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La tribuna

En los programas de 12 pasos, como el que yo practico, existe una herramienta que se llama la “tribuna”. Es un mueble “podium” detrás del cual te paras y tienes 15 minutos para hacer catársis. Es una maravilla poder echar para afuera todo eso que te está comiendo por dentro. Las personas que te escuchan, no pueden o no deben decirte nada. No deben darte consejos ni ofrecerte ayuda. Si necesitas ayuda, más personal, para eso existe la figura del “padrino” a quien uno se acerca en privado y le pide que lo ayude.

Con frecuencia yo hablo de mis hijos en la tribuna. Y toda vez que es un instrumento de catársis, pues ni modo, he de admitir que hablo de mis hijos en tanto cuanto me generan dolores de cabeza. Ese es el chiste, compartir de viva voz las preocupaciones – los corajes –  los dolores – las penas – los nervios y la ansiedad.

Así lo hice hace algunos días y al bajarme de la tribuna, acto seguido hizo uso de ella una compañera joven, guapa y muy inteligente, para decir que ella no quería tener hijos nunca en su vida never ever in her life. Y la verdad me sentí muy mal. Me imaginé que ella, por escucharme, había decidido librarse o privarse de una de las más maravillosas bendiciones de Dios, y para mi, la más maravillosa de las bendiciones, que es, tener hijos.

Me hago la nota mental de compartir en la próxima tribuna…

  • La emoción que me dio el martes por la noche de ver a Pablo tocando su guitarra en el coro de la escuela
  • La tranquilidad que sentí cuando Andrés me hizo una descripción detallada de las fechas importantes de su escuela: día de ingreso, día de pago, pendientes, etc.
  • Lo fantástico que es cuando ambos se acercan y nada más porque sí, me dan un besito y un abracito
  • La felicidad que siento cuando se ríen de mis chistes, que me esfuerzo mucho en que sean muy chistosos, solamente para ver que se ríen de mis chistes
  • Lo orgullosa que me siento cada vez que los veo entrar por la puerta, o yo entro por la puerta y los veo. En 17 años, qué serían, ¿unas 50 mil veces?
  • Lo emocionante que es cuando les compro algo, que sé que les va a gustar, y sé que voy a disfrutar, yo más que ellos, ver la expectativa y el agradecimiento en sus caras
  • Lo agradecida que estoy con Dios de su salud, su personalidad, sus pensamientos, sus inclinaciones, sus parecidos, sus pequeñas ambiciones.

No tiene nada de facil. Solamente tiene todo de espectacular. Tener hijos es lo mejor del mundo.

Mamá que trabaja

En mi lugar de trabajo, Fundación Bepensa, la estructura es como sigue: hasta arriba el Presidente del Consejo, luego el Consejo, luego el Gerente y luego dos jefes de proyectos, uno de los cuales soy yo. Hace algunos días, regresando de Tizimín, el Gerente le dijo al Presidente: “Fernando, ¿cuándo quieres que nos reunamos para revisar pendientes?” Fernando le contesta, medio serio medio en broma, “¡Cuándo Lucía quiera! ¡qué decida Lucía!”

Todavía medio sin entender, le dije “Fernando, a tus órdenes” Su respuesta fue: “las últimas dos juntas te saliste a la mitad. Así que tú eres la más ocupada. Así que ¡tu pon la fecha!”

Roja como un tomate, o como el logo de Coca Cola, tuve que reconocer la absoluta verdad del comentario. La junta anterior tuve que salir antes de tiempo porque era la obra de Teatro de mi hijo Andrés. Y la junta anterior a ésta, igual me tuve que retirar antes de que termine por que era el festival de fin de curso, también de mi hijo Andrés.

Roja como el logo de Coca Cola, y muy muy apenada, le dije bajito:  “…es que junio es un mes muy complicado…”

Cuando se es una mamá de trabaja, yo no puedo hablar por las demás mamás, pero puedo hablar por mi. Yo como mamá que trabaja me queda muy claro que mi prioridad es ser mamá. Mis jefes lo saben y también mis patrones y creo que se lo he dicho a toda la empresa. Primero mis hijos. Fin de la discusión.

Eso no quiere decir que yo soy la mejor mamá del mundo, lejos de eso, ni que me vayan a dar un premio por mis extraordinarias dotes como madre y esposa, para nada. Solamente quiere decir que en la vida hay prioridades y para mi me queda claro cuales son las mías. Tampoco quiere decir que yo dejo tirado el trabajo, que no cumplo mis objetivos, que no repongo el tiempo de trabajo que me conceden para ver cosas de mis hijos;  y que lo hecho todo, de la mejor manera posible, haciendo mi mejor esfuerzo.

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Soy una mamá que trabaja feliz porque me encanta lo que hago, y en Bepensa nunca de los nuncas me han negado un permiso para atender situaciones que tienen que ver con mis hijos. Mi esposo también está muy pendiente y ahí la vamos llevando. Y mis hijos han tenido que aprender que hay cosas que no se pueden hacer porque su mamá trabaja.

Quedamos en que la próxima vez que nos veríamos sería el tres de julio y … no voy a poder ir por un trámite de mi hijo Andrés que a fuerza tienen que ir ambos papás. Parece chiste. Muerta de la verguenza le pedí muchas disculpas a Fernando, y él, de lo más amable y comprensivo, supo entender.

Así es esto, en la vida hay prioridades.

Pablo Rapa-Nui

Cuando yo estaba chava, adolescente, una razón suficiente para no salir con mis amigas era “mi papá no quiere”.

Le preguntaba a mi papá #pájaro: “Papá, puedo salir con mis amigas” y muchas veces, muchas veces, la respuesta de #pájaro era “no, no quiero que salgas. Quiero que te quedes aquí (en la casa)”

Yo, me encogía de hombros y ni modo, otro día será. Nunca sentí que era motivo para cortarse las venas porque siempre me ha gustado estar sola y siempre me he entretenido escuchando música, leyendo o escribiendo mis tonterías.

Fluida y Eléctrica mis hermanas, se casaron y se fueron de la casa muy jóvenes, Fluida tenía 19 y Eléctrica 21. Mi hermano Rafael también se fue muy joven a EUA. Yo tenía 12 años y en la casa de cuatro hermanos, solamente quedaba yo. Tal vez  por eso, #pájaro no estaba proclive a dejarme salir. Tal vez pensaba “se van demasiado pronto, mejor aprovecho ahora que puedo”

El sábado pasado mi hijo Pablo viene y me dice “¡mamá! ¿puedo ir al cine con Fulanito? vamos a ver Cars a la Plaza Altabrisa” La respuesta fue NO, y boba de mi, comencé a darle razones:

“No hijo, no tengo dinero hijo tuve que hacer unos pagos” “¡Yo tengo!” me dice Pablo y procede a darme una explicación de cómo vendió una de esas cositas que se conforman de tres círculos y que usan para girar entre los dedos y por lo tanto, cuenta con 300 pesos.

“No, hijo, de todas formas, aunque tengas dinero, hoy ya dí muchas vueltas en coche y estoy cansada, además hay una ropa que tengo que lavar, no puedo llevarte” rápidamente, Pablo tenía la respuesta a la mano “¡Me voy en UBER!”

Esto me hizo reír. “Tú no te vas en UBER a ningún lado” “¿porqué?” “Porque estás muy chico y puede ser peligroso” “Fulanito de tal, ¡¡su mamá lo deja ir en UBER!!” “Me vale gorro, Fulanito no es mi problema, ¡¡mi problema en este minuto eres tú!!”

En ese momento, la discusión se ponía más acalorada. Me encontré a mi misma dándole explicaciones a mi hijo de 14 años acerca de mis desiciones! Y me acordé, como un rayo de luz, del #pájaro diciéndome: “no puedes ir, no quiero que vayas, quiero que te quedes en tu casa”

Así que le dije: “Pablo, no puedes, no quiero que vayas, quiero que te quedes en la casa”

Pablo estaba lleno de asombro. No podía entender que no necesito razones. “No quiero” es una razón más que suficiente, y lo seguirá siendo, mientras dependa de mi y de su papá, financiera, emocional y físicamente. Así está organizado este mundo y yo no voy a cambiarlo.

Lo único que pudo hacer Pablo, toda la tarde, es poner una cara de tres metros de largo por dos de ancho, que las cabezas gigantes de la isla de Rapa Nui, se quedan imbéciles a su lado.

Asimismo, nos hizo partícipes de su aburrimiento y en marcado contraste, lo divertido que estaban los otros niños, varias veces durante la tarde, a lo  cual nosotros, el papá y yo, lo ignoramos olímpicamente.

Así es la vida…

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La participación de mis hermanas en mi matrimonio

Ahora que han comenzado los festejos por mi 19 aniversario de boda, el próximo 6 de febrero, me permito narrar como es que Ricardo decidió casarse conmigo, decisión en la que mis hermanas tuvieron mucho que ver.

Mis hermanas son dos; tienen unos nombres muy raros. Tengo 47 años, y nunca he conocido otras personas que se llamen como ellas. Para no identificarlas públicamente, diré que una es mi hermana “Eléctrica” y la otra mi hermana “Fluida”

La historia comienza en que yo tengo 25 años, estoy en mi trabajo, el cual disfruto mucho y como siempre soy una workaholica. Todos los días llego a la oficina de primero, me voy de último y me siento completamente feliz.

En eso llega una amiga que se llama Mireya con su tremendo anillote de compromiso. Huge diamond. Ella en los cuernos de la luna. Me da genuino gusto y alegría, y así se lo digo. “Se merecen toda la felicidad del mundo!” Mireya me vio con compasión y me dijo: “no te preocupes Lucy. También llegará para ti”.

¿Llegar para mi? Por lo más sagrado que no se me había cruzado por la cabeza la idea de casarme. Lo mio era trabajar y no tenía nada más en mente. Pero Mireya tenía un punto. Si yo ya tenía 25 años y ni siquiera tenía novio!! Tenía que ponerme las pilas. Tengo que conocer a alguien, tenemos que ser novios un tiempo razonable, me da el anillo y por lo menos un año para planear la boda! Ya se me hizo tarde!!

Acto seguido, me fui a vivir a México. Me inscribí para estudiar una maestría y conseguí un trabajo. En ese empleo, conocí al que hoy es mi marido: Ricardo. Nos hicimos novios. Con el objetivo de que Ricardo conociera a mi familia, viajamos a Mérida.

Aquí comienza la intervención de mis hermanas en este proceso. Fluida y Eléctrica conocen al chavo, les parece agradable, educado, buena persona (lo es) y se encierran en su cuarto donde hacen sus planes. Se ponen sus gorros en punta y dicen unas palabras mágicas. Discuten un plan. El plan tiene tres pasos. Tenía que completarse en ese breve fin de semana, que Ricardo estaría en Mérida.

  1. Llevarse a Ricardo a Telchac. Eléctrica tenía una casa preciosa en la playa, en una playa preciosa que se llama Telchac. Se llevaron a Ricardo a Telchac. Le dijeron: mira que cerca está la playa de Mérida! Ricardo quedó extasiado
  2. Al día siguiente, muy temprano, al Estadio Salvador Alvarado. Ricardo le gusta el ejercicio. El Estadio Salvador Alvarado es la meca del deporte y el entrenamiento para todos los gustos. Tenía algo que a Ricardo le gustaba mucho y que en la Ciudad de México casi no hay: árboles. Y lo mejor, del estadio, es que era gratis. Completamente gratis. Ni un peso. Ricardo no lo podía creer.
  3. Finalizaron la estrategia con una visita al restaurante La Pigua. Marisco fresco y delicioso! Ricardo estaba en la sétima nube. Fluida y Eléctrica se miraban una a la otra, completamente seguras de que lo habían conseguido.

De vuelta en la ciudad de México, Ricardo me dice: me quiero casar contigo. “¿Estás seguro?” le dije. “Piénsalo muy bien.  Luego no hay vuelta atrás!!” Ricardo solamente pensaba en Telchac, los mariscos, los árboles y el estadio Salvador Alvarado completamente gratis. “Estoy seguro. Me quiero casar contigo”

Ya ven… Fluida y Eléctrica tuvieron razón.

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La marcha

Cuando mi mamá estaba a punto de morir, esta amiga me habla y me dice: ¿Cómo te ayudo? Le dije “si no logro organizarme, te pediría que pases por mis hijos a su clase de inglés y me los lleves a mi casa”

Al día siguiente, lo que hizo mi amiga fue pasar por mis hijos a la salida de la escuela, se los llevó a su casa, les dio de comer, vio que hicieran la tarea, los llevó a clase de inglés, los recogió de la clase de inglés, y me los llevó a mi casa. Para cuando yo llegué a las 9 de la noche después de haber estado toda la tarde con mi mamá, encontré a mis hijos cenados, bañados y listos para dormir.

Eso, señoras y señores, es lo que yo llamo una amiga.

Siento tristeza porque me parece que esta linda, inteligente, muy bonita amiga se está alejando de mi por el tema de las iniciativas referentes al matrimonio igualitario y lo que al parecer dirán los libros de texto en las escuelas acerca del sexo.

Chispas, estoy llorando mientras escribo esto.

Yo soy católica y creo y me gusta rendir culto en un Dios, en un Jesús, amoroso. Que está con los pecadores. Que dijo que vino a curar a los enfermos. Que no gusta de los hipócritas ni de los mediocres. Que dijo aquello de la primera piedra. Me identifico y hallo gran consuelo en ese Dios porque me cae como anillo al dedo y me pongo el saco con sus enseñanzas. Yo soy perfectamente pecadora, estoy enferma espiritualmente, pido que Dios me consuele, no que me juzgue.

marchaNo estoy muy inmersa ni profundamente enterada de lo que sucede acerca de estos temas. Es más, casi todo lo que sé, lo sé por lo que he leído en el internet y en whattsapp. Con la seguridad que me da la ignorancia, me atrevo a comentar:

a) No entiendo cuál es el problema con que dos personas del mismo sexo se casen por el civil. Me pongo en sus zapatos y pienso, si yo hubiera querido casarme con mi marido y la ley me lo hubiera impedido, la verdad, no me hubiera gustado. Otra cosa es que la Iglesia Católica no lo permita. Eso es cien por ciento admirable, que se mantenga firme en lo que ha venido predicando hace siglos. Pero, las leyes civiles, que aplican para todos, esas sí deben ser iguales para todos, aunque a mi me guste el helado de fresa y al vecino le guste la pasta de guayaba.

b) No entiendo cuál es el problema en que estas uniones civiles, estos contratos, se les llame “matrimonios”. Más bien, me atrevería a preguntarles, señores, señoras, ¿de verdad quieren que se llame “matrimonio”? Entiendo que hoy por hoy el 50% de los matrimonios se disuelven y de los que se mantienen, hay una bola de aberraciones y barbaridades que se cometen, a veces a escondidas, otras veces a los ojos de todo el mundo: infidelidades, con personas de otro o del mismo sexo, intercambio de parejas, costumbres sexuales medio raras, violencia física y psicológica, inmadurez emocional, neurósis, robos, deslindes, abandonos, abusos de confianza… abundan los matrimonios llenos, plagados de costumbres y acciones nada lindas. ¿Qué es lo que tanto quieren alcanzar? Mi humilde opinión es que esta batalla ni vale la pena pelearse.

c) No entiendo cuál es el problema en que estas personas del mismo sexo que se unen vía contrato para ser pareja, y formar una familia, adopten niños. Me ha tocado ver y saber y conocer acerca de abuso y maltrato infantil, violaciones de padres y madres a hijos e hijas, relaciones incestuosas, maltrato físico y psicológico, en familias de todos los niveles económicos. No creo, de verdad no creo, que los papás del mismo sexo hagan un peor papel del que hemos hecho los  heterosexuales como mamás y papás. El alto nivel de neurósis en las poblaciones actuales me dice que esas infancias no fueron tan felices, por cualquiera que fueran los motivos.

d) Entrando al tema de los libros de la SEP. Al parecer los libros de la SEP del futuro explicarán que el niño puede escoger su sexo.  Yo creo que a la escuela se van a aprender conceptos académicos; y los valores y los principios se aprenden en casa. Cuando yo era chica, recuerdo claramente haber visto unos anuncios o volantes en los que decía: “ESTOS SERAN LOS MAESTROS DE SUS HIJOS” y unos dibujos de Marx, Lenin y Stalin. Según estos volantes, los libros de la SEP estaban llenos de doctrina comunista. Todos los niños de ese entonces hoy seríamos rojos. ¿Qué fue lo que pasó? Que en 1989 tiraron el muro de Berlín, precisamente miembros de mi generación, y hoy por hoy el comunismo casi que ha desaparecido. Vayan a las oficinas del Partido del Trabajo, a ver qué encuentran. ¿A qué me refiero? A que, a final de cuentas, el amor gana, lo correcto predomina, lo bueno del ser humano prevalece. Los libros de texto pueden decir misa y simplemente no se les hace caso. Los valores que aprendemos y enseñamos en la casa, esos son los importantes. Desde hace varios años es permitido que mis hijos, a partir de que tienen 10 años, pueden ir a pedir condones a la clínica de salud, y es obligación que se los den gratuitamente. ¿Saben cuántas veces han pedido condones mis hijos? Sí lo saben. Lo saben muy bien.

e) Con respecto a que vayan todos al mismo baño, les comento que mi esposo hombre y yo mujer compartimos el mismo baño hace casi 19 años y no ha pasado nada. Tengo dos hijos varones pero si tuviera una niña, también tendrían que compartir el baño. Claro, no es lo mismo que sean esposos o que sean hermanos a que sean completos extraños. Pero si la igualdad de derechos exige que a veces hayan cosas que no nos encantan, me imagino que no queda más que respetar.

Alguna vez leí en el internet: es que si esto del homosexualismo sigue dándose, sigue incrementándose, eventualmente se acabará la especie humana. Ladies and Gentleman, la raza humana se acabará mucho antes que eso suceda, con tanta contaminación, con los errores financieros, la sobre explotación de los recursos naturales, las guerras, las armas sofisticadas, los Donald Trump  del mundo, etc etc.

Acerca de la marcha, estoy a favor de ella. De esa y todas las marchas, ya que todo el mundo tiene el mismo derecho de expresarse y manifestarse a favor y en contra. Me gustaría, no que a nadie le importe mi opinión, que las personas que asistan a la marcha lo hagan con convicción y convencimiento profundo, no porque “es lo que hacen las otras mamás del salón” o “para que me vean”

Y por último, me gustaría si fuera posible, que también hiciéramos marchas en contra de la corrupción,  del aborto, el cual detesto, y del maltrato infantil, el cual aborrezco. Todos los temas son importantes, todos somos personas, todos tenemos un alma y somos hijos de Dios.

Una historia absolutamente teatral

Todo iba bien con esta pareja hasta que se fueron a la quiebra. El tomó algunas desiciones equivocadas y se quedaron literalmente sin un peso. Siguieron tomando otras decisiones llevados ahora por la desesperación y peor les fue.

aaa teatroElla tomó al toro por los cuernos y a base de mucho trabajo y esfuerzo logró sacar adelante a toda la familia, incluyéndolo a él. Le fue tan bien que compró una casa y realizó varios viajes y en general tiene un estilo de vida cómodo y agradable.

Ella es tremendamente dinerista, su plática gira al rededor del dinero o de las personas que tienen dinero. Por ejemplo, una vez que la vi lo primero que me dijo es que había estado en una cena donde también estaba Raúl Salinas de Gortari. Gente con dinero, el costo de la vida, sus necesidades económicas, sus aspiraciones de viajes y coches. Esa era su plática. Personalmente, se puso una meta financiera en la cabeza y la logró y creo que hasta la superó.

Hasta aquí todo bien. Pero… el pobre hombre que había fracasado con el negocio, que había tomado las decisiones equivocadas que los llevaron a la quiebra a toda la familia, se convirtió en una especie de mueble. Se deprimió muchísimo y nunca volvió a salir adelante. Apenas conseguía trabajitos por unos cuantos miles de pesos que obviamente no solo no alcanzaban a mantener a la familia, sino que mucho menos alcanzaban a cubrir las aspiraciones monetarias de la mujer.

Cuando este hombre tuvo éxito, tuvo mucho éxito. Casota, carrazos, viajes, escuelas privadas, joyas, relojes, “name it and you can have it”. Cuando cayó de la parte de arriba de la rueda de la fortuna, cayó con fuerza, se estrelló en el piso y se quedó ahí tirado.

El caso es que la mujer, lo mantuvo durante 28 años. Lo mantuvo bien, además, ya que con su trabajo consiguió comprar un departamento en una excelente colonia, tenían servicio de planta, nunca faltaban tres buenos alimentos y demás. Sin embargo, quedó tan resentida, que todos los días, o la mayoría de los días, le decía cosas horribles a él. Eres un imbécil, no sirves para nada, no puedes mantener a tu familia, mírame como trabajo, eres un inútil, estoy cansada de trabajar, tú no me ayudas, nadie me ayuda, muchas otras frases llenas de resentimiento. Hasta que un buen día, sin que nadie se lo esperara, él agarró y se murió.

¿Lo mató ella con su desprecio? Puede ser. Lo que nunca entenderé es porqué razón él no agarró su ropa, salió por la puerta y nunca regresó. Porqué aguantó tanta vara. Porqué nadie le dijo a este hombre cuando era niño que los errores que comentemos no implican que tenemos que pagar la factura por el resto de nuestra vida. Porqué nadie le dijo que hay límites que nosotros mismos ponemos y debemos respetarlos, nosotros mismos.

Ella está ahora encantada jugando el papel de viuda. Todo el mundo le compra su teatro. Las cosas salen bien para algunas personas, ni hablar.

El peor error de mi vida

Tengo 46 años y el peor error de mi vida es el siguiente. Cuando mi hijo Andrés tenía 4 años entró a 1 de kinder. En enero de ese curso escolar me manda llamar la maestra y me dice que Andrés tiene un asunto relacionado con la distracción. Me dice que mi hijo “no obedece órdenes de dos o tres pasos” y que no está al mismo nivel de aprendizaje que los otros niños. Por ejemplo, los otros niños pueden contar hasta 100 y mi hijo no; pueden deletrear el alfabeto hasta tal letra y mi hijo no; etc etc.

Me aconsejaron que vaya a terapia (el niño, no yo) y a partir de ese momento comencé una intensa búsqueda de una solución a través de terapistas, pedagogos, psicólogos y psiquiatras infantiles que duró varios años.

Mientras tanto, cuando llegó el mes de junio la directora de la escuela donde mi hijo estudiaba primero de kinder me mandó llamar y me dijo: tiene usted dos opciones: para que continúe en esta escuela, tiene que cursar otra vez el 1 de kinder; si no acepta, mejor que se vaya a otra escuela.

Ese fue el peor error que he cometido en mi vida: aceptar que mi hijo repita el primero de kinder. No sirvió para nada. No sirvió absolutamente para nada. Acabé sacando a mis dos hijos de esa escuela. Acabé retirando a mi hijo de todas las muchas terapias, consultas, médicos a los cuales lo metí buscando una solución. ¿Solución a qué? Al día de hoy, no lo sé. Durante dos o tres años le di metilfenidato, conocido como “ritalín” “concerta” “modiodal”. No le sirvió de nada, solamente le quitó el apetito, y su aprendizaje siguió siendo resultado de las “ganas” o del “gusto” que tuviera por la materia, igual que todos nosotros los “normales” que no tenemos TDA o TDAH. El medicamento se los supendí uno o dos años después.

El haber repetido el curso escolar ha ocasionado que sea un niño de 14 años cursando 1 de secundaria. Acaba de pasar a segundo de secundaria. Sus compañeritos de clase tienen 12 años, si acaso 13 años, y le quedan chicos. Además, me salió alto, así que se destaca más aún la diferencia con los otros compañeritos.

ANPATodos esos terapeutas, psicólogos, psiquiátras, pedagogos, que consulté, coincidieron, sin excepción, que Andrés algo tiene, relacionado con la distractibilidad. Nunca les creí. Al sol de hoy, no veo que mi hijo tenga nada. Tuve que ceder porque estaba joven e insegura y porque reza el adagio que no puede ser que todos estén mal y yo sea la única que estoy bien. Pues, ¿saben qué? Si puede ser. Me ha pasado, varias veces, no solamente en esta situación, sino en muchas otras.

Al día de hoy, Andrés no toma medicamento, hace muchos años que no va a ninguna terapia ni asesoría ni nada de eso, jamás me meto con su tarea, él solito se hace cargo de sus estudios, y sus calificaciones van desde 7 hasta 9, con excepción de matemáticas que terminó con un 68.

Andrés se ha pasado toda su vida explicando porqué está desfasado un año. ¿Cuantos años tienes? 14 ¿En qué grado vas? Acabo de pasar a segundo. Es que repetí primero de kinder… Yo sé que Andrés odia tener que dar explicaciones, es parte del precio que hay que pagar por haberme dejado convencer.

Dentro de todo, no saben como le doy gracias a Dios que el error más grave de mi vida sea éste, y no otro, más grave. Finalmente, no tiene la menor importancia. Dios es generoso conmigo y con Andrés y nos manda algunas pruebitas, eso es todo.

Yo no quiero decir con esto que el TDA o el TDAH no existe, solamente quiero hacer uso de mi blog para hacer catársis con lo que considero el peor error que cometí en mi vida.

NOTA: Quiero aclarar que no tengo nada en contra de la escuela. Que me parece una buena escuela. Repetir el curso es la opción que les pareció adecuada y les ha funcionado con otros niños. Yo no debí haber aceptado. Para mi hijo, creo que no fue la mejor idea. Debí haber resistido o irme a otra escuela, como finalmente hice.