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Los niños chicos y la esclavitud

Ayer me contaba un papá primerizo con angustia.

“Ibamos a salir mi esposa y yo, después de tantos meses sin salir a divertirnos solos. Por fin conseguimos quien se quede con el bebé. Yo ya me había hasta vestido. Listos para irnos, mi esposa se da cuenta de que el bebé tiene calentura.  ¡Ya no pudimos salir! Parece que el bebé lo adivina y se enferma a propósito para que nos quedemos a fuerzas”

Casi se pone a llorar mientras me cuenta. Como mamá de hijos más grandecitos, lo escuchaba con una mezcla de compasión, risa, y una sensación de alivio.

Antes, los niños crecían en familias grandes y extendidas. En la misma casa vivían la tía solterona, la abuela, una o dos, varios miembros de servicio, y así, así. No sucedía eso de que “no tengo quien me cuide a mi hijo o hija” Durante la jornada, se turnaban entre todos para atender al más chico y no resultaba tan pesado.

En el presente nos sentimos un poco sí, esclavos de nuestros hijos. Son pequeños dictatadores.

En la imagen, dos dictadores
En la imagen, dos dictadores

Yo, ya más avanzada en esto de tener hijos, me hubiera ido a pasear con todo y la calenturita. Mi interlocutor, y su esposa, en cambio, no se animaron a salir. Una especie de sobreprotección con miedo de que le pase algo, con sentimiento de culpa por dejarlo, varias emociones encontradas.

Este papá de la historia y otros, arrastran un poquito de resentimiento contra sus propios hijos. Es que perdieron la libertad, perdieron casi todo su sueldo o gran parte de éste, ganaron preocupaciones, ¿esto es tener hijos?

Pues sí, ni hablar, en parte sí, así es. Ya luego crecen y es más llevadero todo, en algunos aspectos, y más complicado en otros. Es una realidad que si tenemos hijos chicos y no vivimos en una familia numerosa, no va a quedar de otra más que pedir una pizza y ver una película en casa.

El amor durante nuestras vidas

A lo largo de nuestras vidas sentimos diferentes tipos de amor:

Niñez. Amamos a nuestros papás, maestros, y los que están ahí para proveernos de seguridad, alimento, diversión, juguetes. El amor es una especie de moneda de agradecimiento por las cosas y los afectos que nos dan. No es desinteresado. Al contrario, solamente busca obtener algo a cambio.

Adolescencia. Comenzamos a ver a los que son de nuestra edad. Damos amor y queremos amor a cambio. Nos llaman la atención algunos chamacos de la misma edad que nosotros porque al verlos nos parecen perfectos, cuando hablan nos parecen perfectos, cuando se sientan en su mesabanco y escriben su tarea perfecta nos parecen perfectos. Queremos que nos quieran. Queremos que nos abracen. Sentimos desesperación porque no lo obtenemos inmediatamente. ¿Porqué no me ama, si yo lo amo? ¿Porqué prefiere estar con esa otra niña? ¿Ella es más bonita que yo, más simpática? (todavía no entra la pregunta ¿tiene más dinero?) ¿Qué hacer, Dios mio, qué hacer?

Juventud. Comienzo a ver el amor como lo que verdaderamente es: un camino para formar una familia. Cuando comienzo a pensar en la familia es cuando realmente busco y encuentro algo real. No solamente emociones, sino solidez y realidad.

Amor a los hijos. Aquí aprendo a amar sin esperar nada a cambio por primera vez en mi vida. Entiendo lo que es amar porque eres, no porque me puedes dar algo en devolución. Comprendo que amar es algo continuo, no se detiene ni por un segundo, y el resultado vale verdaderamente mucho la pena. Guardadas las debidas proporciones, aquí incluyo el amor a los animales.

True love is like ghosts, which everybody talks about and few have seen. François de La Rochefoucauld

Amor a las personas que no te tocan de nada. Paralelamente a todos esos amores, a la familia, a la pareja y a los hijos, hay amores que quienes lo reciben, ese amor, no nos tocan de nada, a veces ni los conocemos. Por ejemplo, algún artista, algún equipo deportivo, alguna persona que admiro. Es amor muy emocional y muy recomendable, porque aunque sí esperamos mucho de quien amamos, finalmente sabemos que no pasa nada si el equipo pierde o si el artista se casa con otra: No pasa nada.

Amor a lo que hacemos. Este amor es práctico. Se trata de cultivar acciones que tengan una respuesta positiva hacia nosotros, aumentando nuestra autoestima, generando éxito personal. Aumenta el amor cuando hacemos mejor nuestro trabajo.

Amor al país, a la naturaleza. Pues es donde hemos nacido, crecido y donde están nuestras familias de origen y nucleares. Los amamos de forma interesada porque queremos obtener algo a cambio, sin embargo se siente feo y doloroso cuando vemos otros seres humanos de nuestro mismo país o de nuestro mismo mundo sufriendo.

A coward is incapable of exhibiting love; it is the prerogative of the brave. Mahatma Gandhi

Amor a Dios. El amor a Dios es una mezcla de todos los amores, porque en determinados momentos puede ser completamente interesado; puede ser amor arrepentido por haberlo lastimado con nuestro comportamiento. Es a veces intenso, a veces relajado. A veces desconfiado, a veces reclamando. Es ciertamente el amor que siempre recibimos, de forma paciente, eterna y sin medida.

Love is the beauty of the soul. Saint Augustine

If Children…

If children live with tolerance, they learn patience.
If children live with praise, they learn appreciation.
If children live with acceptance, they learn to love.
If children live with approval, they learn to like themselves.
If children live with recognition, they learn it is good to have a goal.
If children live with sharing, they learn generosity.
If children live with honesty, they learn truthfulness.
If children live with fairness, they learn justice.
If children live with kindness and consideration, they learn respect.
If children live with security, they learn to have faith in themselves and in those about them.
If children live with friendliness, they learn the world is a nice place in which to live.

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