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Se murió alguien que me caía mal

Es la primera vez que me pasa. Las personas que “se me murieron” antes, eran o parientes, personas mayores que yo, por ejemplo, papás, abuelos, tíos; o personas de mi edad más o menos mi generación, pero que me caían bien o no tenía el gusto de conocerlos.

Hasta que, esta semana, se murió una persona que me caía mal.

Yo también le caía mal. Se notaba clarito que él no me soportaba.  Y yo no sé si pude disimular mi desagrado, que sentí hacia él;  pero creo que no. Hay una idea en psicología que dice: “el otro sentirá hacia ti lo mismo que tu sientes hacia él”. Como sea, estoy segura de que yo le caía muy mal. Cuando hablaba, yo, él inmediatamente veia su teléfono con mucha atención como si estuviera viendo la Piedra Rosetta o el final de la serie de Luis Miguel. Incluso algunas veces, de plano, se salió cuando yo entré. Varias veces, lo caché subiendo los ojos al cielo cuando yo hice algún comentario.

Cuando me lo dijeron, “se murió Fulano” lo primero que pensé fue “chispas que mal me caía” pero, en cambio, dije: “¡pobre!”

Y sí, sinceramente me da pena, porque él no quería morirse, igual que nadie o la enorme mayoría no queremos morirnos.

Luego me dijeron: “¿vas a la misa”? y yo pensé: claro que no, si me caía re mal.  Sin embargo, realmente uno puede rezar por el alma de cualquiera aunque no me cayera bien. Incluso se entiende  que el valor espiritual es mayor si estás rezando por alguien que no es tu persona favorita en el mundo.

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Otra idea que he leído es que cuando alguien no nos cae bien, en realidad son defectos o problemas de UNO MISMO que le estás adjudicando al otro. Es decir, quien no me caigo bien es, yo misma, y le cobro la factura al otro que ni culpa se tiene. En efecto, él era muy parecido a mi, en muchos aspectos.

Una persona me dijo que cuando el que conoces es el que murió no tiene mucho caso ir ni al velorio  ni a la misa. Luego vas y no conoces a nadie y al único que conocías no está precisamente en la posición de saludarte ni platicar contigo. Esa persona me dijo “así que, si al único que conocía era el muertito, ¡pues no voy!”

Siguiendo esta lógica no fui, pues no conozco a sus deudos, a sus parientes, y al pobre, yo le caía bien gorda. Capaz se levantaba para decir que “saquen a Lucía de mi velorio, ¡cómo se atreve! ¡la desfachatez!”

Hubiera sido algo digno de contarse.

Una más por Aretha

El día de hoy, 16 de agosto de 2018, supimos del fallecimiento de Aretha Franklin y ha sido la oportunidad para que personas muy importantes a nivel mundial, en el mundo de la música y de la política, gobernantes y líderes, publiquen algo, unas líneas, en honor de la incomparable Aretha.

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Yo también ya hice lo mío, publicando su foto en mi muro de Facebook, y secándome las lágrimas de tanto en tanto aquí en mi mesa donde trabajo (y donde todo el mundo me puede ver, así que he tratado de ser discreta con las de cocodrilo).

Es un misterio para mi, porqué me afecta más el fallecimiento de alguien que no conozco, que de otras personas que sí conozco. Cuando murió Philiph Seymour Hoffman, estuve triste varios días. Cuando falleció David Bowie, no me calentaba ni el sol, lo mismo con Prince. Todavía me siento apenada cuando escucho la música de Robert Palmer, la de Davy Jones o la de Linkin Park;  y ni que decir la de George o John.

En cambio, he de admitir que han fallecido personas que conozco, con las que hablé, que eran incluso parientes… y no me pongo tan triste ni me pesa tanto.

¿Será ridículo? No lo creo. Estas personas que no conozco en persona pero que me entregaron su arte -a  mi y algunos millones de personas más- estuvieron conmigo cuando estuve triste, cuando enojada, cuando contenta y cuando enamorada.

Me emocionó verlos actuando o cantando; me echaron porras cuando hacía ejercicio; me ayudaron a dormir en las noches inquietas.

Me preocuparon con sus problemas y me sentí feliz cuando los resolvieron o cuando lograron éxitos de ventas o rompieron records de taquilla. Me son tan familiares como la familia y puedo llamarlos, tal vez, mis amigos “famosos”.

Descanse en paz Aretha y ahora que está en el más allá rodeada de todos los que se nos adelantaron, nos quedamos con su música fabulosa, vibrante, su voz espectacular y única; hasta que nos llegue a nosotros el momento de dar el gran salto y tal vez nos encontremos en una de esas avenidas misteriosas, llenas de  maravillosa música como la que ella nos regaló Miss Aretha Franklin here on Planet Earth.

Well, this was a hard day

Very early in the morning I receive the very bad news of a dear friend of mine who passed away. In a manner very unexpected, she was’nt exactly young but she was’nt old either; she was in perfect good health. She had a problem with her kidney and her body coould’nt pull up with it.
She had an brain hemorrage, and was declared death; her family decided to unplug the cord; she took more than usual in dye all togheter. It was very hard for her only son, who is around my age (I’m forty-two); her husband must be devastaded.
I got to know her around 1990,  and we were’nt exactly close; but when I got to meet her she always was nice to me; she was a very nice woman, very joyfull, very happy; I never ever listen to her complaining; she was always with a smile, thankfull for life, traveling a lot, working a lot.
So, this was very bad news; I actually kind of don’t believe it.


God Bless you, Abi