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Mi hijo Pablo está lleno de puntos

El primer día de clase fue lunes 31 de agosto, y para el miércoles 2 de septiembre a las 9 de la mañana recibí la primera llamada del colegio. “¿Ya tan pronto?”, pensé.

-¿Bueno?

-¿Sra. Cervera? Le hablo del Colegio Peninsular

-Si, ¿qué pasa? -como el águila de Banca Serfín, hice la pregunta, muy preocupada.

-¡¡¡Su hijo Pablo está lleno de puntos!!!!

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El papá fue por Pablo y me llamó para informarme. “En efecto, está lleno de puntos. ¿Qué hacemos?” “No hacemos nada” le dije. “Vamos a vigilarlo a ver cómo evoluciona”. Lo llevaron a la casa a que se aburra todo el día y toda la tarde.

Al día siguiente, Pablo todavía con algunos puntos, se fue a la escuela. Estaba desesperado por ir. De ninguna manera quería pasar otro largo día, solo y aburrido, en la casa. Me esperaba a que las maestras me hablaran para devolvérmelo, sin embargo, no fue así. A la salida de la escuela, me llama mi marido y me dice que todavía, persisten, se mantienen, los dichosos puntos.

Pablo pidió hablar conmigo. “¡Mamá!, me dice, “los puntos no se me quitan!! No me quiero quedar así para toda la vida!!” Reconocí en mi hijo la vena dramática de su abuela (la del otro lado) No hijo,le dije, no te vas a quedar así toda la vida.

Un compañero de trabajo me escuchó dialogando con mi hijo y me dijo algo que me alarmó muchísimo: ¿No será el chimichurri? (el chimichurri es un mosquito que provoca fiebres intensas y dolores en los huesos, y que ha estado picando por todas partes, ocasionando muchas bajas por enfermedad)

Sentí que el alma se me cayó al suelo. Chispas, ¿y si es el mosquito?. Pablo ha estado activo, no ha perdido el apetito, no ha tenido fiebre, ha dormido bien, no tiene otros síntomas más que los puntos. Sin embargo, ¿y si es el maldito mosquito?

En un par de horas ya estábamos con la dermatóloga.  “Su hijo tiene alergia. Puede ser al huevo, al chocolate, nueces, camarón o fresas”.

Si Dios lo permite, Pablo pasará una larga y feliz vida, pero… sin comer chocolate.

Animales con sus bebés

En esta página hay 45 fotos de diversos animales con sus bebés. Como se dice actualmente: “awwww”

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¿dónde estarán Andrés y Pablo?
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¡Ven a bañarte!
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No te pareces en nada a mi, hijo

Ojo con nuestros hijos: la baja autoestima se aprende (y se enseña).

La baja autoestima se aprende –esto es, la información inexacta que eres de alguna manera insuficiente,  no tienes importancia, tus sentimientos son equivocados, o no mereces respeto.  

Es posible que no te hayan dicho estas cosas directamente, sino que las deduces a partir del comportamiento y las actitudes de amigos y familiares. A menudo estas ideas se transmiten por generaciones. Cambiarlos no es fácil; ya que es complicado ver a los demás, y mucho menos a uno mismo, a través de una lente diferente de la que fabriqué durante  mi crecimiento.

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El neurólogo del siglo 19 Jean-Martin Charcot, el padre de la hipnosis, escribió que si hubiera un conflicto entre la voluntad y el inconsciente, el inconsciente siempre prevalecería. Esto explica lo que impulsa su comportamiento y por qué a menudo se puede dejar de llevar a cabo sus mejores intenciones y actuar sobre lo que sabes que es correcto.

La gente tiene muchos miedos y ansiedades. Por ejemplo, muchos piensan que cometer un error es inaceptable y vergonzoso. Se vuelven ansiosos por correr riesgos, intentar algo nuevo, o expresar su opinión, porque tienen miedo al fracaso o el ridículo. La mayoría no se dan cuenta de que inconscientemente creen que son difíciles de amar, desagradables, defectuosos. Incluso si son conscientes de estas falsas creencias, están convencidos de su verdad. Como resultado, sienten ansiedad por revelar quiénes son, y sienten la necesidad de complacer, controlar o impresionar a los demás con el fin de que los amen y no los rechacen.

La falsa creencia acerca de “ser indignos de…” o “incapaces de…”  socava la autoestima y la seguridad y tiene graves consecuencias en la vida. Falta la confianza en uno mismo, vive en la inseguridad, y continuamente duda de sí mismo. Muchas personas no se sienten dignos de estar en una posición de autoridad o de tener éxito, o incluso de conseguir o vivir la felicidad. Los que están convencidos de que son malos pueden terminar en relaciones con personas que son emocionalmente o físicamente abusivos, lo que refuerza y empeora su baja autoestima. En un nivel consciente, pueden estar indignados y piensan que se merecen algo mejor, pero aún así persisten en su conducta y tratar de conseguir a toda costa que el abusador los apruebe. Algunos se quedan porque creen que el abusador  los “ama” ellos, lo que les ayuda a superar su creencia de que son incapaces de ser amados o de que nadie más lo hará.

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Cuando el crecimiento se acompaña con el mensaje de que tú no debes sentirte de cierta manera,  lo crees. Algunos ejemplos son cuando se le dice a los niños que no se emocionen demasiado, que “se tranquilicen”, los castigan cuando se enojan o cuando se ignora su angustia o tristeza. Algunos padres dicen a sus hijos: “deja de llorar o te voy a dar un motivo para que llores de verdad” Como adulto, nos volvemos estrictos con nuestros propios sentimientos y los descalificamos. Incluso nos avergonzamos de ellos.  En algunos casos comienza el comportamiento “pasivo – agresivo”, los síntomas de depresión o incluso enfermedades sicosomáticas, todo como resultado del coraje reprimido por años.

Con una baja autoestima también puedes llegar a creer que no tienes derechos o que tus necesidades no importan, sobre todo las necesidades emocionales. Puedes poner las necesidades de los demás por delante de las tuyas propias, y no atreverte a decir “no” porque tienes miedo de criticar a otros o que te abandonen, lo que refuerza la creencia escondida en ser inadecuados e indignos de amor.

El cambio comienza con la conciencia. ¡Tú puedes ser consciente de tus creencias! ¿cómo? prestando atención a la forma en que hablas a ti mismo:

  • Anota todas las cosas negativas que te dices a tí mismo. Esa vocecita interior que te dice que no puedes o no debes o que eso es malo o incorrecto. Es la voz que controla tus estados de ánimo y tus acciones.
  • Tenga en cuenta la diferencia entre sus intenciones y acciones. Mi intención es tal, debe corresponder una acción igual o similar.
  • Escribe un diario sobre esta discrepancia y sus interacciones con los demás.
  • Analizar las creencias  o causas que motivan tu conducta.

Lo más importante es creer que se puede cambiar.

Tomado de: Low Self Esteem is Learned. Para leer el original, click aquí.

40 consejos para que nuestros hijos sean adultos felices

  1. Enseñarles a respetar a los otros, mostrándoles como nos respetamos a nosotros mismos
  2. Tiene el mismo valor ser amable y bien educado que ser exitoso o sacar buenas calificaciones
  3. Leerles todas las noches y disfrutarlo
  4. Explicarles como las otras personas se sienten con sus acciones = empatía
  5. Enseñarles a ser amables consigo mismos, por ejemplo, diciendo cosas amables de ellos mismos
  6. Es más importante ser bueno que ganar la discusión
  7. Enseñarles la diferencia entre hacer el trabajo y hacerlo bien
  8. Dejarlos hacer lo que pueden hacer ellos solos
  9. Darles opciones a que se entretengan sin que cueste dinero
  10. Dejar que expresen sus opiniones y en caso de corrección que sea benévola
  11. Gritarles y hacer comentarios sarcásticos es tan malo como ser físicamente violenta con ellos
  12. Mientras hagan lo que se les pide, no importa que se quejen …
  13. Nunca hacerlos sentir como que no son bienvenidos o que molestan
  14. Motivar su curiosidad y apoyarlos en sus gustos, aunque sean diferentes de los nuestros
  15. Enseñarles el valor del dinero, a ahorrar y a invertir
  16. Interesarme en sus actividades y en lo que hacen y en lo que les gusta
  17. Ayudarlos a entender que pueden lograr lo que quieran, siempre y cuando estén dispuestos a pagar el precio
  18. Enseñarles a ser agradecidos
  19. Mi labor es enseñarles a ser buenos y amables seres humanos
  20. Está bien sentirse enojado o triste, pero no está bien descargarse en otros
  21. Mostrarles formas de tranquilizarse cuando se alteran… platicando con un amigo, darse un baño…
  22. Gritando parecemos locos y nuestros hijos entienden que no pueden confiar en nosotros en situaciones estresantes.
  23. Enseñarles a ser leales
  24. Aunque es importante que duerman sus horas completas, no pasa nada si de repente se quedan despiertos hasta tarde.
  25. Ponerles límites.
  26. Nunca nunca dejar pasar un día sin decirles que los queremos mucho
  27. Enseñarles la práctica de una religión y de tradiciones locales.
  28. Entender que nosotros somos sus ídolos así que no queda más que portarnos como quisiéramos que se porten ellos
  29. Enseñarles la diferencia entre querer y necesitar
  30. Escucharlos como nos gusta que nos escuchen. Es decir, realmente, poniendo atención
  31. Comer juntos si se puede por lo menos una vez al día
  32. Nunca permitir que le echen la culpa a otros de lo que ellos hacen
  33. Ayudarlos con sus tareas de buen modo
  34. Ayudarlos a explicar el motivo por el cual están molestos o tristes o enojados. Conocer sus propias emociones es muy importante para la vida.
  35. Asegurarnos de que realicen alguna actividad física o deporte
  36. La regla es: por cada vez que los corregimos, cuatro veces los motivamos o elogiamos
  37. Viajar con ellos aunque sea cerca aunque sea poco tiempo
  38. Enseñarles el lugar donde trabajamos y explicarles que hacemos
  39. Darles algo para que cuiden: una mascota, una planta
  40. No tratar de resolver en ellos nuestras propias carencias cuando niños

Y uno más:

41. Interesarnos más en ellos que en nuestros amigos o en nosotros mismos

happy kids

La vida sin hijos por elección

La Revista “Time” ha publicado un reportaje acerca de la vida sin hijos. Dice la portada: “When having it all means not having children”

childfree life

Yo amo a mis hijos, pero al mismo tiempo, no saben ustedes cuántas veces en mi vida , en momentos de cansancio, desesperación, me pregunté, “¿Esto es? ¿De esto se trata? ¿Esto es tener hijos?”

Otras veces, mi pensamiento es más del estilo del asesinato: “¡los quiero matar! ¡ya me tienen harta!” Y en muchas otras ocasiones, cuento las horas que faltan para que se vayan: De hoy, agosto 18 del 2013, hasta el día que se vayan a la universidad, faltan 2540 días”

A todos nos pasa. No solamente a mi. Todos sabemos lo cansado que es, lo agotador estresante fuerte difícil angustioso que es cuidar y criar hijos.  Y también para todos está clarísimo que a pesar de esto, cuando los vemos, nos asombra lo perfectos que son y lo bonitos que están y lo simpáticos que resultaron, amén de que vistos pieza por pieza (su boquita, sus orejitas, sus piecesitos, etc.) nos parece aún más impresionante el sublime trabajo, la excelsa manifestación de la naturaleza en todos y cada uno de nuestros adorados polluelos.

Yo respeto mucho a todos los que decidieron no tener hijos. Conozco a dos o tres parejas que así lo acordaron y me parecen adorables, buenas personas y muy alegres. Por otra parte yo sé que yo, Lucía, sería la peor persona del mundo si Dios no me hubiera mandado hijos. ¿egoísta? claro que sí. ¿inmadura? por supuesto ¿ansiosa, neurótica, aprensiva, explosiva? me canso. Todas esas cosas y más sería yo sin la oportunidad que Dios me da todos los días de tener a mis hijos que son los primeros a quienes amé sin esperar nada a cambio. ¡Los primeros! El tiempo anterior que había vivido, solamente pensaba en Lucía, quería a Lucía y me preocupaba por Lucía. ¡Todavía lo hago! con la diferencia de que ahora, Gracias a Dios, puedo salirme un poquito de mi Lucíismo para perseguir niños, regañarlos, darles su cena, y todo el tiempo pensar en lo bonito que me salieron los condenados.

No creo que la mayoría de los humanos, tengamos la madurez para tomar una decisión tan profunda, como la de no tener hijos. Y menos, como dice la revista Time, si lo que buscan al  no tenerlos, es “having it all”. ¿Cuántas más ipods te vas a comprar, por Dios? ¿Cuántos más viajes vas a dar? ¿Cuántos coches, ropa, relojes, joyas, te puedes comprar antes de que te des cuenta de que no va por ahí?

En fin… lo que tiene que mover a este mundo es el amor, no la economía. He dicho.

 

Abrir la nevera y encontrar un ipod

Si hay algo por lo que estoy muy sumamente agradecida, es que cada vez que mis hijos llegan y me dicen “tengo hambre mamá” puedo abrir la nevera y prepararles algo para comer
Vivo en un país y en un mundo en el que muchísimas mamás cuando sus hijos les dicen “tengo hambre mamá” sucede que no tienen nada para darles:
Ayer mi hijo de 10 años se puso muy triste; con llanto y lágrimas y toda la cosa; porque no le compramos a él y su hermano un ipod.
Entraron a la tienda de Apple en Altabrisa y un muchacho joven con ganas de ganar su comisión les dijo a ellos dos y mi marido que con $450.00 mensuales durante un año podrían tener su ipod cada uno.
“No tengo esa cantidad de dinero” le dije a mi hijo: $450 x 2 es igual a $900 pesos mensuales durante doce meses: no los tengo. No es que sï los tenga y los voy a usar para otra cosa; es simplemente que no los tengo.
Mi hijo se puso bien triste y eso me hace pensar que no estoy haciendo bien mi labor como mamá ya que no le expresado de forma clara el mensaje siguiente: “cada vez que tienes hambre, tengo para darte algo de comer”
“Fulanito si tiene ipod” me dice; con su lógica impecable de niños de diez años
Fulanito es un amiguito de su salón de clase que tiene montones de dinero: de verdad consideré mucho antes de dejarlo ir a su casa cuando lo invitaron porque sabia que se iba a deslumbrar con la mansión; los varios elementos de servicio que incluyen choferes, cocineras y personas de seguridad, las toneladas de juguetes que disfruta, etc.
Sin embargo la mama de Fulanito es muy dulce; la conozco desde hace muchos años y además, mi razonamiento fue el de la burbuja. (no lo puedo meter en una burbuja; tiene que enfrentar su realidad)
Ha visitado varias veces su casa. Mi hijo me dice “el papá de fulanito trabaja también muchas horas como (mi) papá; y también trabaja los sábados como papá. ¿porque Fulanito puede comprarse tantas cosas y yo no?”
Lógica marxista la de mi hijo; el tiempo de trabajo necesario es igual al tiempo de trabajo deseable.
Le dije; hijo lo que tenemos que hacer es ponernos felices de que Fulanito tenga tanta cosa y que nosotros también tengamos lo nuestro: sobre todo comida caliente tres veces al día y un techo; medicinas cuando te sientes mal, educación…
PERO: no me he expresado bien. Porque ahí estaba el niño muy triste por su pinche ipod: Steve Jobs se debe estar quemando en las llamas del infierno porque logró convencer a mucha gente que lo mas innecesario, mientras mas caro mejor:
El mensaje que le tengo que dar es: cuando me vuelvas a decir que tienes hambre; ¡cómete tu ipod!