejo de cumplir metas, igual me van a querer.

La gente que no me quiere, no me quiere aunque cumpla muchas más metas, mejores, más ambiciosas. No me quieren y no hay más que hablar. Ni me querrán jamás. ¡Bien por ellos!

Si me tardé mucho o poco en lograr el valor necesario para tomar esa lista y romperla en pedacitos y los pedacitos echarlos al bote, no tiene la menor importancia. Lo que sí es relevante, es no caer en la obsesión, de que mañana lunes quiera correr, recuperarla, con cinta scotch pegarla, y seguir trabajando para poner palomitas.

Es posible que en el futuro surja otra meta. De hecho, la estabilidad es la mejor plataforma para un nuevo comienzo. Disfrutar, agradecer, y sentirme relajada con respecto al futuro, porque lo pongo en manos de Dios y Dios no tiene por costumbre, dejar mal ni traicionar a nadie. Lo que sí hace, es apoyar con toda la fuerza que dispone, los deseos de salud y bienestar de todos nosotros.

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El amor durante nuestras vidas

A lo largo de nuestras vidas sentimos diferentes tipos de amor:

Niñez. Amamos a nuestros papás, maestros, y los que están ahí para proveernos de seguridad, alimento, diversión, juguetes. El amor es una especie de moneda de agradecimiento por las cosas y los afectos que nos dan. No es desinteresado. Al contrario, solamente busca obtener algo a cambio.

Adolescencia. Comenzamos a ver a los que son de nuestra edad. Damos amor y queremos amor a cambio. Nos llaman la atención algunos chamacos de la misma edad que nosotros porque al verlos nos parecen perfectos, cuando hablan nos parecen perfectos, cuando se sientan en su mesabanco y escriben su tarea perfecta nos parecen perfectos. Queremos que nos quieran. Queremos que nos abracen. Sentimos desesperación porque no lo obtenemos inmediatamente. ¿Porqué no me ama, si yo lo amo? ¿Porqué prefiere estar con esa otra niña? ¿Ella es más bonita que yo, más simpática? (todavía no entra la pregunta ¿tiene más dinero?) ¿Qué hacer, Dios mio, qué hacer?

Juventud. Comienzo a ver el amor como lo que verdaderamente es: un camino para formar una familia. Cuando comienzo a pensar en la familia es cuando realmente busco y encuentro algo real. No solamente emociones, sino solidez y realidad.

Amor a los hijos. Aquí aprendo a amar sin esperar nada a cambio por primera vez en mi vida. Entiendo lo que es amar porque eres, no porque me puedes dar algo en devolución. Comprendo que amar es algo continuo, no se detiene ni por un segundo, y el resultado vale verdaderamente mucho la pena. Guardadas las debidas proporciones, aquí incluyo el amor a los animales.

True love is like ghosts, which everybody talks about and few have seen. François de La Rochefoucauld

Amor a las personas que no te tocan de nada. Paralelamente a todos esos amores, a la familia, a la pareja y a los hijos, hay amores que quienes lo reciben, ese amor, no nos tocan de nada, a veces ni los conocemos. Por ejemplo, algún artista, algún equipo deportivo, alguna persona que admiro. Es amor muy emocional y muy recomendable, porque aunque sí esperamos mucho de quien amamos, finalmente sabemos que no pasa nada si el equipo pierde o si el artista se casa con otra: No pasa nada.

Amor a lo que hacemos. Este amor es práctico. Se trata de cultivar acciones que tengan una respuesta positiva hacia nosotros, aumentando nuestra autoestima, generando éxito personal. Aumenta el amor cuando hacemos mejor nuestro trabajo.

Amor al país, a la naturaleza. Pues es donde hemos nacido, crecido y donde están nuestras familias de origen y nucleares. Los amamos de forma interesada porque queremos obtener algo a cambio, sin embargo se siente feo y doloroso cuando vemos otros seres humanos de nuestro mismo país o de nuestro mismo mundo sufriendo.

A coward is incapable of exhibiting love; it is the prerogative of the brave. Mahatma Gandhi

Amor a Dios. El amor a Dios es una mezcla de todos los amores, porque en determinados momentos puede ser completamente interesado; puede ser amor arrepentido por haberlo lastimado con nuestro comportamiento. Es a veces intenso, a veces relajado. A veces desconfiado, a veces reclamando. Es ciertamente el amor que siempre recibimos, de forma paciente, eterna y sin medida.

Love is the beauty of the soul. Saint Augustine