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Mamás con doble certificado de primaria

Creo que han sido decenas de mamás las que me han comentado que ellas “ayudan” (así, entre comillas) a hacer la tarea a su hijo/a de primaria. Esa “ayuda”, entre comillas, va desde recordarle al niño que tiene que hacer su tarea, hasta de plano, resolverle la tarea por completo, pasando por apoyos tales como tomarle la lección, sentarse junto a él/ella en la mesa de la cocina para ver que la haga, pedir que manden fotos de la agenda o cuaderno de tareas a las otras mamás, investigar en Google o en dónde se pueda acerca del tema, etc etc etc etc.

Yo tengo 46 años, por lo tanto, pertenezco a la generación “X” que nacimos entre 1900 no sé cuantos a 1900 no se qué. A todos los de la X generation que sean tan amables de leer estas líneas; que levante la mano el  que su mamá haya realizado cualquiera de las labores o acciones arriba mencionadas, por lo menos UNA VEZ.

Mi mamá, QEPD, nunca nunca nunca nunca ni una vez nunca jamás, never ever ever ever not once not a single time se preocupó, se inquietó, le dio curiosidad, tuvo la duda, se interesó, jamás jamás jamás, por mi tarea, mis trabajos, mis parciales, mis sumas mis restas ni mis multiplicaciones. Tampoco las divisiones. Ni mis sujetos o predicados. En fin, la idea está clara.

Nos trasladamos al actual año de 2016. Que levante su mano la mamá/papá, cuyo hijo: recibe asesoría o regularización, clases particulares, acude a algún tipo de terapia de aprendizaje, de lenguaje, de coordinación, o de plano toma medicamentos psiquiátricos; que alce la mano el que su hijo o hija necesita del apoyo de la misma mamá o papá o tutor, tío, tía abuelo, abuela, para realizar la tarea.

Resultado de imagen para homeworkNo entiendo, no me da la cabeza, tal vez la que necesita tutoría soy yo. No entiendo, qué caso sirve cursar una primaria o secundaria, cuyas calificaciones pertenecen a otra persona, al adulto que haya apoyado al niño.

Si el niño no puede solo, y si son el 80% de los niños los que no pueden solos, tal vez, tal vez, sea necesario que la escuela considere, replantearse, qué le está pidiendo a sus alumnos. Me pregunto. ¿Será que no lo sepan? ¿Será que estas escuelas que marcan mucha tarea no saben que quien se está ganando su certificado de primaria y secundaria por segunda vez, es la mamá?

Tendremos una generación de mamás con doctorado en Cristobal Colón y niños sin la capacidad de hacerse responsables de sus propias obligaciones ni conocimientos para lo que viene después.

So, be it…

Los niños chicos y la esclavitud

Ayer me contaba un papá primerizo con angustia.

“Ibamos a salir mi esposa y yo, después de tantos meses sin salir a divertirnos solos. Por fin conseguimos quien se quede con el bebé. Yo ya me había hasta vestido. Listos para irnos, mi esposa se da cuenta de que el bebé tiene calentura.  ¡Ya no pudimos salir! Parece que el bebé lo adivina y se enferma a propósito para que nos quedemos a fuerzas”

Casi se pone a llorar mientras me cuenta. Como mamá de hijos más grandecitos, lo escuchaba con una mezcla de compasión, risa, y una sensación de alivio.

Antes, los niños crecían en familias grandes y extendidas. En la misma casa vivían la tía solterona, la abuela, una o dos, varios miembros de servicio, y así, así. No sucedía eso de que “no tengo quien me cuide a mi hijo o hija” Durante la jornada, se turnaban entre todos para atender al más chico y no resultaba tan pesado.

En el presente nos sentimos un poco sí, esclavos de nuestros hijos. Son pequeños dictatadores.

En la imagen, dos dictadores
En la imagen, dos dictadores

Yo, ya más avanzada en esto de tener hijos, me hubiera ido a pasear con todo y la calenturita. Mi interlocutor, y su esposa, en cambio, no se animaron a salir. Una especie de sobreprotección con miedo de que le pase algo, con sentimiento de culpa por dejarlo, varias emociones encontradas.

Este papá de la historia y otros, arrastran un poquito de resentimiento contra sus propios hijos. Es que perdieron la libertad, perdieron casi todo su sueldo o gran parte de éste, ganaron preocupaciones, ¿esto es tener hijos?

Pues sí, ni hablar, en parte sí, así es. Ya luego crecen y es más llevadero todo, en algunos aspectos, y más complicado en otros. Es una realidad que si tenemos hijos chicos y no vivimos en una familia numerosa, no va a quedar de otra más que pedir una pizza y ver una película en casa.

40 consejos para que nuestros hijos sean adultos felices

  1. Enseñarles a respetar a los otros, mostrándoles como nos respetamos a nosotros mismos
  2. Tiene el mismo valor ser amable y bien educado que ser exitoso o sacar buenas calificaciones
  3. Leerles todas las noches y disfrutarlo
  4. Explicarles como las otras personas se sienten con sus acciones = empatía
  5. Enseñarles a ser amables consigo mismos, por ejemplo, diciendo cosas amables de ellos mismos
  6. Es más importante ser bueno que ganar la discusión
  7. Enseñarles la diferencia entre hacer el trabajo y hacerlo bien
  8. Dejarlos hacer lo que pueden hacer ellos solos
  9. Darles opciones a que se entretengan sin que cueste dinero
  10. Dejar que expresen sus opiniones y en caso de corrección que sea benévola
  11. Gritarles y hacer comentarios sarcásticos es tan malo como ser físicamente violenta con ellos
  12. Mientras hagan lo que se les pide, no importa que se quejen …
  13. Nunca hacerlos sentir como que no son bienvenidos o que molestan
  14. Motivar su curiosidad y apoyarlos en sus gustos, aunque sean diferentes de los nuestros
  15. Enseñarles el valor del dinero, a ahorrar y a invertir
  16. Interesarme en sus actividades y en lo que hacen y en lo que les gusta
  17. Ayudarlos a entender que pueden lograr lo que quieran, siempre y cuando estén dispuestos a pagar el precio
  18. Enseñarles a ser agradecidos
  19. Mi labor es enseñarles a ser buenos y amables seres humanos
  20. Está bien sentirse enojado o triste, pero no está bien descargarse en otros
  21. Mostrarles formas de tranquilizarse cuando se alteran… platicando con un amigo, darse un baño…
  22. Gritando parecemos locos y nuestros hijos entienden que no pueden confiar en nosotros en situaciones estresantes.
  23. Enseñarles a ser leales
  24. Aunque es importante que duerman sus horas completas, no pasa nada si de repente se quedan despiertos hasta tarde.
  25. Ponerles límites.
  26. Nunca nunca dejar pasar un día sin decirles que los queremos mucho
  27. Enseñarles la práctica de una religión y de tradiciones locales.
  28. Entender que nosotros somos sus ídolos así que no queda más que portarnos como quisiéramos que se porten ellos
  29. Enseñarles la diferencia entre querer y necesitar
  30. Escucharlos como nos gusta que nos escuchen. Es decir, realmente, poniendo atención
  31. Comer juntos si se puede por lo menos una vez al día
  32. Nunca permitir que le echen la culpa a otros de lo que ellos hacen
  33. Ayudarlos con sus tareas de buen modo
  34. Ayudarlos a explicar el motivo por el cual están molestos o tristes o enojados. Conocer sus propias emociones es muy importante para la vida.
  35. Asegurarnos de que realicen alguna actividad física o deporte
  36. La regla es: por cada vez que los corregimos, cuatro veces los motivamos o elogiamos
  37. Viajar con ellos aunque sea cerca aunque sea poco tiempo
  38. Enseñarles el lugar donde trabajamos y explicarles que hacemos
  39. Darles algo para que cuiden: una mascota, una planta
  40. No tratar de resolver en ellos nuestras propias carencias cuando niños

Y uno más:

41. Interesarnos más en ellos que en nuestros amigos o en nosotros mismos

happy kids

If Children…

If children live with tolerance, they learn patience.
If children live with praise, they learn appreciation.
If children live with acceptance, they learn to love.
If children live with approval, they learn to like themselves.
If children live with recognition, they learn it is good to have a goal.
If children live with sharing, they learn generosity.
If children live with honesty, they learn truthfulness.
If children live with fairness, they learn justice.
If children live with kindness and consideration, they learn respect.
If children live with security, they learn to have faith in themselves and in those about them.
If children live with friendliness, they learn the world is a nice place in which to live.

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